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Trossard brilla en el London Stadium: Arsenal y Nottingham Forest se salvan

El London Stadium se convirtió en un hervidero de nervios, gritos y revisiones milimétricas. Un latigazo de Leandro Trossard en el 83’ y una decisión de VAR en el descuento mantuvieron vivo el sueño de título del Arsenal… y, por efecto dominó, certificaron la permanencia de Nottingham Forest. Dos ciudades pendientes de una misma jugada.

Mientras tanto, a kilómetros de allí, Elliot Anderson rescataba un punto de oro para Forest en St James’ Park con un gol tardío ante Newcastle United. Un empate que, unido al triunfo gunner, vale una temporada entera.

Arsenal sufre, gana y se rompe

Mikel Arteta repitió once por tercer partido consecutivo. Y el Arsenal salió como un líder herido pero hambriento. Trossard, renacido, estrelló un disparo en el larguero. Riccardo Calafiori rozó el gol dos veces. Mads Hermansen y Kostas Mavropanos se vieron obligados a intervenciones desesperadas. Siete disparos en quince minutos. Asedio.

Y entonces, el golpe. Ben White se echó la mano a la rodilla y pidió el cambio. Se fue cojeando, abandonó el estadio con una férula en la pierna y dejó en el aire un diagnóstico que en el club temen que sea definitivo para lo que resta de curso.

Arteta no lo maquilló: “No sabemos, pero no tiene buena pinta en absoluto. Necesita más pruebas y mañana sabremos algo más”.

El mazazo no quedó ahí. Calafiori, imperial cada vez que ha estado disponible, no salió tras el descanso. Otro problema físico, otra muesca en una temporada llena de pequeñas dolencias para el italiano.

“Tenemos la lesión de Ben White; ahí ya tuvimos que ajustar. Y luego, al descanso, otro cambio con la lesión de Richy”, resumió Arteta, visiblemente resignado.

El experimento de Rice y el volantazo táctico

La reacción del técnico sorprendió. En lugar de recurrir de inmediato a Cristhian Mosquera, recurrió a Martin Zubimendi y desplazó a Declan Rice al lateral derecho, un rol que apenas había ocupado este año.

El efecto fue inmediato… para mal. El Arsenal perdió el control del centro del campo. West Ham, hasta entonces sometido, empezó a respirar y a ganar metros. Desde la salida de White hasta el descanso, los londinenses solo dispararon una vez. El partido se equilibró a la fuerza, no por plan.

Con el descanso llegó la rectificación parcial. Mosquera entró como lateral derecho, Rice volvió al eje y Myles Lewis-Skelly fue sacrificado del mediocampo para ocupar el lateral izquierdo. El chico de 19 años, que venía brillando por dentro, perdió influencia ofensiva y el equipo lo notó.

Arteta terminó de aceptar el error a la hora de partido. Cambio duro: Zubimendi, recién entrado, volvió al banquillo para dejar paso a Martin Odegaard. Mano firme en un banquillo que se juega la liga.

“Sentíamos que necesitábamos dos mediapuntas muy ofensivos para generar todos los problemas que queríamos”, explicó luego el técnico. La apuesta, esta vez, sí le salió.

Odegaard despierta al Arsenal; Eze, señalado

Con Odegaard y Kai Havertz sobre el césped, el Arsenal cambió de cara. Eberechi Eze, apagado, dejó su sitio al alemán. El balón empezó a circular con más intención. El área de West Ham, a encogerse.

El desenlace llegó en una acción que explica por qué Odegaard es mucho más que números. Pared rápida con Rice, giro, visión, pase al espacio. Trossard, en posición ideal, no perdonó. Minuto 83, séptimo pase de gol del curso para el noruego y un rugido liberador desde la grada visitante.

Arteta lo reconoció: “Los finalizadores marcaron la diferencia. Martin entró y tuvo un impacto increíble con la acción que deja a Leo en posición perfecta para marcar”.

Con Burnley, ya descendido, visitando el Emirates en la próxima jornada, Odegaard se ha ganado a pulso volver al once. La plaza de Eze, en cambio, queda bajo lupa. El problema para él tiene nombre propio: Trossard. El belga atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y se ha adueñado del costado izquierdo.

Saka y Gyökeres, atados de pies y manos

Bukayo Saka y Viktor Gyökeres llegaban al encuentro como dos de los grandes reclamos de la jornada tras sus exhibiciones recientes. Se toparon con un muro. El bloque bajo de cinco hombres de West Ham les negó espacios, giros y carreras.

Saka lo intentó con dos disparos lejanos que se marcharon por encima del larguero. Nada más. Cuando el Arsenal encontró por fin el gol, el internacional inglés ya estaba en el banquillo, sustituido por Noni Madueke tres minutos antes del tanto de Trossard.

Pese a la noche gris, el calendario sonríe al Arsenal: Burnley, descendido, y un Crystal Palace pendiente de Europa. Si había un último gran examen liguero, estaba en el London Stadium. Y lo han superado, aunque a costa de piezas clave.

Raya, manos de título y Guante de Oro

En medio del caos defensivo por las lesiones, una figura se mantuvo firme: David Raya. El guardameta firmó su 18ª portería a cero de la temporada, suficiente para asegurarse el Guante de Oro.

