La pretemporada de Andoni Iraola en Liverpool: decisiones clave
El desembarco real de la era Andoni Iraola en Liverpool empieza la próxima semana. La plantilla llega a cuentagotas a la ciudad deportiva, pero será el martes 14 de julio cuando el nuevo técnico tenga, por fin, a todo el grupo a su disposición antes de volar el día 20 rumbo a Estados Unidos.
No será una gira cualquiera. Después de una campaña decepcionante, el verano se convierte en laboratorio, tribunal y trampolín. Y hay tres frentes que Iraola no puede dejar para más adelante.
1. Poner a punto a Jeremy Jacquet
Jeremy Jacquet aterriza en Anfield con 21 años recién cumplidos, una operación de hombro en febrero aún en el retrovisor y una etiqueta de 60 millones de libras que no admite dudas. No es una apuesta menor. Es una declaración de intenciones.
Sería lógico que el central francés sintiera cierto vértigo. Nueva liga, nuevo país, nuevo técnico. Pero en Liverpool no firman este tipo de operaciones si no están convencidos de que el jugador soporta el peso del escenario. Y el contexto le empuja directamente al foco: con Giovanni Leoni todavía en plena recuperación de una rotura de ligamento cruzado sufrida hace diez meses, todo apunta a que Jacquet formará pareja con Joe Gomez durante buena parte del verano.
Su presentación oficial ya dejó una primera pista: quiere gustar, quiere mandar, quiere jugar. Cada minuto de pretemporada será un examen silencioso para medir si puede estar listo pronto para lo que realmente importa: sostenerse al lado de Virgil van Dijk en la Premier League.
Iraola sabe lo que es potenciar a un central joven hasta el siguiente escalón. En Bournemouth exprimió el talento de Dean Huijsen hasta convertirlo en internacional con España y en un fichaje de 60 millones para Real Madrid. Ese precedente no pasa desapercibido en los despachos de Anfield ni en el vestuario. Jacquet es, en cierto modo, su nuevo proyecto defensivo.
En la gira será el único fichaje veraniego. Todas las miradas se posarán en él, aunque los partidos sean amistosos y el objetivo oficial sea acumular kilómetros en las piernas. Para Iraola, el objetivo real es otro: que cuando empiece la Premier, Jacquet no parezca un recién llegado, sino el socio natural de van Dijk.
2. Definir el futuro de Curtis Jones
El caso Curtis Jones es más delicado. Y más político.
Liverpool ya ha rechazado dos intentos de Inter. El segundo, el mes pasado, se quedó por debajo de los 22 millones de libras. En Anfield, la cifra que se maneja para sentarse a negociar ronda los 35 millones. La distancia es evidente. Tanto, que algunos dentro del club empiezan a preguntarse si la operación no está ya prácticamente enterrada.
Mientras tanto, el jugador apura sus vacaciones en Mallorca junto a su prometida, Saffie, antes de presentarse en el AXA Training Centre la próxima semana. Allí le espera Iraola. Y, sobre todo, le espera una decisión.
La coyuntura le abre una puerta. Alexis Mac Allister sigue concentrado con Argentina en el Mundial y Ryan Gravenberch disfruta aún de su descanso. Resultado: hay un hueco en el centro del campo para el mediocampista nacido en el corazón de la ciudad. Si lo aprovecha, puede recuperar protagonismo en la Premier.
En el escenario ideal, Jones no querría marcharse del club de su vida. Pero la última temporada, con menos minutos de los deseados, ha encendido las alarmas de clubes como Inter y Aston Villa, que huelen oportunidad donde Liverpool ve un activo que no termina de explotar.
La gira por Estados Unidos puede convertirse en su gran escaparate… o en su despedida silenciosa. Si rinde, la camiseta está ahí, disponible al menos mientras Mac Allister no regrese. Pero para que Iraola apueste de verdad por él, necesitará algo más que buenas sesiones de entrenamiento: necesitará la certeza de que Jones está dispuesto a resetear su etapa en Liverpool y no tiene la cabeza puesta en un cambio de aires.
