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Noah Atubolu entre Italia y la Bundesliga: futuro incierto

No era este el verano que Noah Atubolu había imaginado. El guardameta de SC Freiburg soñaba con la Premier League, con un gran salto directo a los focos del fútbol inglés. Hoy, en cambio, su horizonte se dibuja entre dos clubes italianos y una amenaza muy concreta: pasar la temporada sentado en la grada de la Bundesliga.

Según Gazzetta dello Sport, los representantes de Atubolu, de la agencia Epic Sports y liderados por el llamativo Ali Barat, ya viajan rumbo a Italia para mantener conversaciones con SSC Napoli y Juventus sobre un posible traspaso. El escenario ha cambiado deprisa. Y el margen de maniobra del portero, también.

Friburgo afloja: de 20 a 15 millones

En la Selva Negra han entendido el riesgo. SC Freiburg, que al principio se remitía a una cifra cercana a los 20 millones de euros, ahora estaría dispuesto a dejar salir al internacional alemán por unos 15 millones. No es un gesto menor: el club sabe que mantener a un portero de 24 años, ambicioso y con mercado, en la grada durante un año sería un problema deportivo… y económico.

El jugador también ha reculado. Hace apenas unos meses, Atubolu veía solo la Premier League como destino lógico para la siguiente etapa de su carrera. Hoy mira a la Serie A con otros ojos. No es un giro romántico, es puro realismo: su apuesta por forzar la salida se le ha vuelto en contra.

El relevo ya está en casa: Backhaus, por delante

Mientras Atubolu presionaba para marcharse, Freiburg se movió rápido. Cerró el fichaje de Mio Backhaus desde Werder Bremen por 12 millones de euros, una inversión que enviaba un mensaje claro: el futuro de la portería ya no giraba exclusivamente alrededor de Atubolu.

Y ahí se torció todo para el guardameta. El mercado de la Premier para porteros se ha frenado en seco, atrapado en dinámicas previsibles: clubes que priorizan otras posiciones, apuestas continuistas bajo palos y poco margen para grandes desembolsos en la portería. Resultado: ningún equipo inglés con aspiraciones deportivas altas se ha acercado con la combinación necesaria de proyecto y dinero.

Las únicas señales procedentes de Inglaterra han llegado desde Hull City y Coventry City, recién ascendidos. Ofertas o sondeos que no seducen a un jugador que se ve a sí mismo compitiendo a medio plazo por ser el nuevo número uno de la selección alemana. Para ese objetivo, Atubolu no quiere dar un paso que perciba como hacia abajo.

La puerta italiana se abre… a medias

Italia aparece ahora como la vía de escape más sólida. Pero tampoco es un camino despejado.

En Juventus, Atubolu no tendría garantizada la titularidad. Tendría que pelear por el puesto con Michele Di Gregorio, fichado precisamente para reforzar la portería bianconera. Sería una batalla directa, de alto nivel, en un club que no espera: quien falle, sale del foco.

En Napoli, el paisaje parece aún más complejo. El club del sur ya ha asegurado a su número uno: Vanja Milinkovic-Savic. El serbio, de 29 años, jugó la pasada temporada en los azzurri cedido desde Torino por una cifra cercana a los 15 millones de euros y este verano se ha ejecutado la obligación de compra por otros 6 millones. Es una inversión importante, pensada para darle continuidad bajo palos.

Eso no impide que Napoli valore reforzar la competencia en la portería, pero cualquier llegada se produciría sabiendo que Milinkovic-Savic parte por delante. Para Atubolu, el riesgo es evidente: cambiar una posible grada en Friburgo por un rol secundario en el sur de Italia.

Una decisión que marca carrera

La situación del alemán se ha convertido en un pequeño caso de estudio del mercado actual de porteros: pocos huecos en la élite, inversiones ya realizadas, y una ventana que se estrecha para quienes intentan forzar la mano. Atubolu quiso acelerar su salto. El mercado le ha recordado que el tiempo no siempre corre a favor del futbolista.

Ahora, con sus agentes negociando en Italia y Freiburg dispuesto a rebajar el precio para evitar un año perdido, el guardameta se asoma a una encrucijada nítida: aceptar un proyecto en el que quizá deba ganarse el puesto desde atrás o arriesgarse a ver pasar la temporada desde la grada.

Para alguien que aspira a defender algún día la portería de la selección alemana como número uno, la próxima decisión no es solo un cambio de club. Es un giro de rumbo en su carrera. Y el reloj del mercado ya ha empezado a correr.