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Tonali y la nueva era del Tottenham: inversión y ambición

Durante dos temporadas seguidas, el Tottenham Hotspur Stadium vivió demasiado cerca del abismo. Dos 17.º puestos consecutivos en la Premier League, una permanencia sellada en la última jornada y una sensación constante de vértigo que ni siquiera el título de la Europa League 2024-25 logró disipar del todo. El trofeo europeo dio brillo, sí, pero no maquilló la realidad: el equipo coqueteó con el desastre.

En medio de ese caos, Roberto De Zerbi tomó el relevo de un banquillo que había pasado por las manos de Thomas Frank e Igor Tudor sin encontrar estabilidad. El italiano llegó para apagar incendios y acabó trazando la ruta hacia la salvación en el último suspiro. Ahora, con el susto aún reciente, el club ha decidido empujar fuerte en la dirección contraria: inversión, jerarquía y nombres propios.

Tonali como bandera de una nueva era

La directiva ha abierto la caja fuerte. Han llegado el internacional italiano Tonali, el excentrocampista de West Ham Mateus Fernandes y el exdefensa de Brighton Jan Paul van Hecke. Tres operaciones de peso, peleadas en el mercado, con competencia real de otros clubes. Tres fichajes que envían un mensaje claro: Tottenham sigue siendo un destino potente.

La gran pregunta, sin embargo, se clava en el centro del proyecto: ¿por qué Tonali ha elegido el norte de Londres? ¿Por ambición deportiva o por una mezcla de ciudad y salario?

Danny Murphy, excentrocampista de los Spurs, lo tiene bastante claro. En declaraciones a GOAL, en colaboración con BetWright, puso el foco en el magnetismo de la capital inglesa: para muchos futbolistas extranjeros, Londres no es un detalle menor, es un factor decisivo. Lo dice desde la experiencia y tras años de conversación con jugadores que han pasado por la Premier.

Murphy va más allá. Su intuición le dice que, si uno de los gigantes absolutos de la liga —Manchester United, Manchester City o Liverpool— hubiera apostado con la misma fuerza económica que Tottenham, el desenlace podría haber sido distinto. Pocos jugadores eligen la ubicación por encima de la posibilidad real de ganar títulos. Pero Londres tira. Y tira mucho.

Dinero, rol y ciudad: el cóctel Spurs

Hay otro elemento clave en la operación: el esfuerzo financiero del club. Según Murphy, Tottenham ha “empujado el barco” como pocas veces, ofreciendo un paquete salarial difícil de igualar. Puede que otros clubes interesados no hayan querido llegar a esas cifras. Ahí los londinenses han aprovechado su ventana.

No todo se reduce a la cuenta bancaria o al código postal. El rol deportivo pesa. Antes de firmar, los futbolistas hablan con el entrenador, miden promesas, minutos, jerarquía. Murphy recuerda casos en los que un jugador elige un club porque le garantizan ser el “hombre principal”, jugar cada semana, sentirse imprescindible.

Y es fácil imaginar ese discurso en la mesa de Tonali: centro del campo construido a su alrededor, salario fenomenal y vida en Londres. Un tridente difícil de rechazar. Murphy prefiere pensar que no todo se decide por dinero o ubicación, aunque reconoce que sucede. Lo que sí tiene claro es que, al margen del coste y del salario, se trata de un fichaje magnífico que elevará el nivel del equipo.

Un vestuario cargado… y un reto para De Zerbi

El plan de Tottenham no se limita a Tonali. Con la llegada de jugadores como Van Hecke y Fernandes, el club lanza una declaración de intenciones: quiere experiencia en Premier League, quiere competitividad inmediata. Es un golpe en la mesa, necesario tras dos años bordeando el precipicio.

Pero cada paso adelante trae un desafío. Murphy advierte de un problema evidente: la plantilla ya era numerosa. Y esta temporada no habrá distracción europea que reparta minutos. Solo Premier League. Para un entrenador, gestionar tantos futbolistas importantes sin el colchón de las competiciones continentales puede convertirse en un rompecabezas diario.

Si no se produce una salida considerable de jugadores, el riesgo de descontento en el vestuario es real. Más aún cuando muchos de los que decepcionaron el curso pasado siguen atados a contratos jugosos. ¿Cuántos pretendientes aparecerán para futbolistas con rendimiento bajo y salarios altos? Esa es la otra cara del mercado que afronta Tottenham.

Aun así, Murphy aprueba la dirección tomada. Le gusta Van Hecke, le gusta Fernandes, y subraya un punto que en el club se vive casi como un fichaje más: el regreso de James Maddison. Recuperar al mediapunta inglés, con todo lo que aporta entre líneas y a balón parado, puede ser una de las grandes noticias del año para De Zerbi.

Ambición medida: top 6 como objetivo real

Después de dos temporadas mirando hacia abajo, el discurso cambia. Con los refuerzos ya confirmados y otros por llegar, Murphy cree que el listón debe subir. Para él, el top 6 es una meta realista. Volver a la zona noble, recuperar presencia en Europa a través de la liga y dar forma a un proyecto que no viva al límite cada primavera.

El top 4, en cambio, lo ve como un salto quizá demasiado brusco en tan poco tiempo. Un objetivo posible a largo plazo, pero exigente para una plantilla aún en construcción, con un técnico que acaba de estabilizar el barco y un vestuario pendiente de limpieza.

Tottenham ya ha demostrado que sigue siendo atractivo: ciudad, estadio, salarios y un proyecto que se reconstruye con nombres de peso. Ahora falta la parte más difícil, la que no se compra: convertir todo ese potencial en un equipo fiable, competitivo y acostumbrado a mirar hacia arriba.

La próxima temporada dirá si la apuesta por Tonali y compañía marca el inicio de una nueva etapa… o si el club vuelve a vivir demasiado cerca del borde.