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Musiala sin excusas: La presión de Matthäus

Jamal Musiala entra en la nueva temporada sin red de seguridad. Sin coartadas. Y con un mensaje claro desde una de las voces más influyentes del fútbol alemán: Lothar Matthäus quiere ver, de nuevo, al futbolista que deslumbró a Europa.

El mito del Bayern, en su columna para Sky Sport, ha puesto el foco directamente sobre el ’10’ de los campeones de la Bundesliga. Para Matthäus, se acabó el tiempo de comprensión tras la grave lesión que cambió el rumbo de la carrera del internacional alemán.

Una lesión que ya no puede ser excusa

Musiala sufrió en julio de 2025, ante PSG en el FIFA Club World Cup, una fractura de peroné y una luxación de tobillo. Una combinación brutal. Seis meses fuera. Un regreso lento, escalonado, a comienzos de 2026. Un proceso largo, doloroso, que el entorno del jugador ha utilizado como contexto para explicar sus altibajos.

Para Matthäus, esa etapa ha terminado.

El ex capitán de la selección alemana subraya que la lesión “eventualmente sanará” y que el atacante debe “dejarla atrás de una vez por todas”. El mensaje de fondo es inequívoco: si Musiala no rinde ahora, ya no será por la pierna, sino por pura competencia deportiva.

Un Bayern que funciona… sin esperar a nadie

El problema para Musiala es que el Bayern no se ha detenido a esperarlo. El engranaje ofensivo de Vincent Kompany ha encontrado automatismos, sociedades y jerarquías. Y eso, en un club de este tamaño, significa minutos muy caros.

Matthäus destaca especialmente la conexión entre Harry Kane y Serge Gnabry. Habla de “excelente química” en sus rotaciones, una sociedad que se ha convertido en referencia en el frente de ataque de los bávaros. Cuando dos piezas se entienden tan bien, cuesta moverlas.

Y no son los únicos. Michael Olise y el joven Lennart Karl también aparecen en el radar para el rol de mediapunta, esa zona caliente detrás del ‘9’ que, en teoría, debería pertenecerle a Musiala. Que existan varias alternativas en el puesto reduce al mínimo su margen de error: si no impacta de inmediato, otros están listos para ocupar su lugar.

“No hay más excusas”

Matthäus no esquiva el reconocimiento a los destellos recientes del jugador. Recuerda que Musiala dejó “buenas sensaciones” en el tramo final de la temporada con el Bayern y también en el Mundial. Señales de vida. Chispazos del talento que lo convirtió en uno de los grandes proyectos del fútbol europeo.

Pero el tono del exmediocampista es exigente. Después de remarcar las opciones que tiene Kompany para la mediapunta y la fluidez de las rotaciones ofensivas, remata con una frase que pesa: “No hay más excusas”.

La advertencia va más allá de una crítica puntual. Es un aviso sobre el escenario real que se abre para el ex canterano del Chelsea: si no da un salto de nivel ya, el banquillo puede convertirse en una compañía habitual durante la 2026-27.

Pretemporada, último filtro para el ’10’

Musiala encara ahora una pretemporada clave. En julio de 2026 se sometió a un pequeño procedimiento médico para retirar la placa metálica de estabilización que llevaba desde la lesión. Un paso más hacia la normalidad física total.

A partir de aquí, todo dependerá de su respuesta en el césped. El plan es claro: recuperar ritmo competitivo, ganar confianza en los duelos, volver a girarse entre líneas con la misma agresividad de antes y obligar a Kompany a escribir su nombre en el once inicial sin dudar.

El técnico belga, por su parte, tiene por delante un rompecabezas de alto nivel. Debe encontrar la fórmula ofensiva ideal para defender el título de Bundesliga y, al mismo tiempo, lanzar un asalto más feroz a la Champions League tras caer en semifinales ante el PSG, campeón de Europa en las dos últimas ediciones.

En ese tablero, Musiala ya no es una promesa protegida por el contexto. Es una pieza que debe justificar su lugar entre Harry Kane, Serge Gnabry, Michael Olise y Lennart Karl. Si vuelve a ser el jugador que encendía estadios, el Bayern ganará un arma devastadora entre líneas.

Si no, el Allianz Arena puede empezar a acostumbrarse a ver al ’10’ mirando el juego desde la banda, mientras otros escriben la historia que un día parecía reservada para él.