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Shaun Maloney y la incertidumbre sobre Martin O'Neill en Celtic

Celtic viaja a Rugby Park con una duda mucho más grande que el once inicial: ¿estará Martin O'Neill en el banquillo? A los 74 años, recién salido del hospital tras someterse a un “pequeño procedimiento”, el técnico sigue siendo el hombre que decide. No hay plazos. No hay promesas. Solo su propio criterio.

Shaun Maloney, su asistente, lo dejó claro. El club puede planificar entrenamientos, analizar a Kilmarnock y repasar vídeo hasta el último detalle, pero la presencia del entrenador en el área técnica el domingo dependerá de cómo se sienta él mismo. Y de cuándo quiera volver.

“Lo vi anoche”, explicó Maloney. La visita le dejó una sensación nítida: O'Neill está mejor. Mucho mejor que a comienzos de semana. El técnico fue dado de alta el jueves y, según su ayudante, el cambio de ánimo es evidente. Buen humor, energía recuperada, ese tipo de señales que en un vestuario pesan tanto como un parte médico.

O'Neill ya había demostrado su compromiso al estar en el banquillo en el estreno de la Scottish Premiership, en la victoria por 1-0 ante Dundee el lunes. Pero el cuerpo manda. Y esta vez el día a día marcará el guion. Maloney lo describió casi como una negociación continua con el propio entrenador: reunión el jueves por la noche para preparar el partido, ausencia el viernes, nueva conversación prevista por la tarde y, a partir de ahí, decisión para el sábado… y, luego, para el domingo.

Si llega, perfecto. Si no, Celtic no se detiene.

Un vacío enorme… pero un plan claro

Maloney no lo esconde: sería “extraño” dirigir al equipo en Rugby Park. No por falta de experiencia —ha pasado por los banquillos de Hibernian y Wigan—, sino porque el impacto de O'Neill desde su regreso en octubre ha sido profundo. El veterano técnico tomó las riendas como interino en dos etapas la pasada temporada y acabó firmando un doblete de liga y copa. Ese éxito le valió un contrato de un año al inicio de la presente campaña.

Desde entonces, su figura se ha vuelto central en Lennoxtown. Maloney habla de “cosas increíbles” con jugadores y cuerpo técnico. Métodos, exigencia, detalles diarios que han devuelto filo competitivo al equipo. Perder esa presencia en la banda, aunque sea por un partido, se nota.

Pero el vestuario no se siente desarmado. “Lo vamos a echar de menos si no está, pero estaremos preparados”, aseguró el asistente. Señaló a los “brillantes jugadores veteranos” que sostienen el grupo, una forma de subrayar que Celtic tiene jerarquía suficiente para gestionar una tarde complicada en Kilmarnock incluso sin su líder habitual al borde del césped.

El mensaje es doble: respeto absoluto por la situación personal del técnico y cero excusas competitivas.

Fichajes en pausa y foco en Kilmarnock

Mientras tanto, el mercado se mueve alrededor del club, pero no dentro del vestuario. Maloney no espera que llegue ningún fichaje antes del partido del domingo. Ni siquiera en el caso del extremo egipcio Haissem Hassan, de Oviedo, cuyo nombre ha circulado como posible incorporación. Esos asuntos, admitió, siguen en manos de O'Neill y del director ejecutivo Michael Nicholson.

El asistente conoce el contexto, pero no maneja los hilos. Sabe que hay interés en el centrocampista Arne Engels y en el lateral derecho Alistair Johnston, aunque no tiene indicios de que vayan a salir. Al contrario: cuenta con ellos para la visita a Kilmarnock.

Así se presenta Celtic al fin de semana: con un técnico que decide su propio ritmo de regreso, un segundo preparado para asumir el mando si hace falta y un grupo de veteranos dispuesto a mantener el estándar que O'Neill ha impuesto desde octubre.

El resultado del domingo contará, por supuesto. Pero la imagen que deje el equipo sin su figura principal en la banda, si finalmente se ausenta, dirá todavía más sobre hasta qué punto el sello del irlandés ya está grabado en este Celtic.