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Yang se despide con un gol y deja a Celtic en apuros

El fútbol a veces te da y te quita en la misma noche. En Paisley, Celtic remontó, se llevó un 2-1 de carácter ante St Mirren y encontró en Yang Hyun-jun a su hombre decisivo. Y, justo cuando el extremo surcoreano encadena partidos, confianza y goles, hace la maleta rumbo a Japón.

Un héroe que se marcha en su mejor momento

Yang, de 24 años, marcó por segundo encuentro consecutivo y firmó el tanto de la victoria en una contra letal a mitad de la segunda parte. Fue su forma de “firmar” antes de volar a los Asian Games, donde se juega algo más que una medalla: también la exención del servicio militar obligatorio.

Martin O’Neill no lo esconde. Lo va a echar de menos.

“Lo vamos a extrañar. Está en un momento de forma realmente bueno”, admitió el técnico de Celtic, consciente de que se queda sin su extremo para la visita entre semana a St Johnstone, los dos duelos contra Rangers y el estreno en la Europa League ante Ferencvaros. Un tramo de calendario que define temporadas.

O’Neill, pragmático pero humano, también dejó clara su esperanza: “Si no ganan el torneo, tiene que hacer el servicio nacional. Espero que lo ganen”. Mientras tanto, Yang se marcha habiendo dejado una imagen nítida: un jugador en plena confianza, que marca, que corre hacia atrás, que no rehúye el trabajo sucio. Un futbolista de equipo, justo cuando Celtic más lo necesita.

El coreano abandonó el campo con una bolsa de hielo en la pierna, pero O’Neill rebajó cualquier alarma. “Está bien. Si se hubiera levantado un poco antes, quizá habríamos seguido con él. Pero se le veía algo tocado, así que lo cambiamos”, explicó.

St Mirren roza la cima y castiga a Celtic

El partido, sin embargo, no fue un paseo para los de Glasgow. Todo lo contrario. Durante un buen tramo del primer tiempo, St Mirren olió la cima de la William Hill Premiership y jugó como un aspirante serio.

Los locales se adelantaron mediado el primer acto. Penalti por mano de Liam Scales y Nikolas Agrafiotis que no perdona desde los once metros. Gol y Paisley encendido. En ese momento, St Mirren estaba virtualmente en lo más alto de la tabla.

El castigo pudo ser mayor. El conjunto de Craig McLeish disparó 19 veces a puerta, una cifra que retrata la noche incómoda que vivió Celtic. O’Neill lo reconoció sin rodeos: “Jugaron realmente, realmente bien. Nos causaron muchos problemas y se pusieron por delante. Hubo un tramo de 10 o 15 minutos en la primera parte en el que fuimos claramente segundos”.

Celtic sufría. Perdía balones, llegaba tarde a los duelos y veía cómo el plan de posesión de St Mirren se imponía. El descanso llegó casi como un salvavidas.

Reacción de campeón y golpe definitivo

Tras el paso por vestuarios, cambió el tono. Más energía, más determinación, más agresividad. Y el marcador lo reflejó pronto.

A los seis minutos de la reanudación, el propio Liam Scales se redimió de su mano en el penalti. Cabezazo del defensor irlandés y 1-1 que devolvía a Celtic al partido. La inercia cambió. El equipo de O’Neill empezó a ganar metros y a encontrar espacios.

El tanto de la victoria llegó en una jugada que resume la delgada línea entre el riesgo y el castigo en el fútbol de posesión. Ryan Carr perdió el balón apenas 10 metros dentro del campo de Celtic, Camilo Duran le robó la cartera y lanzó la transición que acabaría en los pies de Yang. El surcoreano no perdonó. Contra fulminante, definición precisa y 2-1.

El golpe fue duro para St Mirren, pero no los hundió. Al contrario.

McLeish defiende su idea: riesgo, valentía y frustración

Craig McLeish salió del partido con una mezcla de orgullo y frustración. Su equipo se plantó, propuso y discutió el partido a Celtic a través de la pelota. Pagó caro cada error, sí, pero no renunció a su plan.

“Hubo muchas cosas buenas en nuestro juego”, valoró el técnico. “Quizá la pequeña frustración es cuando estuvimos un poco imprecisos en la posesión. En la primera parte, las ocasiones de Celtic vienen de que regalamos el balón en momentos en los que deberíamos estar más seguros con él”.

La lectura del segundo gol encaja en la misma línea. “Incluso el segundo tanto llega porque no estamos seguros con la pelota”, lamentó. Pero McLeish no piensa traicionar la idea que ha instalado en Paisley: “No podemos dar la vuelta y echárselo en cara a los chicos por eso. Les pedimos que jueguen, que sean valientes con el balón. Solo tenemos que hacerlo mejor por momentos, seguir construyendo”.

El mensaje cala en un vestuario que no se encogió ni con el 2-1 en contra. “Durante toda la noche llevamos peligro. Incluso cuando vamos perdiendo, mostramos mucha valentía y personalidad para seguir, para seguir jugando”, subrayó el entrenador. St Mirren, de hecho, disfrutó de su mejor tramo del encuentro en el tramo final, generando ocasiones claras y rozando un empate que nunca llegó.

“Probablemente fuimos desafortunados de no aprovechar alguna”, admitió McLeish. Y ahí apareció la otra cara de la moneda: “Eso muestra dónde estamos: estamos muy decepcionados de irnos sin nada”.

Un vacío en el once y un examen para Celtic

Celtic se marcha de Paisley con tres puntos valiosos y una certeza incómoda: su hombre en forma, Yang Hyun-jun, no estará para los próximos choques clave. St Johnstone, Rangers por partida doble y Ferencvaros en Europa pondrán a prueba la profundidad de la plantilla y la capacidad de O’Neill para reinventar su ataque sin el surcoreano.

Yang ya ha hecho su parte. Ha marcado, ha trabajado, ha decidido partidos. Ahora le toca defender los colores de su país y jugarse su futuro a largo plazo. La pregunta es otra: ¿podrá Celtic mantener este pulso ganador sin él cuando el calendario apriete de verdad?