tribunadegol full logo

Richarlison y su futuro incierto en Tottenham

En Sídney, el gol de la victoria fue de Richarlison. La noticia, sin embargo, la firmó Roberto De Zerbi.

Tottenham se impuso 2-1 a Chelsea en un amistoso en Australia y, apenas media hora después de que el brasileño empujara el tanto decisivo, su propio entrenador abrió la puerta a un posible adiós. En pleno tour de pretemporada, el futuro del ‘9’ quedó de repente bajo un foco incómodo.

El goleador que duda

Richarlison entra en su último año de contrato, sin señales claras de renovación ni conversaciones avanzadas sobre su continuidad. Lleva en el club desde 2022, llega de una temporada con 12 goles y se ha ganado un lugar como referencia ofensiva. Pero De Zerbi dejó claro que el asunto ya no depende solo del club.

“No lo sé”, admitió el técnico al ser preguntado por su futuro. “Como jugador, como persona, es increíble en su actitud y comportamiento, pero al final tenemos que respetar lo que él quiera hacer”.

La frase que encendió todas las alarmas fue otra: a veces Richarlison le dice que quiere quedarse; otras, que quiere irse. Una montaña rusa emocional en un vestuario que necesita certezas antes de que empiece la batalla real en la Premier League.

De Zerbi no disimuló la dificultad del escenario. Encontrar otro delantero como el brasileño no es sencillo. “Richarlison marca goles y conoce el camino. El nuevo delantero, no lo sabemos. El otro delantero, no lo sabemos”, apuntó, subrayando el valor de alguien que, según él, “siente el modo de hacer goles”, que no vive de la suerte, sino del instinto.

El mensaje, pese a todo, no fue de reproche. Al contrario. El técnico lo describió como “un chico encantador”, querido por el club y el cuerpo técnico, un profesional que trabaja duro y en serio cada día. No hay conflicto interno. Hay una decisión pendiente.

Y el reloj corre.

Archie Gray, brazalete y mensaje

Mientras el futuro de Richarlison se enreda, otro nombre se afianza en el proyecto: Archie Gray. Con solo 20 años, el centrocampista ha llevado el brazalete de capitán en todos los partidos de la gira por Australia. No es un gesto menor.

Cuando le preguntaron por la estrategia detrás de esa elección, De Zerbi sonrió y cortó de raíz cualquier teoría: “Soy el entrenador, yo decido”. Después sí, desarrolló la idea. Para él, el brazalete es más un impulso que una recompensa, un refuerzo de confianza para un jugador al que ya definió la temporada pasada como “el futuro del club, además del presente”.

Gray ofrece algo que todo entrenador valora: versatilidad. Puede ocupar dos o tres posiciones distintas sobre el césped. No le entusiasma demasiado actuar como lateral derecho, pero ahí también ha aparecido cuando el equipo lo ha necesitado. Y De Zerbi fue claro con lo que espera de su capitán: pensar primero en el grupo, el equipo, el club; después, en uno mismo.

El mensaje es nítido. El técnico le da algo más —el brazalete, responsabilidad, visibilidad— porque el joven ha decidido dar más al club, incluso aceptando jugar fuera de su posición ideal y, en ocasiones, sin estar en el once de gala. No es solo una apuesta de futuro. Es una declaración de jerarquía en el vestuario.

El regreso de Mudryk, un reencuentro personal

La noche en Sídney también dejó una historia al otro lado. Mykhailo Mudryk volvió a la convocatoria de Chelsea tras resolver su apelación contra una sanción por dopaje que lo había apartado del fútbol profesional desde noviembre de 2024. Un regreso cargado de peso personal.

De Zerbi conoce a Mudryk mejor que muchos. Lo entrenó en Shakhtar Donetsk antes de que ambos dieran el salto a la Premier League. Por eso, su reacción fue más emocional que táctica. Lo definió como “mi segundo hijo” y no escondió su alegría por verlo de nuevo en escena.

“Estoy muy, muy feliz”, confesó. Para el técnico, se trata de “un buen chico, un jugador top” que ahora tiene la oportunidad de transformar el sufrimiento de los últimos dos años en rendimiento sobre el césped. Eso sí, con una coletilla inevitable: ojalá lo demuestre la próxima temporada, pero no contra Tottenham.

En una sola noche amistosa, Spurs vio cómo su goleador se asoma a una encrucijada, su joven capitán se afianza como pilar del proyecto y un viejo conocido del entrenador renace en el rival. El mercado, la temporada y las decisiones personales marcarán el desenlace.

La pregunta es clara: ¿cuánto tiempo más podrá Tottenham apoyarse en los goles de Richarlison antes de que esa puerta, ya entreabierta, se cierre de golpe detrás de él?