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El Real Madrid y su ofensiva por Rodri: primer paso hacia el mediocentro del City

El verano del Real Madrid ya tiene una obsesión clara y con nombre propio: Rodri. Tras meses de rumores y miradas de reojo, el club blanco ha dado por fin el primer paso formal para intentar sacar al mediocentro español del Manchester City.

Según informó Fabrizio Romano, ya se han producido los primeros contactos verbales entre ambas entidades. No es una simple consulta de cortesía: es el inicio de una ofensiva largamente madurada en los despachos del Bernabéu.

Florentino Pérez ha dado luz verde personal a la operación, después de que el club optara hasta ahora por contenerse y no presentar ninguna propuesta directa. Esa contención se ha terminado. El Madrid está dispuesto a poner más de 50 millones de euros sobre la mesa para intentar abrir una negociación real con el City.

La gran incógnita es si esa cifra siquiera servirá para sentarse a hablar.

Rodri, a sus 30 años, está instalado desde hace tiempo en la élite absoluta de los mediocentros. Es ancla, brújula y metrónomo del Manchester City. Bajo el mando de Pep Guardiola se convirtió en pieza intocable, y su estatus no ha hecho más que crecer con el tiempo.

Su Mundial 2026 con España solo reforzó esa condición. Fue uno de los ejes de la selección que levantó el título por primera vez desde 2010, consolidando la imagen de un futbolista que domina los partidos desde la calma, el posicionamiento y una lectura del juego que muy pocos manejan.

No es, por tanto, un capricho de verano del Real Madrid. Es una vieja aspiración.

En los últimos mercados, el club blanco ha seguido de cerca la situación de Rodri, convenciéndose de que encaja a la perfección en el proyecto: control, liderazgo, experiencia, personalidad para mandar en el centro del campo en noches grandes. Justo el perfil que el Madrid quiere para apuntalar una plantilla ya repleta de talento.

Durante meses, sin embargo, todo quedó en un punto muerto. Rumores, interés, pero ningún movimiento real. Eso ha cambiado ahora. Las conversaciones, aunque todavía en una fase muy temprana, ya han comenzado.

Y ahí aparece el gran obstáculo: el Manchester City.

El vigente campeón inglés no tiene ninguna urgencia por vender. Rodri es uno de los líderes del vestuario, una referencia tanto dentro como fuera del campo. En el nuevo proyecto de Enzo Maresca, su figura sigue siendo considerada absolutamente central de cara a la próxima temporada.

Esa realidad coloca al Real Madrid en una posición negociadora incómoda. El deseo es firme, la prioridad está clara, pero el margen de maniobra es limitado. Para el City, perder a Rodri significaría desmontar una de sus estructuras más sólidas. Para el jugador, además, no hay una presión contractual que obligue a un traspaso a la baja.

Por eso, cualquier acuerdo, si llega, apunta a una cifra muy superior a esos más de 50 millones de euros que el Madrid está dispuesto a ofrecer como punto de partida. El precio de un futbolista con ese pedigrí, ese peso competitivo y esa importancia en uno de los mejores equipos del mundo no se rebaja fácilmente.

Los próximos días marcarán el tono de la batalla. El Real Madrid deberá decidir hasta dónde está dispuesto a estirar su oferta. El Manchester City, por su parte, tendrá que dejar claro si está abierto a negociar o si Rodri es, sencillamente, intransferible.

Por ahora, el escenario es de tanteo. No hay acuerdo cercano, ni ultimátums, ni reuniones maratonianas. Pero el hecho de que el Madrid haya roto por fin la barrera del primer contacto directo es la señal más evidente de que el fichaje de Rodri se ha convertido en una de las grandes prioridades antes del cierre del mercado.

Si Florentino Pérez logra arrancar al mediocentro español del Etihad, el golpe sería mayúsculo. No solo por la dimensión deportiva del fichaje, que reforzaría aún más a una plantilla ya diseñada para pelear por todos los títulos bajo las órdenes de José Mourinho, sino por el mensaje que enviaría al resto de Europa.

La pregunta ya no es si el Madrid quiere a Rodri. Eso ha quedado claro. La cuestión es otra: hasta dónde está dispuesto a llegar para sacar de Manchester al hombre que manda en el centro del campo campeón del mundo y de Inglaterra. Y si el City está preparado para escuchar, o para cerrar la puerta de un portazo.