Tottenham renueva su ambición con De Zerbi y Van de Ven
Micky van de Ven no se anda con rodeos. Después de dos temporadas consecutivas terminando en el puesto 17, con el club coqueteando peligrosamente con el descenso, el central neerlandés ve este verano como una línea roja en la historia reciente de Tottenham. O se cambiaba todo, o el equipo seguía hundiéndose.
El giro ha llegado con dinero, ideas y un mensaje directo al vestuario.
Un verano que rompe con el pasado
Tottenham ha puesto cifras a su desesperación. Y a su ambición. Un presupuesto de 237 millones de libras para reforzar la plantilla y blindar el proyecto de Roberto De Zerbi, el técnico elegido en marzo para romper con el pragmatismo gris de los últimos años.
Van de Ven lo resume con claridad durante la gira de pretemporada en Australia, en declaraciones a BBC Sport: el club, dice, por fin se comporta como un club que quiere algo más que sobrevivir. Para un jugador que ha vivido desde dentro el derrumbe emocional de la última campaña, el cambio se siente casi como una liberación.
La temporada pasada fue “inaceptable” desde dentro del vestuario. Tensión, nervios, un equipo encogido. Ahora, el mensaje que baja desde el palco es otro: aquí se apuesta fuerte o se hace sitio a otros.
De Zerbi, la ruptura táctica
El aterrizaje de De Zerbi a finales de marzo marcó un corte nítido con lo anterior. Se acabó el plan conservador, el miedo al error, el bloque hundido. El italiano ha llegado para imponer una idea reconocible: balón, iniciativa y ataques constantes.
Van de Ven lo siente en cada sesión. Habla de un fútbol “más con el balón, más de jugar”, de un estilo ofensivo que no solo pretende sumar puntos, sino enganchar a la grada. Un equipo que quiere mandar, no solo resistir.
El central destaca algo más que la pizarra: la energía. De Zerbi ha sacudido un grupo que venía “un poco abajo”, sin confianza, desgastado por la pelea por no caer al Championship. El técnico ha metido intensidad, carácter y una exigencia diaria que se nota en el ambiente de la gira.
La pretemporada, esta vez, no es un trámite. Es el laboratorio donde se está incrustando un fútbol nuevo en una plantilla que necesitaba aire fresco.
Fichajes de peso y un mensaje claro al vestuario
El club no se ha quedado en discursos. Ha acompañado el discurso de De Zerbi con un mercado que rompe moldes en el norte de Londres.
Tottenham ha batido su récord de fichaje dos veces en apenas 48 horas. Primero, con la llegada de Mateus Fernandes desde West Ham por 85 millones de libras. Poco después, con un golpe todavía más ruidoso: Sandro Tonali, fichado desde Newcastle United por 100 millones. Dos operaciones que hablan de urgencia, pero también de convicción.
La reconstrucción no termina ahí. Jan Paul van Hecke, central neerlandés procedente de Brighton, se incorpora por 52 millones para apuntalar la zaga. Y al mismo tiempo aterriza un trío de veteranos sin coste de traspaso, pero con mucho oficio: Andrew Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka. Experiencia inmediata para un equipo que no puede permitirse otra temporada de angustia.
Van de Ven nota el impacto desde el primer día de convivencia en Sydney. Habla de un grupo con “muy buenas sensaciones”, de fichajes que han encajado rápido, de una dinámica de trabajo que le está devolviendo el gusto por competir. El vestuario, donde antes pesaba el miedo, ahora respira ilusión… y presión por estar a la altura.
De las palabras a los puntos
Todo ese optimismo, sin embargo, tiene una prueba ineludible: la Premier League. De Zerbi lo sabe y no lo disimula. El entrenador ya ha lanzado una advertencia sin matices: quien no esté cómodo con la nueva dirección del proyecto, tiene la puerta abierta.
Nada de medias tintas. O se corre con la idea, o se sale del camino.
Para Van de Ven y el núcleo duro del equipo, el mensaje es sencillo: ya no se trata solo de sobrevivir, sino de ejecutar un plan que combine resultados y espectáculo. Ganar, sí, pero ganando a su manera.
La gira por Oceanía sirve de primera medida del pulso competitivo. Tras la victoria ante Auckland FC en Nueva Zelanda, el siguiente examen llega el miércoles ante Sydney FC. Amistoso en el calendario, pero no en el contexto: cada minuto cuenta para definir quién está preparado para esta versión más ambiciosa de Tottenham.
El club ha puesto el dinero, ha cambiado de entrenador y ha llenado el vestuario de talento. Ahora la pregunta es otra: ¿está preparado este grupo para sostener esa “nueva ambición” cuando la presión real vuelva a caer sobre el norte de Londres?






