Tottenham en reconstrucción: Romero al Inter y Sarr busca salir
Tottenham se mueve. Y no solo en el mercado de fichajes de entrada. Mientras el club intenta alejarse de cualquier fantasma de descenso tras salvarse en la última jornada de la Premier League, dos piezas importantes del vestuario apuntan a la puerta de salida: Cristian Romero y Pape Matar Sarr.
Un verano de gasto… y de decisiones duras
La directiva ha pisado el acelerador para darle a Roberto De Zerbi un bloque competitivo desde el primer día. Seis caras nuevas ya han aterrizado en el norte de Londres. Andy Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka han llegado a coste cero, operaciones de oportunidad para reforzar experiencia y fondo de armario.
El gran desembolso, sin embargo, se ha concentrado en tres nombres: Sandro Tonali desde Newcastle United, Mateus Fernandes desde West Ham y Jan Paul van Hecke desde Brighton. En total, 237 millones invertidos para blindar el centro del campo y la defensa, las dos líneas que más sufrieron en la última campaña.
Con la base ya apuntalada, el siguiente paso es claro: dinamita por fuera. Tottenham trabaja ahora en reforzar las bandas ofensivas, con Savinho (Manchester City) y Cody Gakpo (Liverpool) situados entre los objetivos prioritarios para añadir desborde y gol.
Pero cada entrada exige una salida. Y ahí aparece el nombre que más ruido genera: Cristian “Cuti” Romero.
Romero, rumbo a Milán
El central argentino, uno de los futbolistas con más mercado de la plantilla, se encamina hacia un cambio de aires. Según la información procedente de Italia, Romero ya ha dado el “sí” a Inter Milan.
El acuerdo personal está trazado: contrato hasta 2031, con un salario cercano a los 5,5 millones de euros por temporada. Un compromiso largo, de jugador franquicia para el vigente campeón de la Serie A.
Desde el lado de los clubes, Corriere dello Sport, citado por Sport Witness, detalla que Inter y Tottenham han alcanzado un entendimiento en torno a una cifra de 35 millones de euros fijos más 5 millones en bonus. Hablan incluso de un pacto verbal cerrado a tres bandas: club vendedor, club comprador y futbolista.
Fabrizio Romano ya había encendido la alerta días atrás. En su canal y en X, el especialista en mercado explicó que Inter está “encima” de la operación y que hay más equipos interesados, pero que la expectativa sigue siendo la misma: Romero saldrá de Tottenham en esta ventana, salvo giro inesperado.
La sensación es clara: el ciclo del argentino en Londres se apaga justo cuando el club inicia una nueva etapa con De Zerbi.
Sarr, desplazado por la nueva jerarquía
Mientras la novela de Romero se acerca al desenlace, otro caso se cocina en silencio: el de Pape Matar Sarr. El senegalés, de 23 años, ve cómo su espacio se encoge con la llegada de Tonali y Fernandes. La competencia en la sala de máquinas se ha disparado y su rol, ya irregular el curso pasado, corre riesgo de quedar reducido a la mínima expresión.
Según Football Insider, Sarr está “buscando salir” antes del cierre del mercado. No se trata solo de una oportunidad puntual: el jugador quiere minutos, protagonismo, continuidad. Y entiende que, con la nueva estructura del mediocampo, eso será difícil en Tottenham.
El club no se opone. La información apunta a que Tottenham está dispuesto a dejarle marchar si llega la oferta adecuada. De Zerbi, satisfecho con la profundidad y variedad de su centro del campo tras las últimas incorporaciones, no bloqueará la operación.
Ahí entra en escena Aston Villa. El conjunto de Birmingham figura entre los clubes más atentos a la situación del internacional senegalés y podría lanzar una ofensiva en el tramo final de la ventana. No es el único interesado, pero sí uno de los mejor posicionados.
Un vestuario en transición
El mensaje desde la cúpula de Tottenham es inequívoco: evitar otra temporada al borde del abismo pasa por una sacudida profunda. Fichajes de peso, sí, pero también salidas dolorosas. Romero encaja en esa categoría. Sarr, en una escala menor, también.
El club está cambiando de piel. El tiempo dirá si este verano marca el inicio de un proyecto sólido o el riesgo de haber desmontado demasiado, demasiado rápido.





