El regreso de los campeones al fútbol europeo
La nueva temporada en Europa trae algo más que calendarios renovados y camisetas recién presentadas. Vuelve la memoria. Vuelven viejos nombres que habían desaparecido del escaparate principal. Y, en algunos casos, llegan por primera vez clubes que han tenido que abrirse paso a golpes contra la historia, la política o la geografía.
Deportivo: el viejo campeón que vuelve a la mesa grande
Durante una década larga, el Deportivo de La Coruña fue una incomodidad permanente para el poder establecido en España. Entre 1993 y 2004 se instaló en la parte alta de la tabla con una naturalidad casi insolente: nueve podios ligueros y un título, el de 1999, que rompió la rutina de Barcelona, Valencia y Real Madrid. En Europa, aquel equipo estuvo a dos pasos de la gloria total; si no se hubiera cruzado el Porto de José Mourinho en las semifinales de la Champions 2004, la historia del club –y del torneo– podría contarse hoy de otra manera.
El despertar fue duro. Primero, la caída a la zona templada de la clasificación. Después, el desplome. En 2020, el Dépor se vio hundido en la tercera categoría regional, un territorio que habría parecido ciencia ficción en los años de Juan Carlos Valerón y Diego Tristán. Cuatro años tardó en regresar a Segunda. Y, cuando parecía condenado a la irrelevancia, pegó un salto que pocos vieron venir: del 15º puesto en la 2024-25 al ascenso directo la temporada pasada.
El club entiende que el regreso a La Liga no puede ser un viaje de turismo. El mensaje se ve en los fichajes: llega Leo Román desde Mallorca para la portería y se incorpora Pierre-Emerick Aubameyang, un delantero veterano pero con gol contrastado, para darle colmillo al ataque. No es nostalgia, es ambición. El Dépor ya no es el campeón de Riazor de principios de siglo, pero se comporta como un club que quiere quedarse, no solo visitar.
Y no estará solo en esta vuelta al escaparate. Racing Santander, campeón de Segunda, regresa a la élite tras 15 años de ausencia. Málaga, que cayó en 2018 y llegó a tocar también la tercera categoría en 2023-24, vuelve a asomar la cabeza. Tres nombres que, hace no tanto, formaban parte del paisaje habitual de la primera división y que ahora regresan con cicatrices… y una segunda oportunidad.
Elversberg: un pueblo pequeño ante gigantes de acero
En Alemania, el último ascenso a la Bundesliga volvió a dibujar un contraste ya conocido: históricos en crisis frente a recién llegados sin complejos. Schalke se llevó el título de la 2. Bundesliga y salió, al fin, de una categoría en la que ha pasado cuatro de las últimas cinco temporadas. A su estela, otro protagonista mucho menos previsible: Elversberg.
El club procede de una pequeña localidad del Sarre cuya población cabría cuatro veces en el Veltins Arena. Hasta hace nada, en 2021-22, competía en ligas regionales. Desde ahí emprendió una escalada vertiginosa bajo el mando de Horst Steffen. El técnico los llevó hasta el playoff de ascenso, donde se quedaron a un paso de la élite, y después fue seducido por Werder Bremen el verano pasado. Su aventura allí duró solo nueve meses. Elversberg, mientras tanto, siguió adelante.
El relevo lo tomó Vincent Wagner, reclutado del segundo equipo de Hoffenheim. Con él, el club completó el salto definitivo y se plantó en la Bundesliga. El contraste entre el tamaño del proyecto y la magnitud del reto se ve en el propio estadio: será ampliado durante la temporada para alcanzar el mínimo de 15.000 asientos exigido por la liga. Las obras serán progresivas. El aprendizaje, no tanto.
Las primeras visitas a su pequeño feudo lo dicen todo: Leverkusen y Bayern Munich abrirán el curso en casa de un club que hasta hace tres años no salía del mapa regional. No hay margen para el miedo. Solo para comprobar si este cuento de pueblo puede resistir el impacto de los gigantes.
Le Mans: fútbol, motores y una reconstrucción sin atajos
Francia se ha convertido en terreno fértil para grandes grupos de inversión. Paris FC cuenta con respaldo multimillonario, Strasbourg forma parte del entramado BlueCo y el City Football Group aterriza con fuerza a través del ascendido Troyes. A su lado, otro recién llegado a la Ligue 1 presenta un relato similar… con algo más de brillo mediático.
Le Mans regresa desde una ciudad que el mundo asocia antes con la velocidad que con el balón. Su estadio se incrusta dentro del mítico Circuit de la Sarthe, escenario de las 24 Horas. El club vivió un breve paso por la élite en la década de 2010, pero terminó derrapando hacia la ruina financiera. Desde ahí, tocó rehacerse en categorías inferiores hasta alcanzar de nuevo la Ligue 2.
