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El regreso de Musiala y la victoria contundente del Bayern

El Allianz Arena se detuvo un segundo antes de rugir. Jamal Musiala volvía al once inicial de Bayern Munich en partido oficial por primera vez esta temporada, después de un verano que asustó a todo el club: colapsos en plena pretemporada, disfunciones neurológicas, alarmas encendidas en los amistosos ante RB Leipzig y Heidenheim. De golpe, el talento más luminoso de la nueva generación alemana se había convertido en un caso médico.

Este martes, en el estreno de la Champions League, regresó como futbolista. Y como protagonista.

El regreso de Musiala y un gol que lo cambia todo

Vincent Kompany ya le había dado unos minutos ante Schalke el fin de semana. Esta vez fue distinto: titularidad y responsabilidad desde el inicio. El técnico lo dejó claro, según contó Fabrizio Romano: Musiala “se merecía ser titular, no fue un regalo”. Sobre el césped, el alemán respondió como si no se hubiera ido nunca.

Durante 45 minutos, sin embargo, Bayern chocó una y otra vez contra un muro amarillo. FK Bodo/Glimt llegó a Múnich con fama de matagigantes, avalado por victorias recientes ante Manchester City, Atlético de Madrid e Inter de Milán. No se encogió. Se cerró atrás, defendió bajo, negó espacios entre líneas y enfrió el ambiente.

Joshua Kimmich fue quien más cerca estuvo de romper el cerrojo. En el minuto 35, su disparo besó el poste. Justo antes del descanso, volvió a intentarlo y se topó con Nikita Haikin, muy firme bajo palos. El Allianz Arena murmuraba. Había impaciencia. Y algo de inquietud.

La tensión se rompió nada más volver de vestuarios. Minuto 47. Harry Kane armó un disparo potente desde fuera del área. El balón tocó en Patrick Berg, cambió de trayectoria y cayó muerto en la zona donde Musiala había olido el rebote. Control orientado, giro seco y latigazo cruzado al palo largo. Gol. Un estallido. Un grito colectivo de alivio y celebración.

Musiala no solo volvía. Volvía decidiendo.

Kane, cifras de leyenda; Olise, socio perfecto

Con el 1-0, el partido se inclinó definitivamente. Bodo/Glimt perdió orden, Bayern ganó metros y confianza. La sensación era clara: el segundo iba a llegar. Y llegó.

En el 61’, Michael Olise se plantó ante el balón para ejecutar una falta lateral. El francés, pieza cada vez más clave en el plan de Kompany, dibujó un envío perfecto al corazón del área. Allí apareció Kane, con ese olfato que parece automático: carrera medida, salto, cabezazo clínico. 2-0.

No fue un gol cualquiera. Supuso el tanto número 55 de Kane en la Champions League y el 79 en competiciones europeas. Cifras de depredador histórico, de delantero que no solo vive el presente, sino que reescribe la estadística del torneo.

Con el marcador ya abierto, Bayern olió sangre.

Davies acelera, Olise sentencia

El tramo final fue un monólogo bávaro. Bodo/Glimt, que había aguantado con rigor durante una hora, se vio desbordado físicamente y mentalmente. Cada pérdida se convertía en una ocasión. Cada transición, en amenaza.

En el 77’, Alphonso Davies puso su sello. Arrancada marca de la casa, zancada larga, desborde y definición para el 3-0. El canadiense castigó una defensa ya rota y puso el partido en modo exhibición.

Entonces llegó el momento de Olise. Si hasta entonces había sido socio, se transformó en protagonista. En el 83’, culminó su primera diana de la noche para el 4-0. Ya en el tiempo añadido, firmó su doblete y el 5-0 definitivo, rematando una actuación que lo consolida como uno de los grandes ganadores de la era Kompany en Múnich.

El marcador final fue demoledor. La historia, sin embargo, tuvo dos caras: una primera parte tensa, incómoda, de respeto máximo al oficio de Bodo/Glimt; y una segunda en la que Bayern recordó por qué sigue siendo una máquina competitiva en Europa.

Una racha europea que no se detiene

El triunfo no solo dejó una noche emocional por el regreso y el gol de Musiala, ni solo más registros goleadores para Kane. Estiró también una de las rachas más impresionantes del fútbol europeo: Bayern Munich ha ganado su primer partido de campaña continental durante 23 temporadas consecutivas.

Para encontrar la última derrota en un debut europeo hay que retroceder hasta la 2002/03, cuando cayó 3-2 ante Deportivo La Coruña. Desde entonces, 23 estrenos, 23 victorias. Una regularidad que explica mucho de por qué el club bávaro siempre está en la conversación de los grandes candidatos.

Ahora, el siguiente capítulo ya tiene fecha y destino: 13 de octubre, viaje a Noruega para medirse a Viking Stavanger. Con Musiala de vuelta, Kane en modo récord y Olise creciendo a pasos agigantados, la pregunta ya no es si Bayern está. La pregunta es hasta dónde piensa llegar esta vez.