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Manchester United Women confía en Eva Olid para una nueva era

Manchester United Women ya tiene nueva entrenadora. Se llama Eva Olid, es española y llega para ocupar un banquillo que ha cambiado de manos a apenas un mes del inicio de la temporada de la WSL. El club la presenta como algo más que un relevo: como la pieza central de un giro estratégico profundo en su proyecto femenino.

Del adiós de Skinner a un cambio de rumbo

Marc Skinner se marchó el lunes, después de cinco años al frente del equipo. Se va dejando huella: cuatro finales disputadas —tres de FA Cup y una de League Cup—, el primer gran título del club en la temporada 2023/24 y el estreno europeo, con presencia en los cuartos de final de la Champions League. Bajo su mando, United fue el único equipo capaz de romper, aunque fuera por momentos, el dominio del tradicional “big three” de la WSL.

Pero el contexto ha cambiado. La ambición de Sir Jim Ratcliffe y el grupo INEOS, cuando tomaron el control deportivo, era clara: conquistar la liga antes de 2028. La realidad económica del fútbol femenino de élite, y en particular de la WSL, ha obligado a recalcular la ruta.

El club admite preocupación por el coste creciente de pelear por el título a golpe de fichajes y salarios elevados. Considera que la inversión en grandes nombres no ha devuelto, en proporción, los resultados esperados. Demasiado gasto, poco rendimiento sostenible. La respuesta de la directiva es contundente: virar hacia la cantera, apostar por el desarrollo interno y construir un modelo que no dependa del mercado.

En ese escenario, la salida de Skinner y la llegada de Olid no son movimientos aislados. Son la expresión de una nueva hoja de ruta.

El sello de Hearts: títulos, finales y una despedida en lo más alto

Para entender por qué Manchester United Women ha elegido a Eva Olid, hay que mirar hacia Escocia. La entrenadora aterrizó en Hearts en 2021 y se quedó cinco años. El último, el más rotundo: llevó al club a su primer título de liga escocesa femenina, un hito histórico que cambió la dimensión de la entidad.

No fue el único logro. En 2024, Hearts alcanzó su primera final de Scottish Cup, donde cayó ante Rangers. En la Scottish Women's Premier League, sin embargo, el desenlace fue muy distinto: terminaron por delante de las de Glasgow, dos puntos por encima, coronándose campeonas y cerrando el curso con autoridad.

Lo hizo, además, sabiendo que su ciclo estaba terminado. En abril se anunció que dejaría el club a final de temporada por mutuo acuerdo. Se marchó con un título bajo el brazo, una final copera y la sensación de haber llevado al límite el potencial de su plantilla.

Esa capacidad para elevar proyectos, maximizar recursos y construir equipos competitivos sin depender del gran gasto es exactamente lo que busca ahora Manchester United Women.

“Un sueño hecho realidad” y una estructura preparada

Olid no ocultó lo que significa este paso en su carrera. Definió la oportunidad de convertirse en entrenadora principal de Manchester United Women como “un sueño hecho realidad”. Pero su discurso no se quedó en la emoción. Señaló lo que, a su juicio, convierte al club en un lugar ideal para trabajar: una infraestructura sobresaliente, unas instalaciones de entrenamiento de primer nivel, una academia que ya produce jugadoras capaces de rendir en un primer equipo competitivo y un grupo de personal de apoyo al que calificó de excepcional.

Ese detalle no es menor. United no solo la ve como una técnica capaz de dirigir en la élite, sino como la figura idónea para desarrollar talento: tanto el que ya está en la plantilla como el que viene desde abajo. En Old Trafford entienden que el futuro del equipo femenino pasa por convertir su academia en una fábrica constante de futbolistas preparadas para pelear por títulos.

La apuesta es ambiciosa y, al mismo tiempo, paciente. El club asume que este camino exige algo que casi nunca se concede en el fútbol moderno: tiempo.

Una filosofía arriesgada… y sin garantías en el fútbol femenino

La historia del Manchester United masculino está construida sobre la épica de la cantera: generaciones que han levantado trofeos saliendo desde las categorías inferiores. Ese relato pesa, inspira y sirve de referencia. Pero en el fútbol femenino todavía no existe un modelo probado similar al que United quiere implantar.

El club está convencido de que una inversión más fuerte y sostenida en la academia ofrecerá éxitos a largo plazo más sólidos que seguir inflando el presupuesto de fichajes. Cree que el modelo actual de gasto para perseguir el título de la WSL es difícil de mantener. Y asume el riesgo de cambiar de carril justo cuando la liga crece en visibilidad, competitividad y presión económica.

Ese giro estratégico puede tener un coste inmediato: es probable que el equipo tarde más en volver a pisar finales de forma regular o en repetir una presencia profunda en Champions. Pero la directiva parece dispuesta a pagar ese peaje si el resultado final es un bloque reconocible, con identidad propia y un núcleo formado en casa.

El reto inmediato: competir mientras se construye

Entre el discurso de futuro y la realidad del presente hay un calendario que no espera. El debut en la WSL está marcado: 4 de septiembre, ante London City Lionesses, con el partido en directo por televisión. Un mes escaso para que Olid aterrice, conozca a sus jugadoras, ajuste su idea de juego y empiece a moldear un vestuario que llega de un ciclo ganador, pero también de un cambio de paradigma desde los despachos.

El margen es corto, la exigencia alta. United no quiere renunciar a competir ahora mientras construye el mañana. Olid deberá encontrar el equilibrio: seguir siendo el equipo que incomoda al “big three” de la liga y, al mismo tiempo, abrir la puerta y el camino a las jóvenes que vienen desde la academia.

En Escocia ya demostró que sabe convivir con la presión del resultado y el trabajo de fondo. Ahora le toca hacerlo en un escenario mucho más expuesto, con foco mediático constante y en una liga que se endurece cada temporada.

La pregunta ya no es solo si Manchester United Women podrá seguir discutiendo títulos a corto plazo. La verdadera incógnita es otra: ¿hasta dónde puede llegar un proyecto que decide apostar su futuro a la cantera justo cuando el resto del mundo acelera en el mercado?