La Roma inicia la pretemporada con un contundente 6-0
La Roma arrancó el verano con un marcador que no admite matices: 6-0 en un partidillo interno ante el equipo Primavera. Más allá del resultado, el foco se clavó en una figura conocida. Paulo Dybala volvió a parecerse al futbolista que sostuvo al equipo en el tramo final de la pasada temporada.
Según informó TuttoMercatoWeb, el argentino dejó destellos de clase de los que cambian partidos: un repertorio de gestos técnicos, una asistencia, dos goles y, quizá lo más relevante a estas alturas de julio, un estado físico llamativamente sólido para ser el inicio de la pretemporada. No se le vio dosificando, se le vio mandando.
Gian Piero Gasperini lo ha repetido sin rodeos: una versión sana de Dybala marca diferencias. Su historial de lesiones obliga a la cautela, pero este primer test ofrece exactamente lo que el nuevo técnico quería ver. Toques entre líneas, liderazgo en los metros finales y la sensación de que, si el cuerpo le acompaña, el proyecto puede construirse alrededor de su talento.
Dovbyk se reengancha en silencio
La tarde dejó otro nombre propio con peso específico en el futuro inmediato del club: Artem Dovbyk. El delantero ucraniano, lastrado por un problema de tendón que le llevó al quirófano y le borró de buena parte del tramo decisivo del curso pasado, reapareció con una respuesta contundente: dos goles y la impresión de que el parón quedó atrás.
No fue solo cuestión de cifras. Dovbyk atacó el área con decisión, buscó espacios, remató con instinto de ‘9’ titular y pudo haber firmado algún tanto más. Necesitaba un partido así. Lo necesitaba él y lo necesitaba Gasperini, que debe decidir si el punta sigue siendo pieza central o moneda de cambio en un mercado que empuja.
Porque el contexto es claro: su nombre ha aparecido ligado a una posible venta para financiar llegadas, mientras la Roma aprieta por Crysencio Summerville. Cada entrenamiento, cada amistoso, se convierte para Dovbyk en un examen directo ante el banquillo y la dirección deportiva.
La pretemporada apenas comienza, pero el mensaje de este 6-0 va más allá del marcador: Dybala vuelve a mandar, Dovbyk reclama su sitio y Gasperini empieza a ver, sobre el césped, las primeras respuestas a las grandes decisiones que le esperan en las próximas semanas.






