Mourinho defiende a Vinicius tras victoria locura ante el Inter
El Santiago Bernabéu celebró una victoria y silbó a una de sus estrellas en la misma noche. Real Madrid ganó 2-1 a Inter de Milan en un partido descontrolado, de ida y vuelta, y José Mourinho salió en zona mixta con un mensaje muy claro: defender a los suyos, empezando por Vinicius Junior.
El brasileño fue abucheado por parte de la grada tras el pitido final, aún lejos de su mejor versión. Mourinho no lo pasó por alto.
“Todavía no ha alcanzado su plena preparación y aún no es el Vinicius que conocemos, pero trabaja mucho, y quien trabaja y lo da todo merece respeto”, sentenció el técnico en Movistar, con tono de aviso directo al público del Bernabéu.
Un triunfo sin brillo y un partido “loco”
El marcador dice 2-1. La sensación fue otra muy distinta. Kylian Mbappé abrió el camino y Federico Valverde amplió la ventaja antes de que Carlos Augusto recortara para el Inter. A partir de ahí, el encuentro se rompió.
Mourinho lo resumió con una frase: “Prefiero decir que fue un partido loco. A menudo nos critican cuando el partido es aburrido, y hoy fue loco, y podría haber terminado 7-6 sin ningún problema”.
El entrenador portugués ya había avisado antes del choque: prefería un triunfo feo a una derrota jugando bien. Lo tuvo. Madrid ganó, pero sufrió. Mucho.
El centro del campo, la grieta reconocida
Sin rodeos, Mourinho señaló el punto débil de su equipo ante el Inter: “Nuestro centro del campo fue débil, ellos hicieron cambios muy pronto y yo no tenía muchas opciones en el medio”.
El partido lo reflejó. Inter encontró espacios, atacó por dentro y obligó al Madrid a vivir al límite durante muchos minutos. El técnico no escondió el problema, pero tampoco permitió que la crítica se quedara solo ahí. Para él, el equipo supo responder en medio del caos.
A pesar de las dificultades, destacó la reacción de sus jugadores cuando el rival siguió generando ocasiones. El Madrid no controló, pero resistió.
Courtois sostiene, el Madrid perdona
Thibaut Courtois fue otra vez gigante. Inter se estrelló una y otra vez contra el belga, clave para que el marcador no se diera la vuelta. Mourinho, sin embargo, se negó a reducir la victoria a la actuación de su portero.
“Courtois hizo muchas paradas, pero ¿cuántos goles desperdiciamos al contraataque? Fue un partido maravilloso”, recordó, subrayando que su equipo también tuvo opciones claras para sentenciar y no lo hizo.
El duelo fue una montaña rusa: ocasiones, errores, espacios infinitos. El tipo de partido que agranda a los porteros y deja en evidencia a los ataques poco precisos.
Valverde, presión y recompensa
Mourinho también quiso poner en valor el trabajo de Federico Valverde, más allá del gol. Defendió su aportación como pieza clave en la presión alta que provocó fallos en la salida de balón del Inter y, con ello, las jugadas que terminaron en los tantos del Madrid.
No fue un elogio vacío. Para el técnico, el uruguayo simboliza esa parte menos vistosa del juego que a menudo pasa desapercibida en el análisis rápido de la grada.
Mensaje directo al Bernabéu por Vinicius
El discurso más contundente, no obstante, fue para Vinicius. Mourinho admitió que el brasileño no está todavía en el nivel que lo convirtió en uno de los jugadores más determinantes del mundo, pero insistió en que el esfuerzo debe pesar tanto como el brillo.
“No es aún el Vinicius que conocemos, pero trabaja mucho”, repitió. Y remató: “Quien trabaja y lo da todo merece respeto”.
No fue una frase al aire. Fue un escudo público para un futbolista que vive un tramo delicado de forma y confianza, y que necesita más apoyo que reproches.
Ahora, el siguiente examen llega sin respiro: el Real Madrid cambia el chip y vuelve a mirar a LaLiga. En el horizonte aparece Rayo Vallecano. Y sobre el césped, un Vinicius obligado a responder donde más pesa la opinión: en el campo.






