Rúben Amorim y su interés en Noussair Mazraoui para el Milan
Rúben Amorim apenas ha aterrizado en San Siro y ya tiene claro dónde quiere pescar. El técnico portugués, nombrado nuevo entrenador del Milan el mes pasado en sustitución de Massimiliano Allegri, ha señalado con precisión un objetivo prioritario: Noussair Mazraoui.
Según informaciones desde Italia recogidas por Metro Sport, Amorim ha trasladado directamente a la cúpula rossonera su admiración por el lateral marroquí del Manchester United. No es un capricho repentino. Es una vieja debilidad futbolística.
Mazraoui, internacional con Marruecos, suma 77 partidos con los Red Devils desde su llegada en 2024 procedente del Bayern Munich por 17 millones de libras. En este tiempo se ha convertido en una pieza clave de la plantilla gracias a su versatilidad: puede ocupar prácticamente cualquier posición en la línea defensiva, un rasgo que encaja de lleno con la idea de fútbol de Amorim.
Un plan con obstáculos
El deseo del portugués es claro: reforzar el Milan tirando de antiguos alumnos. La ejecución, no tanto. El club italiano se encuentra con varios muros en el camino hacia sus principales objetivos.
Uno de los nombres marcados en rojo era Manuel Ugarte, al que Amorim ya dirigió en el Sporting CP antes de llevárselo a Manchester. El uruguayo encajaba como un guante en el proyecto de reconstrucción rossonero, pero una grave lesión sufrida durante el Mundial ha dinamitado cualquier opción de movimiento este verano. El plan pasaba por él; la realidad ha obligado a reescribir el guion.
Y no es el único frente cerrado. Desde Inglaterra se insiste en que el United no está dispuesto a escuchar ofertas ni por Mason Mount ni por Amad. Dos perfiles ofensivos que habrían dado un salto de calidad inmediato al Milan, bloqueados por la negativa del club de Old Trafford a debilitarse.
En este escenario, el foco se concentra todavía más en Mazraoui.
Mazraoui, el favorito del técnico
El interés del Milan no nace de la nada. El propio Amorim ha sido el mejor embajador del marroquí. Su aprecio por el lateral viene de lejos y ahora, con poder de decisión en el mercado, lo ha puesto sobre la mesa.
El especialista en mercado Matteo Moretto explicó en el canal de YouTube de Fabrizio Romano que Mazraoui es un objetivo muy del gusto del entrenador, aunque de momento la operación está en fase embrionaria. No hay negociaciones abiertas ni contacto directo entre clubes, pero sí una idea firme: si el Milan decide atacar la operación más adelante en la ventana, lo hará con el respaldo total de su técnico.
Moretto subrayó que Mazraoui, de 28 años y con contrato hasta 2028 más opción de ampliación, es un futbolista “muy valorado” por Amorim. El mensaje es nítido: el entrenador ya ha dado luz verde deportiva. Falta que la directiva encuentre el camino económico y que el United esté dispuesto, algún día, a sentarse a hablar.
Un viejo elogio que suena a pista de mercado
Que Amorim quiera reencontrarse con Mazraoui no sorprende a nadie que haya seguido de cerca su etapa en Old Trafford. Allí, el portugués fue especialmente explícito al hablar del defensa, al que definió en público como un jugador total.
Nada más llegar al banquillo del United, Amorim no escatimó elogios: lo calificó como “top”, un futbolista que “entiende el juego”, capaz de atacar, defender, ganar duelos individuales y marcar el ritmo con el balón. Para el técnico, Mazraoui representaba el prototipo de jugador moderno, alguien sobre el que construir equipo.
Cuando un entrenador se expresa así de un futbolista y, tiempo después, cambia de banquillo y necesita reconstruir una plantilla, el enlace es inevitable. Hoy, esas palabras suenan casi como un adelanto de mercado.
Un nuevo comienzo en San Siro
La apuesta por Mazraoui también se entiende desde la perspectiva personal de Amorim. El portugués ve su etapa en el Milan como un reinicio tras 14 meses complicados en la Premier League. Su paso por Manchester terminó antes de tiempo y dejó heridas, pero también lecciones.
Durante su presentación en el club rossonero, Amorim reconoció que su “última aventura” estuvo marcada por errores que prefiere no desmenuzar en público, aunque sí dejó claro que han influido en su evolución como entrenador. No quiere repetirlos. Ni en la gestión del vestuario ni en la construcción de la plantilla.
Por eso busca perfiles que conoce, futbolistas que encajan en su idea sin periodo de adaptación táctico. Mazraoui entra de lleno en esa categoría: polivalente, técnico, inteligente para interpretar diferentes sistemas. Un seguro para un proyecto que necesita resultados desde ya, pero también una identidad reconocible.
El Milan, mientras tanto, estudia cómo moverse en un mercado en el que cada paso se paga caro. Amorim ya ha marcado el camino. Falta saber si la dirigencia rossonera podrá seguirlo hasta Old Trafford o si tendrá que buscar, una vez más, un plan B en un verano que se anuncia largo.






