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Omar Marmoush brilla en Seúl y plantea su futuro en el City

Omar Marmoush necesitaba una noche así. Y la encontró en Seúl. Dos zarpazos del egipcio guiaron al Manchester City a un 3-1 en un amistoso de nivel ante el Atlético de Madrid y, de paso, recordaron a la directiva por qué el club apostó por él cuando llegó desde Eintracht Frankfurt en enero de 2025.

No fueron goles cualquiera. Fueron el tipo de definiciones que marcan la diferencia en la élite, las que hablan de instinto, frialdad y área. Marmoush se movió con determinación, atacó espacios, definió con precisión. En un City plagado de ausencias, él fue la referencia, el foco, el jugador que encendió el partido.

Un escaparate… y un dilema

La actuación en Corea del Sur contrasta con su realidad cotidiana en Manchester. A sus 27 años, Marmoush no ha logrado consolidarse como titular. Sus números lo delatan: solo 22 partidos como titular en Premier League, acompañados por 15 apariciones saliendo desde el banquillo.

Demasiado poco para un delantero en plena madurez. Demasiado poco para alguien que, cada vez que tiene minutos, pide más con sus goles que con sus palabras.

Enzo Maresca, sin embargo, no esquivó el tema tras el triunfo ante el Atlético. El técnico italiano habló claro. Y puso a Marmoush frente a un espejo.

Comparó su situación con la de James Trafford, el guardameta que decidió dejar el club rumbo a Leeds United para tener continuidad. El mensaje fue directo: el club puede ofrecer un contexto, un estilo, una idea… pero hay decisiones que solo pertenecen al jugador.

Preguntado por el futuro del egipcio, Maresca lo dejó así: la respuesta, dijo, tenía que ser similar a la que dio sobre Trafford. Los futbolistas trabajan cada día, quieren jugar y, cuando no lo hacen, no están contentos. Recordó que Marmoush casi no participó la temporada pasada y que su deseo lógico es tener más minutos. No cerró la puerta a que los tenga en el City, pero subrayó que también es “su decisión” y que él “tiene que decidir”.

El doblete, por tanto, se convierte en arma de doble filo: refuerza su valor dentro del equipo… y también en el mercado.

Un City en construcción sin sus pesos pesados

La gira asiática del City ha servido para algo más que para sumar kilómetros comerciales. Ha sido el primer laboratorio real de Maresca tras tomar el relevo de Pep Guardiola, y lo ha hecho sin varias de sus figuras más determinantes.

Erling Haaland, Rodri y Rayan Cherki no han estado presentes. Tampoco los internacionales ingleses Elliot Anderson, Marc Guehi y Nico O'Reilly, aún en reposo tras el Mundial. Un escenario que, sobre el papel, podría haber complicado la implantación de nuevas ideas.

Maresca, sin embargo, se mostró satisfecho. Muy satisfecho, de hecho. Subrayó que, desde el primer día, los jugadores se han mostrado “abiertos de mente”, con ganas de entender el porqué de cada movimiento, de cada patrón, de cada ajuste. Reconoció que llegar a un club nuevo implica instalar estructuras distintas, automatismos nuevos, otra forma de mirar el juego.

Lo que más le importa ahora es la curva de crecimiento. Habló de “un camino enorme” por recorrer, de un proceso largo para pulir detalles, pero insistió en que ve al equipo intentando trasladar al partido lo trabajado en los entrenamientos. Y, sobre todo, que percibe una mejora real.

El mensaje detrás del doblete

En ese contexto, la exhibición de Marmoush adquiere un matiz especial. No solo es un delantero reclamando minutos. Es un futbolista adaptándose a un nuevo técnico, a una nueva libreta, en un equipo que intenta redibujarse sin perder la esencia ganadora de la era Guardiola.

El egipcio ha puesto sobre la mesa lo que mejor sabe hacer: marcar. Maresca, con sus palabras, ha puesto sobre la mesa otra cosa: responsabilidad. La del club, la del entrenador… y la del propio jugador.

El City seguirá afinando su puesta a punto en Asia, esperando el regreso de sus estrellas y ajustando mecanismos. Marmoush, mientras tanto, ya ha lanzado su mensaje. Ahora le toca decidir si ese grito de gol será el inicio de su despegue en Manchester… o el mejor escaparate posible para empezar una nueva etapa lejos del Etihad.