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Michael Edwards deja Liverpool y marca el fin de una era

La revolución silenciosa en los despachos de Liverpool vuelve a girar. Michael Edwards, figura clave en la construcción del equipo campeón de la Premier League en 2019/20, ha dejado su cargo como chief executive officer de fútbol de Fenway Sports Group (FSG), el grupo propietario del club, en lo que se define como una “transición planificada”. Su salida se producirá antes del inicio de la temporada 2026/27 y cierra, de nuevo, su etapa en Anfield.

No es una marcha cualquiera. Es el final de un segundo capítulo.

Edwards aterrizó por primera vez en Liverpool en 2011. Llegó como performance director, dio el salto a director deportivo en 2016 y, desde ese rol, fue una de las mentes que ayudó a armar el equipo que rompió la maldición liguera del club, devolviéndole el título de la Premier League en 2019/20, el primero desde 1990. En 2022 se marchó. Parecía definitivo.

Pero el club volvió a llamarle en un momento crítico.

En marzo de 2024 regresó, esta vez con un rol aún más amplio: CEO de fútbol de FSG, con mando sobre todas las operaciones futbolísticas de Liverpool, justo en plena cuenta atrás hacia la salida de Jürgen Klopp. Era el hombre encargado de pilotar una transición histórica en el banquillo y en la estructura deportiva.

FSG, en su comunicado, subraya precisamente eso: que la marcha de Edwards “marca la culminación de una transición planificada tras la finalización de prioridades estratégicas clave”. En otras palabras, llegó para ordenar el tablero, completar varias decisiones de fondo y, una vez ejecutadas, hacerse a un lado.

Durante este segundo ciclo, Edwards supervisó una remodelación profunda del área deportiva. Bajo su paraguas se implantó una nueva estructura de liderazgo en el fútbol del club y se nombró a un nuevo entrenador principal, dentro de un contexto especialmente exigente: el adiós de Klopp, el aterrizaje de Arne Slot en junio de 2024 y, después, el relevo por Andoni Iraola a comienzos de junio tras una segunda temporada por debajo de las expectativas.

En medio de ese vaivén en el banquillo, Liverpool tocó techo en la liga inglesa. El club conquistó su vigésimo título de liga en 2025, un hito histórico que consolidó su condición de gigante doméstico. FSG destacó que Edwards “supervisó la evolución continua de la operación futbolística del club durante un periodo en el que Liverpool aseguró su histórico 20º título de liga inglesa, antes de las preparaciones para la siguiente fase de su desarrollo”.

Esa “siguiente fase” ya no contará con él.

Su adiós llega en un momento especialmente delicado. El verano se presenta cargado de decisiones mayúsculas, con una en mayúsculas: encontrar el relevo de Mohamed Salah. Sustituir al egipcio, emblema goleador de la era reciente, será uno de los mayores retos de mercado que haya afrontado el club en la última década. Y lo hará sin el arquitecto que tantas veces acertó en fichajes clave.

El tablero directivo, además, podría sufrir otro temblor. Hay especulaciones sobre el futuro de Richard Hughes, actual director deportivo de Liverpool, cuya posible salida añadiría aún más incertidumbre a la cúspide de la estructura futbolística. Menos certezas, más preguntas, justo cuando la planificación para 2026/27 debería acelerarse.

Edwards, en su despedida, eligió un tono de gratitud y de cierre de ciclo. “Ha sido un privilegio regresar a Fenway Sports Group y a Liverpool Football Club en un momento tan importante”, señaló en su comunicado. Aseguró que deja el club “en una posición fuerte, con gente extraordinaria, una dirección clara y los cimientos colocados para un éxito continuado”.

También explicó qué le sedujo para volver en 2024: no solo guiar a Liverpool en una transición compleja, sino ayudar a definir las ambiciones futbolísticas más amplias de FSG. Ese proyecto global, admitió, “evolucionó de forma diferente a como habíamos imaginado originalmente”, aunque se mostró orgulloso del trabajo realizado al presentar a la propiedad “una amplia gama de opciones bien desarrolladas y meditadas para el futuro”.

No faltó el agradecimiento a las figuras de referencia en FSG: Mike Gordon, John W. Henry, Tom C. Werner y el resto de la organización. Y, por encima de todos, a la grada. “Lo más importante, a los aficionados, cuya pasión hace a este club tan especial. Siempre estaré agradecido de haber formado parte de su historia”.

La historia, ahora, sigue sin él. FSG y Liverpool encaran un verano de decisiones trascendentales: nuevo ciclo en la dirección deportiva, continuidad del proyecto de Andoni Iraola y la incógnita gigantesca del post-Salah. El club ha demostrado que sabe reinventarse. La cuestión es si, sin Michael Edwards en la sala de máquinas, podrá hacerlo con la misma precisión quirúrgica.