Old Firm: Rangers vs Celtic en la Scottish League Cup
El primer Old Firm de la temporada llega cargado de cuentas pendientes y con un billete a semifinales de la Scottish League Cup en juego. Rangers recibe a Celtic en un Ibrox sin aficionados visitantes, un escenario tan ruidoso como hostil, aunque esta vez solo teñido de azul.
La campaña pasada quedó grabada en la memoria del fútbol escocés, pero el botín fue verde y blanco: Celtic salió vencedor de una batalla a tres bandas por el título y cerró el curso con doblete de Premiership y Scottish Cup. El listón, para cualquiera que quiera destronarles, es brutal.
En el otro lado de la ciudad, el verano trajo sacudida. Rangers apostó por Derek McInnes, llegado desde Hearts, para cambiar el rumbo. El golpe de realidad fue inmediato: eliminación temprana en Europa y dudas encendidas sobre el nuevo proyecto. El ruido crecía, la presión también.
Luego, el giro. Cuatro victorias consecutivas en la Premiership han estabilizado el pulso en Ibrox y han dado algo de oxígeno a McInnes. Ahora, el técnico tiene delante el partido perfecto para reforzar su autoridad: tumbar a Celtic en un duelo directo por un título. Nada legitima más a un entrenador de Rangers que ganar un Old Firm.
Enfrente, Martin O'Neill y los suyos llegan con una idea muy clara: recuperar la League Cup que se les escapó el curso pasado con una derrota sonrojante ante St Mirren, entonces dirigido por Wilfried Nancy. Ese tropiezo dolió y sigue presente en el vestuario. Esta competición, para Celtic, tiene sabor a revancha.
El contexto en Ibrox también viene marcado por el caos del último cruce allí entre ambos, en los cuartos de final de la Scottish Cup. Aquella tarde dejó imágenes y problemas suficientes como para que, esta vez, se haya tomado una decisión drástica: ningún seguidor de Celtic en las gradas. Un Old Firm sin hinchada visitante suena extraño, pero no por ello será menos intenso.
Fecha, hora y televisión
El Rangers–Celtic de cuartos de final de la Scottish League Cup se disputará el domingo 13 de septiembre, a las 12:00 BST, en Ibrox. El choque se podrá seguir en directo a través de Premier Sports 1 y de Premier Sports Player, cita obligada para cualquiera que quiera medir el pulso real de ambos proyectos en este arranque de curso.
Bajas, dudas y la pizarra
Las noticias para Rangers antes del derbi no son buenas en la enfermería. El capitán Lawrence Shankland estará fuera durante meses por un desgarro en los isquiotibiales. Un golpe durísimo, tanto en el césped como en el vestuario. Y no es el único contratiempo en ataque: el delantero Youssef Chermiti también se pierde la cita por otra lesión en los isquios.
La lista sigue. El nuevo fichaje Daisuke Yokota tampoco estará disponible por el mismo tipo de problema muscular, mientras que el lateral izquierdo Tuur Rommens progresa en su recuperación, se acerca al regreso, pero aún no llega a tiempo para este Old Firm. McInnes deberá tirar de recursos, carácter y pizarra para compensar tanta ausencia.
Celtic, en cambio, empieza a recuperar piezas clave. El fichaje récord del club, Kasper Hogh, reapareció en la victoria por 1-0 ante St Johnstone, una noticia que refuerza el arsenal ofensivo de O'Neill. Kieran Tierney también está cada vez más cerca de su regreso y podría llegar a tiempo para el choque en Ibrox, un refuerzo de jerarquía para el costado izquierdo.
O'Neill aprovechó el partido entre semana para mover el once. Dio la titularidad al guardameta Sam Johnstone, relegando a Viljami Sinisalo, y dejó fuera de la convocatoria a Cameron Carter-Vickers, que se espera que esté disponible para el Old Firm. El mensaje es claro: se afinan las piezas pensando en la batalla de Glasgow.
Rangers tiene ya un once perfilado para el gran día:
Pandur; Sterling, Fernandez, Makhanya, Penrice; Raskin, Devlin; Curtis, Kim, Gassama; Naderi.
Sin Shankland, sin Chermiti, sin Yokota, la responsabilidad ofensiva se reparte y el margen de error se reduce. Pero un Old Firm siempre ofrece algo más que lógica y nombres propios. Ofrece una oportunidad. Y McInnes sabe que, si quiere que su etapa en Ibrox sea algo más que un experimento, este puede ser el partido que cambie su historia.






