Martin O'Neill permanece en el hospital tras intervención
Celtic vive estos días una mezcla extraña de calma oficial y preocupación soterrada. Martin O'Neill, el hombre que volvió para devolver los títulos a Parkhead, continúa en el hospital después de someterse a lo que el club ha descrito como una “pequeña intervención”.
El técnico de 74 años firmó en junio un contrato de un año, con opción a otro, para asumir de forma permanente el banquillo que ya había ocupado de manera interina en dos tramos la pasada temporada. Esos meses acabaron con un doblete de Scottish Premiership y Scottish Cup. Un regreso a la vieja normalidad ganadora.
Hace apenas unos días, O'Neill estaba en su hábitat natural: la banda de Celtic Park, dirigiendo el estreno liguero con una victoria por 1-0 ante Dundee. Nada hacía pensar en un ingreso hospitalario tan inmediato.
El club, sin embargo, ha optado por blindar los detalles médicos. No se ha hecho pública la naturaleza de la operación, solo que se trata de un procedimiento menor y que el técnico debería recibir el alta “en el próximo día o dos”. Mensaje breve, calculado, con un matiz tranquilizador.
El comunicado llegó para frenar los rumores. “En respuesta a la especulación, podemos confirmar que Martin O'Neill se ha sometido a una pequeña intervención en el hospital”, publicó Celtic en sus redes sociales. La entidad añadió que prevé su salida del centro médico en breve y trasladó el agradecimiento del entrenador por las muestras de apoyo, al tiempo que pidió respeto absoluto por la privacidad de O'Neill y su familia.
Detrás de esas líneas formales hay una figura que, para el club, es algo más que un simple empleado. El norirlandés no dirigía desde su etapa en Nottingham Forest en 2019 cuando, en octubre del año pasado, protagonizó un regreso que sorprendió a todo el país. Volvía a Celtic 20 años después de su primer ciclo, aquel que lo convirtió en una referencia en los banquillos y en un símbolo para la grada verde y blanca.
Su vuelta, sin embargo, no fue lineal. Tras estabilizar al equipo tras la salida agria de Brendan Rodgers, O'Neill cedió el testigo a Wilfried Nancy en diciembre. El francés apenas duró ocho partidos. Los resultados y las sensaciones no acompañaron y la puerta se reabrió para el veterano entrenador, que regresó de nuevo al frente del vestuario.
Ese segundo retorno en pocos meses terminó con dos nuevos trofeos en las vitrinas y con O'Neill sumando su octavo y noveno título mayor con Celtic. Un cierre perfecto para una temporada turbulenta y el argumento definitivo para que el club, con el principal accionista Dermot Desmond al frente de las conversaciones, le propusiera asumir el cargo de forma estable.
O'Neill aceptó. Un año de contrato, una opción para alargar la historia y la sensación de que, pese a la edad y el tiempo lejos de los banquillos, aún tenía energía para otra batalla más en Glasgow.
Ahora, esa historia se detiene brevemente en una habitación de hospital. El club insiste en que se trata solo de una pausa corta. La próxima imagen que esperan los aficionados es la de siempre: O'Neill en la banda, abrigo oscuro, gesto intenso, dirigiendo otra tarde de liga en Celtic Park.





