Singapur cae 3-1 ante Tailandia en semifinales
SINGAPUR — Noche dura para los *Lions* en Jalan Besar Stadium. Tailandia se impuso 3-1 en la ida de las semifinales del campeonato de la ASEAN y dejó a Singapur con una montaña por escalar en el partido de vuelta.
El guion fue cruel: dos goles de Teerasak Poeiphimai en el primer tiempo, un penal fallado por Shawal Anuar, el 0-3 nada más arrancar la segunda parte y, demasiado tarde, el fogonazo de orgullo de Ilhan Fandi.
El peso de la historia… y del ranking
Las señales de alarma ya estaban ahí antes del pitido inicial. Singapur, número 148 del ránking mundial, no vencía a Tailandia desde hacía unos 14 años. Enfrente, la selección mejor clasificada del torneo, 94 del mundo, siete veces campeona y con una racha de 10 victorias seguidas frente a los singapurenses.
La última alegría de los *Lions* ante los *War Elephants* databa de 2012: un 3-1 también en Jalan Besar en la ida de la final. Aquel equipo acabó levantando el trofeo pese a caer 0-1 en la vuelta. El recuerdo planeaba sobre el estadio. El reto, esta vez, parece aún mayor.
Buen inicio, golpe letal
El arranque invitaba al optimismo. Empujado por un Jalan Besar Stadium lleno, Singapur salió con brío. En el minuto 7, Shawal probó al guardameta Kampol Pathomakkakul, pero su disparo fue bloqueado.
Los de Gavin Lee mandaban en el juego. Tocaban, presionaban, se instalaban en campo rival. Y justo desde una acción propia llegó el jarro de agua fría.
Minuto 14. Saque de puerta de Izwan Mahbud, balón a Hariss Harun y pase interior hacia Kyoga Nakamura. Un segundo de duda. Eso bastó. El capitán tailandés, Seksan Ratree, saltó como un resorte, robó la pelota y habilitó a Teerasak. El delantero disparó, el balón tocó levemente en Irfan Fandi y se coló pegado al palo. 0-1, totalmente contra la dinámica.
El golpe no apagó del todo a Singapur. Glenn Kweh apareció por la derecha con un centro envenenado que Kampol despejó de puños. El estadio seguía creyendo. Pero Tailandia olía sangre.
Teerasak firma el doblete y el penal que cambia la noche
En el 26’, la herida se hizo más profunda. Una combinación limpia en el centro del campo liberó a Teerasak, que abrió hacia la derecha para un desmarcado Waris Choolthong. El lateral derecho levantó la cabeza y puso un centro perfecto. Teerasak se coló entre Hariss y Lionel Tan y cabeceó a la red. 0-2, golpe quirúrgico.
Singapur tuvo entonces una de esas jugadas que marcan una eliminatoria. Tras el *cooling break*, un saque de banda largo de Tan cayó en medio del área tailandesa. El balón muerto quedó para Jacob Mahler, solo, a pocos metros de la portería. Su disparo se marchó por encima con el arco prácticamente vacío.
Cuando la acción parecía morir, el VAR llamó al árbitro al monitor por un empujón de Yotsakorn Burapha sobre Shawal Anuar dentro del área. Penal.
Anuar tomó el balón. Silencio tenso en Jalan Besar. Carrera corta, disparo raso a la derecha. Kampol adivinó la intención, se estiró abajo y desvió el tiro. Otra ocasión de oro perdida.
Los *Lions* siguieron manejando la posesión hasta el descanso. Nakamura tuvo una más, tras un buen pase atrás de Mahler desde la derecha, pero mandó su remate alto. Tailandia, en cambio, se marchó al vestuario con una ventaja enorme y la sensación de tener la eliminatoria donde quería.
El 0-3 nada más volver
Gavin Lee movió el banquillo al descanso. Entró el máximo goleador, Ilhan Fandi, por Kweh, y Shawal pasó a la derecha. Había que arriesgar.
Pero Tailandia no aflojó. Al minuto 50, otro error propio de Singapur fue castigado sin piedad. Un pase impreciso de Tan fue interceptado y la transición se activó de inmediato. Patrik Gustavsson, que había reemplazado a Teerasak en la primera parte, le ganó la carrera al propio Tan y centró para Seksan. El capitán definió con calma. 0-3. El silencio en las gradas lo decía todo.
Lee reaccionó rápido: Ryhan Stewart entró por Tan en el 56’. Cuatro minutos después, Ilhan se filtró a la espalda de la defensa tailandesa y estuvo a punto de sortear a Kampol, pero la acción quedó anulada por fuera de juego.
Singapur tenía más balón, pero el último pase se le atragantaba. La zaga tailandesa, bien plantada, apenas sufría. Y cuando encontraba espacios, castigaba a la contra.
En el 64’, Izwan tuvo que salir al rescate en un mano a mano con Picha Autra, al que negó el cuarto con una parada clave.
El gol de Ilhan y un estadio que no se rinde
El partido parecía condenado a morir en el 0-3. Hasta que apareció Ilhan. Minuto 83. El delantero recibió fuera del área, se perfiló y sacó un disparo curvado al rincón bajo. El balón besó la base del poste y entró. 1-3. Estallido de alivio y esperanza en Jalan Besar.
El tanto encendió a la grada y al equipo. Singapur se lanzó a por un segundo gol que cambiara el paisaje de la eliminatoria. Apretó, colgó balones, buscó a Ilhan una y otra vez. Pero le faltó precisión para volver a inquietar de verdad a Kampol. El tiempo se escurrió y Tailandia cerró la noche con un triunfo sólido.
Voces de banquillo: orgullo, autocrítica y una advertencia
El seleccionador de Tailandia, Anthony Hudson, se mostró satisfecho con la actuación de los suyos. Habló de un rendimiento sólido y de orgullo por sus jugadores ante un rival “muy difícil”. Pero también lanzó un aviso interno: para él, esto es solo “el descanso” de la eliminatoria y en Bangkok exigirá “una actuación aún mayor”.
Hudson calificó a Singapur como un equipo “complicado” al que no es sencillo someter, por la forma en que se organiza y cierra espacios.
En el otro lado, Gavin Lee mezcló autocrítica y fe. Admitió que sus jugadores se metieron en “demasiados momentos innecesariamente difíciles” y que, en ese sentido, le hicieron las cosas fáciles a Tailandia. Aun así, insistió en que el grupo no bajará los brazos, que se recuperará y que intentará “enmendar lo que salió mal”.
Tuvo también palabras sentidas para la afición. Reconoció que la mayor decepción fue no haber podido ofrecer una actuación y un resultado “a la altura del apoyo” que recibieron. Y subrayó cómo el empuje del público mantuvo al equipo en pie: “Siguieron cantando, siguieron animando, siguieron empujándonos; los chicos siguieron adelante por eso”.
Una vuelta a contracorriente
El 3-1 obliga a Singapur a buscar una remontada mayúscula en Bangkok frente a la selección más fuerte del torneo y un rival que le tiene tomada la medida desde hace una década.
Ya lo hizo en 2012, cuando Jalan Besar fue el inicio de una historia feliz. La diferencia ahora es el marcador, el rival lanzado y un margen mínimo de error.
La pregunta es clara: ¿tendrá este grupo de *Lions* el carácter para convertir un partido casi sentenciado en una noche histórica?






