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Real Madrid persigue de nuevo a Zubimendi: el mediocentro del Arsenal

Real Madrid no se ha olvidado de Martin Zubimendi. Un año después de llegar tarde a la carrera por su fichaje, el club blanco vuelve a la carga por el mediocentro que se ha convertido en pieza estructural del Arsenal de Mikel Arteta. Esta vez, sin margen para el despiste: saben exactamente a quién persiguen… y cuánto puede costar.

El interés de Madrid es firme, pero no unánime. Según la información desvelada por football.london, en los despachos del Santiago Bernabéu no todos miran a Zubimendi con los mismos ojos. Hay admiración por su perfil, por su lectura del juego, por su capacidad para ordenar un equipo grande. También dudas internas sobre si es la apuesta adecuada en un centro del campo ya cargado de talento.

En Londres, en cambio, la postura es clara. El Arsenal no quiere vender. Arteta cuenta con el internacional español, de 27 años, como parte central de su proyecto inmediato. Su contrato en el Emirates Stadium se extiende hasta junio de 2030, un blindaje largo que refleja la importancia estratégica que el club le concede. Pero en el fútbol de élite todos conocen la regla no escrita: ningún jugador es intransferible si la oferta rompe el mercado.

Un fichaje trabajado durante años

El camino de Zubimendi hasta el norte de Londres no fue improvisado. El Arsenal llevaba tiempo siguiéndole. El club londinense valoró seriamente lanzarse a por él ya en el verano de 2024, en paralelo a la llegada de Mikel Merino. Real Sociedad, sin embargo, se cerró en banda: no quería perder a dos referentes en la misma ventana.

El Arsenal eligió la paciencia. Mantuvo el contacto con la entidad donostiarra, cuidó la relación y esperó su momento. Al año siguiente, volvió a la mesa y cerró la operación: algo más de 51 millones de libras para sacar al mediocentro del Reale Arena y llevarlo al Emirates. Para entonces, el interés no venía solo desde Inglaterra.

Real Madrid y Liverpool también habían llamado a la puerta. Según la misma información, el conjunto blanco llegó tarde: registró su interés tres meses después de que el acuerdo entre Arsenal y Real Sociedad estuviera completamente encarrilado. La decisión de Zubimendi ya estaba tomada. Londres, Arteta, la Premier League. El tren madridista pasó, pero no desapareció del todo.

Arteta, convencido desde el primer día

Cuando el técnico vasco por fin tuvo al jugador que llevaba tiempo deseando, no escondió su entusiasmo. Arteta definió a Zubimendi como un “jugador clave”, subrayando la calidad y la inteligencia futbolística que aporta a su equipo. Para el entrenador del Arsenal, el encaje era evidente: un mediocentro capaz de sostener la estructura, dar salida limpia y competir al máximo nivel tanto en Inglaterra como en Europa.

La dirección deportiva compartía esa visión. Andrea Berta, figura clave en la planificación deportiva, habló con orgullo de una operación que consideraban prioritaria. Zubimendi no era un complemento, sino un objetivo principal, un perfil específico para elevar el nivel competitivo del centro del campo.

El propio jugador dejó claro desde el primer día que veía el Arsenal como el salto ideal en su carrera. Describió su llegada como un momento enorme para su trayectoria, el movimiento que buscaba y que quería hacer. Le seducía el estilo de juego, la proyección del equipo y la sensación de estar entrando en un proyecto en pleno despegue.

Un primer año intenso… y con título histórico

El impacto de Zubimendi en su temporada de debut fue inmediato en cuanto a protagonismo. Disputó 57 partidos oficiales entre todas las competiciones, con seis goles y tres asistencias. Números sólidos para un mediocentro cuya principal misión no es brillar en el último tercio, sino dar equilibrio, criterio y continuidad al juego.

Su curso no fue lineal. El tramo final dejó algún borrón: perdió su sitio en el once inicial en los últimos compases de la temporada. Sin embargo, su contribución al conjunto fue innegable. Con él en la plantilla, el Arsenal conquistó la Premier League por primera vez en más de 20 años, un hito que cambia la dimensión del proyecto. Además, el equipo alcanzó la final de la Champions League, confirmando que ya no es solo una promesa, sino un contendiente real en Europa.

Ese contexto explica por qué en Londres se cierran en banda ante la idea de vender. Zubimendi forma parte del esqueleto competitivo que ha devuelto al Arsenal a la élite. Vender ahora, salvo una oferta absolutamente descomunal, sería un riesgo deportivo y simbólico.

La mirada del Bernabéu

En Madrid, el análisis es distinto. La obsesión del club blanco por dominar el centro del campo no es nueva. Zubimendi encaja en ese molde de mediocentro cerebral, tácticamente disciplinado, capaz de convivir con futbolistas de alto volumen creativo a su alrededor. El perfil gusta. El precio y el consenso interno, no tanto.

Con un contrato hasta 2030 y un rol importante en un campeón de la Premier League, el coste de la operación se dispararía. Además, la falta de alineación total entre los altos cargos del Bernabéu complica cualquier ofensiva definitiva. No todos ven prioritario invertir una cifra alta en una posición donde ya existe competencia feroz.

El tablero, por tanto, queda claro: un jugador en plenitud, asentado en un club que ha vuelto a la cima en Inglaterra, con un entrenador que le considera esencial, y un gigante europeo que insiste en llamar a la puerta pese a haber llegado tarde en el primer intento.

La pregunta ya no es si Zubimendi tiene nivel para Real Madrid. Eso lo ha respondido sobre el césped. La cuestión es otra: ¿está dispuesto el Arsenal a escuchar, y cuánto está preparado a ofrecer el Bernabéu por un mediocentro que, hace apenas un año, dejó escapar?

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