Su parada a Matheus Fernandes, poco antes del gol de Trossard, puede pesar tanto como cualquier tanto en la carrera por el título. El mediocampista de West Ham, con una ocasión valorada con un xG superior a 0,5, tenía todo para marcar. Raya aguantó en pie, leyó el disparo y sacó una mano decisiva. Parada de campeón.

Gabriel Magalhães completó la faena atrás. Bloqueo clave en el descuento, 17ª portería a cero del curso, dos puntos DefCon, tres de bonus y 11 puntos totales. Supera ya los 200 puntos y se acerca a un registro histórico: está a solo 12 de los 213 que Andrew Robertson firmó en 2018/19, récord absoluto para un defensa en Fantasy.

West Ham, orgullo en la derrota y un VAR eterno

West Ham se marchó sin premio, pero no sin argumentos. Fernandes falló la ocasión más clara, Callum Wilson rozó el empate en el añadido en dos ocasiones y la última de ellas terminó en una revisión de VAR interminable, llamada a ser recordada durante años por la hinchada local.

Mavropanos volvió a dejar una actuación de central dominante. Secó a Gyökeres durante buena parte del choque, probó puerta de cabeza y estuvo a punto de rematar el último córner del partido… hasta que Rice lo abrazó en el área como si de un placaje de rugby se tratara. En el cierre de temporada, con duelos ante Newcastle y Leeds, el griego asoma como opción diferencial para quien busque algo distinto.

Forest sobrevive en St James’ Park

En el City Ground miraban de reojo al London Stadium, pero en St James’ Park tuvieron que ganarse su propio salvavidas. Nottingham Forest se llevó un punto que, por contexto y bajas, sabe a permanencia.

Sin Morgan Gibbs-White, fuera por una lesión facial, el equipo perdió chispa y claridad en los metros finales. También faltaban Murillo, Ibrahim Sangaré y Ola Aina. Con el cálculo hecho de que un empate podía bastar para seguir en la élite, Vítor Pereira arrancó con línea de cinco atrás. No funcionó. Se vio obligado a virar a un 4-4-2 y el equipo creció.

El héroe fue Anderson. Minuto 88, balón filtrado con mimo por James McAtee y definición fría del mediocampista ante su antiguo club. Cuarto gol del curso y más puntos DefCon para colarse entre los cinco mejores centrocampistas del juego. En una noche de sufrimiento, fue el golpe de calidad que separa el descenso de la salvación.

Sobre el parte médico, Pereira fue claro… y a la vez impotente: “Espero. Fue una pena jugar la vuelta de semifinales de Europa League sin muchos jugadores, sin soluciones, en circunstancias difíciles. No fue decisión mía dejar fuera a Gibbs-White; fue decisión médica. No estaba en condiciones de jugar”.

La gran incógnita ahora es si Gibbs-White y compañía llegarán a tiempo para la jornada 37.

Newcastle: Bruno manda, Barnes pide sitio

Eddie Howe movió fichas. Nick Woltemade volvió al once dos meses después. William Osula repitió como ‘9’ tras tres goles en cuatro partidos. Lewis Hall apareció de lateral derecho, obligado por las lesiones de Tino Livramento y Fabian Schär.

Kieran Trippier, con la puerta de salida ya entreabierta, apenas pisó el césped en el descuento. Anthony Gordon, decidido a marcharse, se quedó también en el banquillo. Puede que ya haya jugado sus últimos minutos con la camiseta del Newcastle.

En ese escenario, el liderazgo ofensivo recayó en Bruno Guimarães. El capitán fue el jugador más insistente: cuatro disparos, uno de ellos una falta directa que se fue rozando el palo, tres grandes ocasiones creadas, tres pases clave y cinco faltas recibidas. Solo Matz Sels le negó el gol con varias intervenciones de mérito. Su actuación le asegura dos puntos de bonus y lo coloca como una de las piezas más atractivas de cara a la próxima jornada.

Osula también probó fortuna con cuatro remates, incluido un libre directo que se estrelló en el larguero. Entre ambos concentran hoy el mayor atractivo ofensivo de las Urracas, aunque Bruno ofrece más garantías de minutos.

El que se ganó un foco propio fue Harvey Barnes. Saltó desde el banquillo, atacó un pase filtrado de Jacob Ramsey en el 74’ y batió por fin a Sels, que ya acumulaba cinco paradas. Dos partidos seguidos viendo puerta en Premier, algo que no lograba desde noviembre.

Con Gordon fuera de la foto y Newcastle buscando cerrar el curso con buena cara, Barnes se ha colocado en la rampa de salida para ser titular ante West Ham en la jornada 37. Howe no lo escondió: “Es un jugador extraordinario y tiene gol. Ha rendido bien saliendo desde el banquillo y cuando ha sido titular. Tomó muy bien su gol y eso le da una gran opción de empezar el próximo partido”.

El problema, otra vez, está atrás. Newcastle volvió a encajar en los minutos finales. Howe lo reconoció sin excusas: buen segundo tiempo, ocasiones para sentenciar… y un nuevo despiste que cuesta puntos. Una defensa así invita poco a confiar en su zaga, por muy atractivo que parezca su ataque.

La pregunta, ahora, es sencilla y brutal: con un Arsenal tocado físicamente pero reforzado anímicamente, y un Forest que respira aliviado, ¿quién aprovechará mejor este giro de guion en el tramo final de la temporada?