Raul Jimenez decide en el 90’ y da victoria a Wolves
Raul Jimenez volvió a hacer de hombre decisivo. Entró desde el banquillo y, cuando el reloj ya marcaba el minuto 90, cazó un balón suelto en el área para firmar el 0-1 y darle a Wolves una victoria de pico y pala sobre Sheffield United en Bramall Lane.
Un partido áspero, con pocas ocasiones claras, se decidió con un gesto de nueve puro. Un toque seco, a quemarropa, su tercer gol de la temporada y un puñal directo al corazón de los locales.
Un penalti que encendió a Bramall Lane
Hasta entonces, el duelo se había movido más en la fricción que en el brillo. Sheffield United, tan acostumbrado a partidos locos en casa —llegaba con goles a favor y en contra en 14 de sus últimos 15 encuentros de Championship en Bramall Lane—, esta vez apenas encontró aire.
En la primera parte, el equipo de Chris Wilder solo tuvo dos toques en el área rival y generó un exiguo 0,06 de xG. Un dato que lo dice todo. Al otro lado, Wolves mandaba sin desatarse. Marshall Munetsi fue el que más amenazó, pero Michael Cooper apenas tuvo que mancharse los guantes.
El choque cambió de temperatura a los 50 minutos. Centro hacia el área, Mateus Mane la peina buscando portería y el balón golpea en la mano extendida de Mark McGuinness. Todo el estadio pide penalti. El árbitro, Rob Jones, señala córner. Nada más.
La jugada deja un rugido de protesta en la grada y la sensación de que Sheffield United “se ha librado” de una grande. Así lo vio también Gary Rowett en la retransmisión televisiva. Pero el marcador seguía inmóvil.
Ocasiones contadas, tensión al límite
Wolves había avisado pronto. Al 19’, Rodrigo Gomes metió un centro tenso que Munetsi empalmó con potencia, directo a las manos de Cooper. Clara, pero sin premio.
El equipo de Cesar Peixoto siguió apretando a ráfagas. Hugo Bueno rozó el gol en el 55’ con un disparo con rosca desde la frontal que se perdió lamiendo el poste derecho. Detalles, insinuaciones, pero nada que rompiera el 0-0.
Sheffield United, mientras tanto, buscaba su momento entre faltas tácticas y duelos divididos. Ladislav Krejci derribó a Sydie Peck y se jugó la segunda amarilla al 60’. Se salvó. Y el partido siguió caminando por el filo.
La mejor de los locales llegó en las botas de Jordan Ayew, debutante y casi héroe instantáneo. Minuto 67: se perfila desde la derecha, acelera, arma un disparo-centro cruzado que atraviesa el área pequeña y se marcha rozando el poste. Bramall Lane se levantó pensando en el gol. Se volvió a sentar con un suspiro.
El golpe final de un capitán gestionado al milímetro
Cuando el empate empezaba a parecer destino, Peixoto movió el banquillo con intención. Él mismo lo explicó después: con un calendario apretado y un Raul Jimenez de 35 años, cada minuto se administra. Pero el mexicano no solo entró para aguantar. Entró para decidir.
En la acción definitiva, Wolves hiló la jugada con calma y precisión. Andre encontró a Kieran Trippier, que dio un toque más de pausa y claridad. De ahí, el balón llegó a Tommy Doyle, que vio el desmarque de Jimenez y filtró el pase justo. Un segundo de silencio. Y el mexicano barrió la pelota a la red desde muy cerca.
Explosión en el sector visitante. Silencio denso en el resto del estadio.
Wilder lamenta el castigo, Peixoto reivindica el plan
Chris Wilder no escondió la frustración. Admitió que en este nivel, ante equipos del calibre de Wolves, un solo despiste se paga carísimo. Defendió que sus jugadores quizá no obtuvieron lo que merecían, especialmente por el trabajo defensivo de la segunda parte, en la que apenas permitieron ocasiones claras y Cooper prácticamente no tuvo que intervenir. Lo que le dolió fue otra cosa: haber llegado a zonas prometedoras sin encontrar la chispa de calidad necesaria para adelantarse.
Cesar Peixoto, en cambio, salió reforzado. Habló de un “equipo durante 90 minutos”, de un grupo que entendió el sufrimiento y supo apretar justo al final. Recalcó el peso de los suplentes, la importancia de ese empuje final desde el banquillo y, sobre todo, el rol de Jimenez: un capitán al que hay que dosificar, pero que marca diferencias incluso cuando solo tiene un rato para hacerlo.
Wolves se marcha de Bramall Lane con tres puntos de los que construyen temporadas. Sheffield United, con la sensación amarga de haber resistido casi todo… y haberse desconectado justo cuando el reloj ya no perdona. ¿Cuántas veces más podrá permitirse un descuido así en un Championship que no espera a nadie?






