La travesía de Simons: de la lesión al regreso
La larga travesía de Simons: del golpe más duro con Spurs al lento camino de regreso
La rotura de ligamentos lo cambió todo para Simons. No solo le arrancó de cuajo el final de temporada con Tottenham, en plena batalla por la permanencia en la Premier League, también le cerró la puerta a un Mundial que debía ser el gran escenario de su consolidación con Países Bajos.
Tottenham, dirigido por Roberto De Zerbi, logró aferrarse a la élite en la última jornada. Agonía, tensión y alivio en el norte de Londres. Sin Simons. Mientras sus compañeros se jugaban el futuro del club, él ya estaba inmerso en otro tipo de lucha, mucho más silenciosa, mucho más íntima: la de volver a ser futbolista.
En paralelo, la selección neerlandesa tampoco encontró consuelo al otro lado del Atlántico. Eliminación prematura en Norteamérica, fuera en la primera ronda eliminatoria, desde el punto de penalti ante Marruecos. Un adiós frío para un equipo que esperaba ir mucho más lejos. Y, de nuevo, sin Simons.
El propio jugador lo ha contado en el podcast The Sports Agents, donde ha explicado cómo ha vivido estos meses y en qué punto se encuentra ahora que arranca la pretemporada. La primera bofetada fue el diagnóstico.
“Cuando te dicen cuánto va a durar esta lesión, los dos primeros días fueron realmente duros”, reconoce. Es el tipo de lesión que cualquier futbolista teme escuchar. La que se suele describir como la más devastadora para un deportista de élite. Un corte brusco a la inercia de una carrera.
A partir de ahí, tocó reordenar la cabeza.
“Después de eso, me dije a mí mismo: no te pongas una presión muy, muy alta, y estoy viendo mejoría cada día, y eso es algo que me hace muy feliz”, explica. No habla de plazos heroicos ni de regresos milagrosos. Habla de pequeños pasos. De avanzar un poco cada día.
La herida deportiva duele aún más si se mira el contexto. Este habría sido su segundo Mundial, tras su papel secundario en Qatar cuatro años atrás. Esta vez se sentía preparado para otra cosa.
“Este Mundial era un poco diferente porque sentía que realmente podía ayudar al equipo a lograr el objetivo”, admite. No era solo una cita más. Era la oportunidad de pasar de actor de reparto a pieza importante en la selección. La lesión le borró de la lista y le obligó a ver el torneo desde lejos, con la certeza de que aquel tren no volverá.
El punto de inflexión llegó en Molineux, donde se produjo la lesión. Desde entonces, la perspectiva cambió por completo. Cuando el fútbol desaparece, la vida cotidiana se vuelve gigantesca.
“Tengo que estar feliz solo por volver a caminar, ir al baño e incluso tomar una bebida con mi familia. Eso fue algo que realmente se me metió en la cabeza”, confiesa. Ahí se entiende el golpe real: un jugador acostumbrado a vivir al límite físico de repente celebra poder dar unos pasos o sentarse a la mesa con los suyos.
La recuperación avanza, pero el calendario no le perdona. Todo apunta a que no volverá a vestir la camiseta de Spurs en lo que queda de año. Su regreso se proyecta hacia 2027. Un horizonte lejano, casi cruel para cualquiera que viva del ritmo semanal de la competición.
Simons, mientras tanto, se aferra a lo único que controla: el trabajo diario, la paciencia y esa mejora mínima pero constante que él mismo destaca. Tottenham y Países Bajos miran al futuro inmediato sin él. La verdadera incógnita es cómo volverá cuando, por fin, el balón vuelva a buscarle.






