Mitchell Weiser regresa al fútbol tras 14 meses
El fútbol vuelve a demostrar que a veces el marcador es lo de menos. Anoche, en el duelo grande entre 1. FC Köln y Werder Bremen, el resultado quedó en segundo plano por una historia que llevaba 14 meses esperando su momento.
El regreso más esperado
Werder no se llevó los tres puntos del Rin. Solo uno viajó de vuelta hacia el Weser. Pero en el vestuario de Daniel Thioune no hubo caras largas. Hubo celebración. Y lágrimas.
La razón tenía nombre y apellidos: Mitchell Weiser.
En julio de 2025, el polivalente jugador sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior. Un golpe que lo dejó fuera toda la temporada pasada, condenado a vivir el fútbol desde la banda, a escuchar el ruido del estadio sin poder pisar el césped. Anoche, por fin, se cerró ese paréntesis.
Y el destino quiso que su regreso fuera precisamente en Colonia, la ciudad y el club en los que pasó seis años de su etapa formativa. No era un partido cualquiera. No era un cambio cualquiera.
Weiser entró en el minuto 81. Unos segundos de carrera hacia la línea de banda, un par de palmadas con el compañero que salía, un vistazo rápido a la grada. Y de nuevo, el balón a sus pies.
Lágrimas en Colonia
El pitido final desató lo que se venía acumulando desde hace más de un año. Sus compañeros se lanzaron a abrazarlo. El propio Weiser no aguantó. Rompió a llorar sobre el césped.
“Echaba muchísimo de menos estar ahí fuera, luchar por puntos en un estadio con los chicos”, confesó después del partido. En sus palabras se notaba que no había sido un camino sencillo. Ni corto. También desveló que su presencia en Colonia no estaba garantizada: “Si hubiera dependido de otras personas, probablemente el regreso no habría llegado hasta el próximo partido”.
Insistió. Peleó por estar. Y ganó.
Füllkrug, emocionado
No solo Weiser se quebró. Niclas Füllkrug también se vio tocado por la escena. El delantero, preguntado por el regreso de su compañero, no lo ocultó: casi se viene abajo con él.
Dijo que “casi lloró también” al ver a “Mitchi con lágrimas en los ojos” frente a la afición visitante. Y añadió una frase que explica bien la empatía entre ambos: “Por desgracia, sé muy bien cómo es eso. Yo también tuve una rotura del cruzado. Estamos orgullosos de él y felices de que haya vuelto”.
No hacía falta ser de Werder ni de Köln para entender lo que estaba pasando allí. Cualquier aficionado, de cualquier escudo, reconoce esas imágenes. El fútbol, a veces tan cruel con las lesiones, ofrece de vez en cuando estos pequeños actos de justicia emocional.
Anoche, en Colonia, el punto fue para la tabla. El triunfo, para Mitchell Weiser. Y ahora, con el miedo superado y el primer paso dado, la verdadera pregunta es hasta dónde puede llegar de nuevo.






