Vinicius enfrenta críticas pero Mourinho lo respalda
José Mourinho no se escondió tras el pitido final. Admitió lo que todo el mundo ve: Vinicius no está bien. Pero, lejos de señalarle, levantó un muro a su alrededor.
«No está en su mejor momento, y él lo sabe», reconoció el técnico en la sala de prensa. «Pero está trabajando para ser el Vinicius que decide partidos. Sin estar a su mejor nivel, está trabajando más que nunca».
El mensaje fue claro: menos brillo, más sacrificio. Mourinho subrayó que, cuando el brasileño dejó de bajar a defender en el tramo final, no fue por desidia, sino por puro agotamiento. «En los momentos en los que no pudo bajar a defender, fue por fatiga. Eso tengo que valorarlo mucho. Tengo mucho respeto por este Vinicius. Llegará el momento en el que decida partidos y nos gane partidos».
Vinicius, sin chispa pero con desgaste
El extremo atraviesa un tramo incómodo de su carrera. Viene de una temporada 2025-26 áspera, marcada por las críticas constantes del Bernabéu, y aun así este verano decidió comprometer su futuro a largo plazo con el club. El gesto fue de fe. La respuesta sobre el césped, de momento, se queda corta para sus propios estándares.
Un gol y dos asistencias en cinco partidos. Frío sobre el papel para alguien acostumbrado a vivir en números de estrella. Y frente a Inter, el contexto no le ayudó. El sistema con tres centrales y carrileros del conjunto italiano le obligó a un esfuerzo táctico y físico extra, lejos de esa zona de confort en la que recibe abierto, encara y rompe partidos.
Mourinho lo explicó sin rodeos: «Si él trabaja, siempre tendrá mi apoyo. Trabajó muy duro para el equipo. Jugar contra un equipo que lo hace con tres atrás, con carrileros, es muy duro para los extremos». Ahí estaba la clave. Menos espacio, más kilómetros. Menos lucidez, más desgaste.
El propio técnico admitió que, en los duelos individuales por la izquierda, un Vinicius en plenitud habría sentenciado. «Obviamente, con los uno contra uno que tuvo en la banda izquierda, con Vini a su mejor nivel, habría matado el partido. Eso es lo que esperamos de él. Pero lo dio todo».
Un Madrid remendado y un Trent fuera de sitio
El duelo ante Inter no solo expuso el bajón de Vinicius. Dejó al descubierto las costuras de un Real Madrid castigado por las ausencias. Sin Bernardo Silva, Arda Guler ni Eduardo Camavinga por sanción, Mourinho tuvo que improvisar. Y la solución fue tan valiente como arriesgada: Trent Alexander-Arnold como mediocentro.
La apuesta le obligó a jugar a contrapié. «Es difícil para Trent. Aprecio el esfuerzo que hizo, pero con sus características, la especificidad que se necesita para jugar de lateral o de mediocentro es completamente diferente físicamente», explicó el portugués. El inglés, acostumbrado a ver el juego de cara desde el lateral, se encontró en una zona en la que cada pérdida pesa el doble.
Mourinho lo detalló con crudeza táctica: «Tuvo algunas pérdidas de balón, porque no es lo mismo jugar con todo el campo por delante que con medio campo a tu espalda. Ha jugado ahí algunas veces con Liverpool y la selección, pero es completamente diferente. No tenía más para dar».
La frase retrata bien la noche del Madrid: jugadores fuera de su zona natural, estrellas sin chispa, mucho esfuerzo y poca recompensa. Y, en medio del ruido, un entrenador que decide blindar públicamente a su delantero más señalado.
Vinicius no vuela, pero corre. No decide, pero se vacía. Mourinho ha elegido su bando. Ahora falta saber cuánto tardará el brasileño en volver a ser ese futbolista que no solo trabaja, sino que también asusta.