Esas conversaciones cara a cara entre técnico y jugador, lejos de los focos, pueden marcar el desenlace. Si Jones sale de ellas convencido y convenciendo, su historia en Anfield todavía tiene capítulos por escribir. Si no, el mercado volverá a llamar a la puerta.
3. Redibujar a Rio Ngumoha
El tercer frente mira hacia el futuro inmediato… y hacia el futuro post-Mohamed Salah.
Liverpool ha centrado su búsqueda de extremos en el mercado veraniego activando la cláusula de 34,5 millones de libras de Victor Munoz en Osasuna y mostrando a RB Leipzig su disposición a llegar hasta los 86 millones por Yan Diomande. Ambos se sienten más cómodos partiendo desde la izquierda. El interés en Bradley Barcola, de Paris Saint-Germain, va en la misma dirección.
Todo ello mientras el club, en teoría, rastrea el heredero de Salah para el costado derecho del ataque. Gastar cantidades descomunales en futbolistas que deberían adaptarse a un rol distinto no convence a todos dentro de Anfield. Y ahí entra en escena un nombre propio: Rio Ngumoha.
La idea de utilizar al joven como atacante derecho ya se ha puesto sobre la mesa en las conversaciones internas. El verano dirá hasta qué punto Iraola compra ese plan.
Ngumoha viene de un año vertiginoso. El pasado verano se coló en la dinámica del primer equipo, se ganó un sitio y, pocos días antes de cumplir 17 años, marcó su primer gol en la Premier League en aquel frenético 3-2 en Newcastle United a finales de agosto. Terminó la temporada como titular en Liverpool y como internacional con Inglaterra, quedándose a las puertas del Mundial después de firmar una actuación de jugador del partido ante Nueva Zelanda en Estados Unidos el mes pasado.
Ese crecimiento ha llevado al club a preparar una renovación que se abordará cuando cumpla 18 años a finales de agosto. Bayern Munich observa de cerca la situación, pero en Liverpool no contemplan dejar escapar a un talento que consideran diferencial.
Su reciente aparición con Inglaterra en Estados Unidos llegó precisamente desde la banda derecha. En un fútbol plagado de extremos a pierna cambiada, que buscan el disparo interior, en Anfield se debate otra cosa: aprovechar a Ngumoha como un extremo más clásico, abierto, encarando por fuera y colgando balones peligrosos al área.
Su inexperiencia, sobre todo si se compara con objetivos como Barcola, también juega a favor de la idea de moldearlo. A sus 17 años, por muy rápido que haya ascendido, sigue en la fase inicial de su carrera. Es maleable. Entrenable. Perfecto para un técnico al que se le reconoce la capacidad de pulir atacantes jóvenes, como demostró en Bournemouth con Eli Junior Kroupi, Rayan y Antoine Semenyo.
La ecuación tiene otro nombre propio: Alexander Isak. Liverpool necesita encontrar la forma de desbloquear a su delantero de 125 millones de libras y generarle ocasiones de más valor. Colocar a Ngumoha en la derecha, atacando línea de fondo y alimentando el área, puede convertirse en una de las llaves.
Este verano revelará dónde ve Iraola al joven inglés. En la izquierda, como hasta ahora. En la derecha, como apuesta de futuro. O en ambos lados, como arma camaleónica. Lo que está claro es que el nuevo técnico de Liverpool tiene entre manos un diamante precoz y la tentación de esculpirlo a su manera.
Jacquet, Jones, Ngumoha. Tres nombres, tres decisiones y una pretemporada que, para Iraola, se parece muy poco a un simple rodaje físico. En unas semanas, en los campos de entrenamiento de Estados Unidos, empezará a verse si Liverpool está construyendo un nuevo ciclo… o solo maquillando el anterior.






