tribunadegol full logo

Wrexham y la búsqueda de la primera victoria en casa

Phil Parkinson no se escondió tras otro tropiezo en el Racecourse. El técnico de Wrexham admitió que su equipo tiene “margen de mejora” después del 1-1 ante un Burnley que llegó al norte de Gales como colista del Championship y se marchó con un punto.

El empate tuvo doble lectura. Por un lado, carácter: el cabezazo de Jacques Ekomie en la segunda parte permitió a los Red Dragons remontar y salvar algo en una noche que se había torcido. Por otro, una evidencia incómoda: Wrexham sigue sin conocer la victoria esta temporada en su propio estadio.

Venían lanzados. Un 3-0 en Millwall, un 0-0 sólido en Swansea, dos actuaciones en las que el equipo casi no permitió disparos a puerta. La sensación era de bloque compacto, de plan claro. Pero ante Burnley, algo se rompió.

“Hay cosas que podemos hacer mejor”, reconoció Parkinson, sin rodeos. El entrenador explicó que el problema no estuvo solo en la ejecución, sino en la lectura del partido sin balón. Burnley ajustó un par de detalles y Wrexham tardó demasiado en responder.

Sin posesión, el equipo se vio desajustado. La presión, que había sido agresiva y coordinada en las últimas salidas, se volvió tímida. “Estuvimos un poco pasivos en la forma de presionar”, admitió el técnico. El resultado fue evidente sobre el césped: demasiados espacios, demasiados metros regalados.

“Contra Burnley hubo un poco demasiado espacio en ciertas zonas y tenemos que analizarlo”, señaló Parkinson. La línea defensiva se hundió, el bloque se partió y el rival encontró aire entre líneas. “Nos pillaron 10 o 15 yardas demasiado atrás en algunos momentos”, añadió.

El descanso actuó como punto de inflexión. En el vestuario, ajustes claros: adelantar metros, apretar arriba, compactar al equipo. “Al descanso rectificamos eso y la presión fue muchísimo mejor”, valoró el entrenador.

La reacción permitió a Wrexham igualar el marcador y evitar una derrota dolorosa ante un rival herido. Pero el Racecourse, de momento, sigue esperando una primera victoria que acompañe al ruido de la grada. La cuestión ya no es solo cuándo llegará, sino si el equipo será capaz de trasladar su solidez a domicilio a un estadio que exige algo más que empates trabajados.