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Thomas Tuchel y la preparación de Inglaterra para el Mundial

El calor pegaba como un mazo en Orlando, la humedad se pegaba a la piel y el pitido inicial se hizo esperar por la tormenta. A Thomas Tuchel no le importó nada de eso. Inglaterra cerró su concentración en Florida con un convincente 3-0 ante Costa Rica, a puerta cerrada, y el seleccionador salió del césped con la sensación de que el plan empieza a encajar.

Venían de un 1-0 sofocante ante Nueva Zelanda en Tampa, otro ensayo en una sauna a cielo abierto. Dos partidos, dos victorias, cero goles encajados y, sobre todo, una selección que empieza a adaptarse a lo que le espera este verano en Norteamérica.

Tuchel aprieta… y la respuesta llega

Tuchel lo dejó claro tras el triunfo ante Costa Rica, retrasado por la meteorología pero dominante de principio a fin. Él quería un cambio de marcha. Lo exigió en la charla previa y lo repitió después.

“Quería eso, lo exigí”, subrayó el técnico. Pidió más intensidad, más compromiso, más cohesión. Y vio exactamente eso. La entrada de los jugadores del Arsenal al campamento ha elevado el nivel competitivo y el cuerpo técnico percibe ya el fruto de las sesiones bajo el sol implacable de West Palm Beach, donde el grupo aterrizó el lunes pasado.

La selección no solo se ha endurecido físicamente. Tuchel habla de “adaptación al calor, al clima” y de “cosas que empiezan a encajar”. Inglaterra corre más, presiona más arriba, se suelta con el balón. El resultado, insiste, llegará solo si el juego está a la altura. En Orlando lo estuvo.

“Queríamos que el equipo diera un paso más, y lo dio. El grupo respondió y estoy orgulloso de cómo lo hizo”, remarcó. Para él, la forma importa más que el marcador, pero esta vez ambas caminaron de la mano. Y, a falta de un detalle o dos, el campamento de preparación en Florida se marcha con la sensación de misión cumplida.

De la humedad de Florida al corazón del torneo

Inglaterra ya tiene la vista puesta en Kansas City. Allí se instalará el sábado, con la idea de convertir la ciudad en su base hasta mediados de julio. No es solo un cambio de escenario; es el comienzo real del Mundial para los subcampeones de la Eurocopa 2024, uno de los grandes favoritos al título.

El debut llega pronto y con peso: Croacia espera el miércoles en el estreno del Grupo L. Un rival con memoria de grandes noches y cicatrices compartidas con los ingleses. El margen de error es mínimo desde el primer día.

Tuchel quiere llegar a ese duelo con el equipo afinado, pero también con piernas frescas tras el desgaste en Florida. La apuesta por aclimatarse desde el primer minuto a la dureza del verano norteamericano ha sido clara: entrenamientos intensos, amistosos en condiciones extremas y una plantilla exigida al límite físico y mental.

El siguiente capítulo ya no será a puerta cerrada ni bajo el anonimato de un campo de entrenamiento. Será con el mundo mirando, en un torneo que no perdona.

Golpe duro para Marruecos: se caen Nayef Aguerd y Abde Ezzalzouli antes del estreno ante Brasil

Mientras Inglaterra afina, Marruecos recibe dos noticias demoledoras. Nayef Aguerd y Abde Ezzalzouli, dos titulares en el ciclo más brillante de la historia reciente del país, se perderán el Mundial. La federación marroquí y la FIFA confirmaron sus sustitutos: el defensa Marwane Saadane y el atacante Amine Sbai.

Es un mazazo deportivo y emocional. Ambos formaron parte de la selección que alcanzó las semifinales del último Mundial en Qatar y la final de la Copa África disputada en Marruecos el pasado enero. Dos pilares de un bloque que se había acostumbrado a desafiar a gigantes.

El calvario físico de Aguerd

Aguerd, 30 años, no juega desde principios de marzo. Lo que empezó como un problema en la ingle, que requirió cirugía, se complicó aún más en abril, cuando se detectó una fractura en el pubis. Mohamed Ouahabi, seleccionador marroquí, apuró todas las opciones, manteniendo la esperanza de recuperarlo a tiempo.

El jueves llegó la decisión que nadie quería: no estará listo para el torneo en Canadá, México y Estados Unidos. No es la primera vez que una gran cita se le tuerce. En Qatar ya se lesionó en el cruce de octavos de final ante España y se perdió los tres partidos posteriores.

Sin él, Marruecos pierde liderazgo atrás, salida limpia de balón y jerarquía en área propia. Gana, al menos, la experiencia de Saadane, central de 34 años que debutó con la absoluta en 2015, aunque ha sido un habitual intermitente en las convocatorias.

Ezzalzouli, víctima de una acción fortuita

El caso de Ezzalzouli duele por su crudeza. El extremo de 24 años se lesionó en el amistoso del fin de semana ante Noruega en Harrison, New Jersey, en una acción tan común como desafortunada. Marruecos defendía un córner cuando su compañero Chadi Riad cayó de forma extraña sobre su rodilla derecha.

Intentó seguir, probó unos minutos más, pero tuvo que abandonar el campo. El diagnóstico posterior cerró la puerta del Mundial. Otro golpe para un jugador en plena madurez competitiva, importante por su desborde y su capacidad para atacar el espacio.

Su lugar lo ocupará Amine Sbai, de 25 años, futbolista que actúa principalmente en la banda izquierda. Apenas se estrenó con la absoluta este mismo mes, en un amistoso de preparación mundialista ante Burundi. Llega sin peso histórico, pero con la oportunidad de su vida.

Saadane y Sbai, de “seguros” a protagonistas

Los dos nuevos convocados no aterrizan desde cero. Saadane y Sbai ya estaban en Estados Unidos como reservas, entrenando con el grupo y preparados para un escenario como este, por duro que fuera. El central jugó la segunda parte del 1-1 ante Noruega el domingo, mientras que Sbai figuró en el banquillo.

Ahora dejan de ser simples soluciones de emergencia para convertirse en piezas reales de la rotación. Ouahabi tendrá que reajustar automatismos en tiempo récord, sobre todo en salida de balón y en los mecanismos ofensivos por banda.

El calendario no concede tregua. Marruecos abre el Grupo C del Mundial ante Brasil este sábado en el New York/New Jersey Stadium. Un estreno de máxima exigencia, sin dos de sus hombres más reconocibles, pero con la misma ambición que les llevó a mirar de frente al mundo en Qatar. La pregunta es clara: ¿tendrá este grupo otra sorpresa guardada o el peso de las ausencias marcará su techo desde el primer día?