El punto de giro llegó el pasado agosto, cuando el club fue adquirido por OutField, un consorcio brasileño que arrastra nombres de impacto: Novak Djokovic, Thibaut Courtois y los pilotos de F1 Felipe Massa y Kevin Magnussen figuran entre las caras visibles del proyecto. El ruido era inevitable. El riesgo, también.
Sin embargo, Le Mans ha optado por una hoja de ruta contenida. Nada de gastar a golpe de titular: reapertura de la academia, inversión en talento joven, apuesta por el potencial más que por el golpe de efecto. El club ha cambiado de dueños y de horizonte, pero intenta no perder de vista que, en el fútbol, las curvas se toman mejor con paciencia que con un acelerón.
Amedspor: un ascenso que trasciende el marcador
Pocos ascensos en el mundo encierran tanta carga simbólica como el de Amed SK, conocido popularmente como Amedspor. El club debutará esta temporada en la Super Lig turca, pero su historia va mucho más allá de lo deportivo.
Su base está en Diyarbakir, una ciudad de mayoría kurda situada mucho más cerca de Irak y Siria que de Estambul. Desde que en 2014 incorporó Amed –el nombre kurdo de la ciudad– a su denominación, el club se convirtió en un referente identitario para una parte importante de la población kurda. Esa decisión amplió la base social, atrajo un público diverso y comprometido… y, al mismo tiempo, desató resistencias.
Amedspor pasó años moviéndose entre la tercera y la cuarta categoría turca, mientras sus aficionados sufrían insultos, intimidaciones y hasta agresiones físicas en algunos desplazamientos. La situación llevó a la federación turca a tomar una medida extrema: prohibir a la afición del club acudir a partidos como visitante hasta 2020. El fútbol como escenario de un conflicto que venía de mucho más atrás.
El ascenso a la máxima categoría reabre el debate sobre seguridad y posibles episodios de violencia. Pero también deja ver grietas en el muro. La reacción del presidente Recep Tayyip Erdogan, que se ha negado históricamente a reconocer el nombre kurdo de Diyarbakir, sorprendió a muchos cuando felicitó públicamente a Amedspor por su promoción histórica. Un gesto que no borra el pasado, pero que marca un matiz nuevo en una relación siempre tensa.
El balón empezará a rodar en la Super Lig, sí. Aunque en el caso de Amedspor, cada partido será algo más que un simple resultado.
Wisla Krakow: la vieja estrella que vuelve a brillar
En Polonia, el regreso de Wisla Krakow devuelve a la Ekstraklasa a uno de sus grandes nombres. Fundado hace 120 años, el club de la Estrella Blanca suma 14 títulos de liga y había sido fijo en la máxima categoría hasta 2022. Desde entonces, cuatro temporadas fuera del foco principal, un tiempo inusual para un gigante nacional.
Ese periodo en el segundo escalón no fue un paréntesis vacío. Wisla aprovechó para mirarse al espejo y cambiar. Con Jakub Blaszczykowski, exjugador del club, como inversor minoritario, la entidad reforzó su uso de datos y dio más peso a la cantera. El premio intermedio llegó en 2024: la conquista de la quinta Copa de Polonia, todavía como equipo de segunda división, recordó al país que la Estrella Blanca no había dejado de latir.
El retorno a la élite se produjo con una puesta en escena a la altura de su historia. Triunfo 2-1 ante Katowice y un estadio encendido, literalmente, por un espectáculo pirotécnico en rojo y blanco que acompañó el partido. Una bienvenida de fuego para una nueva etapa.
El paisaje de la ciudad también ha cambiado. El derbi ante Cracovia, conocido con el nombre nada inocente de “Guerra Santa”, vuelve al calendario. Y no lo hará solo: Wieczysta Krakow se ha colado en la Ekstraklasa a través del playoff, elevando de uno a tres el número de equipos de primera en la segunda ciudad más grande del país. Wieczysta, cuyo estadio no cumple todavía los requisitos de la liga, compartirá campo con Wisla. Una convivencia peculiar en una ciudad que respira fútbol por todas sus esquinas.
Entre antiguos campeones que regresan heridos pero orgullosos, pueblos que se atreven a desafiar a gigantes y clubes que cargan sobre sus espaldas algo más que un escudo, la nueva temporada europea promete mucho más que resultados. La pregunta no es solo quién se quedará. Es quién será capaz de cambiar su propia historia una vez más.





