Puja por Spence: Liverpool e Inter compiten por el lateral inglés
Andoni Iraola ha llegado a Anfield con una idea clara: su Liverpool necesita músculo nuevo en la zaga. Y, según apunta The Sun, ya ha puesto nombre y apellidos a uno de sus objetivos prioritarios para el lateral: Spence.
El defensa inglés, de 25 años, viene de una etapa agitada en el norte de Londres. Encadenó cesiones a Rennes, Leeds United y Genoa, sin terminar de asentarse. Pero cuando muchos empezaban a verle como otro talento errante, reaccionó. En el tramo final de la temporada 2025-26, por fin se hizo fuerte en el Tottenham Hotspur Stadium y encadenó actuaciones que dispararon su cotización.
Ese despertar no ha pasado desapercibido. En Liverpool siguen de cerca cada movimiento, preparados para atacar en cuanto se abra una rendija antes del cierre del mercado. La competencia es dura, el margen de maniobra, corto. Pero la posibilidad de trabajar bajo las órdenes de Iraola pesa. Y mucho.
El problema para Spence está en casa. Pese a sus prestaciones con la selección, su futuro en Tottenham es una incógnita bajo el mando de Roberto De Zerbi. El técnico italiano, según el informe, se inclina por Pedro Porro y Andy Robertson como sus laterales de referencia. El mensaje es claro: el hueco de Spence en el once no está garantizado, y la puerta a una salida queda entreabierta.
Eso sí, abierta no significa barata. Tottenham no está dispuesto a regalar a un jugador cuyo valor se ha revalorizado durante el verano. El lateral renovó el pasado agosto hasta junio de 2028, un contrato que blinda al club y le da una posición de fuerza en la negociación. Desde el entorno del club se filtra que están “abiertos” a vender, pero solo si llega una oferta adecuada, situada en torno a los 35 millones de libras. Menos que eso, ni hablar.
Y mientras Liverpool estudia números, desde Italia aprietan el acelerador. En el lado azul de Milán, Inter ha señalado el nombre de Spence en rojo para reforzar el carril. Sus actuaciones en la escena internacional han terminado de convencer a la dirección deportiva. Necesitan un heredero para Denzel Dumfries, recién traspasado a Real Madrid, y ven al inglés encajando a la perfección en el sistema de Cristian Chivu.
El interés no es de escaparate. El club lombardo ya se ha sentado a hablar con los representantes del jugador y está dispuesto a estirar su presupuesto inicial para adelantarse a cualquier ofensiva procedente de Anfield. En los despachos, Beppe Marotta y Piero Ausilio miran el reloj y también el mercado: cuanto más crece el perfil de Spence, más temen que el precio siga subiendo.
En paralelo, el calendario no se detiene. A las puertas de una nueva Premier League, el lateral disfruta de unas vacaciones prolongadas tras ayudar a Inglaterra a terminar tercera en el Mundial. Esa prórroga le ha dejado fuera de la gira de pretemporada de Tottenham por Nueva Zelanda y Australia, sin minutos frente a rivales como Auckland FC o Sydney FC. Un detalle que, en clave mercado, tampoco es menor.
Spence, por su parte, mira hacia atrás y recuerda Italia. Su etapa en Genoa fue uno de los pocos paréntesis positivos en su montaña rusa reciente, y la idea de volver a la Serie A le seduce. Pero el peso específico de un gigante como Liverpool, su historia, su escaparate europeo, sigue siendo un imán difícil de ignorar.
Queda poco para que la ventana se cierre y los teléfonos echen humo. Tottenham aguanta fuerte con un contrato largo y un precio marcado. Inter empuja desde Milán, decidido a encontrar ya al sucesor de Dumfries. Liverpool mide cada paso, consciente de que no abundan los laterales en pleno crecimiento como Spence.
En un mercado cada vez más inflacionado, la pregunta ya no es si el inglés saldrá, sino quién se atreverá a pagar el peaje para llevárselo.






