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El Manchester United y su reconstrucción del centro del campo

El verano del Manchester United no ha sido un derribo total, pero el plano original ya no existe. Lo que empezó como una hoja de ruta clara para reforzar el centro del campo se ha convertido en un ejercicio constante de correcciones, desvíos y renuncias forzadas.

De Elliot Anderson a Mateus Fernandes pasando por Éderson, el club ha chocado con un muro tras otro. Y, aun así, la maquinaria no se ha detenido.

De Anderson y Fernandes a Santos y Tielemans

Omar Berrada, director ejecutivo, avisó antes de que se abriera el mercado: el club tendría que ser “flexible”. La palabra, entonces casi protocolaria, hoy suena a diagnóstico. El United ha tenido que girar sobre la marcha.

El plan inicial era claro: Anderson como objetivo prioritario para el centro del campo. Pero muy pronto en el año, en Old Trafford entendieron que el internacional inglés se escapaba. El interés de Manchester City y la firmeza de Nottingham Forest, que exigía una cifra cercana a los 120 millones de libras, colocaron la operación en un terreno casi imposible.

El recuerdo de enero pesó. Con Antoine Semenyo, el United creyó estar bien posicionado tras varias conversaciones positivas con su entorno. Todo cambió en cuanto el jugador se sentó por primera vez con el City. El salario se disparó, las exigencias se salieron del guion y en Manchester rojo tuvieron que dar marcha atrás. Semenyo acabó en el Etihad por 64 millones de libras. La lección quedó anotada: entrar en una puja directa con el City podía deformar por completo cualquier operación.

Con Anderson no quisieron repetir el mismo camino. En cuanto el City se movió y el coste se acercó a las nueve cifras, el United enfrió el interés y miró a otro lado.

La siguiente pieza del plan era Mateus Fernandes. El club había presupuestado entre 80 y 90 millones para un gran fichaje en el centro del campo y estaba en condiciones de igualar la oferta del Tottenham. Pero durante las conversaciones, según fuentes del club, nunca llegó la señal clave: la sensación de que Fernandes priorizaba de verdad jugar en Old Trafford.

Cuando llegó el momento de decidir si satisfacer las demandas del West Ham United, aparecieron las dudas. ¿Merecía la pena llevar la operación al límite si el jugador no se mostraba totalmente decidido a vestir de rojo? La respuesta fue no. Fernandes se marchó al Tottenham por 85 millones de libras y el United tuvo que reorientar su reconstrucción.

Ahí entran en escena Andrey Santos y Youri Tielemans. No eran los nombres del primer boceto, pero sí encajan en la nueva lógica del club: talento, precio razonable y, sobre todo, voluntad inequívoca de jugar en el United. Santos llegó desde Chelsea por 48 millones de libras (más 2 en variables). Tielemans, desde Aston Villa, por 35 millones.

Compromiso o nada

Berrada y el director de fútbol Jason Wilcox han querido imponer una línea clara: no solo se trata de acertar con el perfil, también de evitar errores por precipitación. En el pasado, el club ha pagado caro el pánico cuando las primeras opciones se caían. Esta vez, el mensaje interno es distinto.

En el United valoran como decisivo el ejemplo del verano pasado con Bryan Mbeumo y Matheus Cunha. Pese al interés de otros clubes, algunos con presencia en Champions League, ambos dejaron claro que solo querían jugar en Old Trafford. La convicción, según fuentes del club, fue una de las razones por las que se adaptaron tan rápido.

En el otro extremo, hay todavía voces internas que creen que Jadon Sancho nunca terminó de asentarse, en parte, porque jamás estuvo plenamente convencido de dejar Borussia Dortmund en 2021. Esa duda inicial, entienden, pesó después.

Tielemans marcó todas las casillas desde el primer día. Amplia experiencia en Premier League, un coste asumible gracias a su cláusula de rescisión y un mensaje directo: quería jugar en el United. Eso aceleró una operación que, además, encajaba con otra prioridad de Berrada: evitar el llamado “impuesto United”, la tendencia de los clubes a inflar precios cuando aparece Old Trafford en la negociación. Una cláusula de 35 millones de libras eliminaba el regateo y la sospecha.

El frenazo con Éderson y la sorpresa del Tottenham

No todo ha sido cuestión de voluntad del jugador. El caso de Éderson, del Atalanta, es distinto. El United tenía un acuerdo con el club italiano por unos 35 millones de libras antes del Mundial. Todo estaba encaminado. Hasta que los exámenes médicos detectaron un problema que llevó al club a detener la operación.

En el United no cierran la puerta a retomarla más adelante en el verano, pero hoy el fichaje está parado. Y ese frenazo obligó a mover ficha rápido con Tielemans y Santos.

Mientras tanto, el mercado se deformaba en otra dirección. Dentro de Old Trafford no esperaban que el Tottenham gastara 185 millones de libras en Fernandes y Sandro Tonali, otro centrocampista que el United había seguido. El nivel de gasto de los londinenses sorprendió incluso a un departamento de reclutamiento acostumbrado a proyectar los movimientos de los grandes rivales.

El coste final de Fernandes, casi el doble de lo que en el United estimaban como rango lógico (40-50 millones, especialmente si el West Ham descendía), encendió una alarma: si ese era el nuevo listón, el resto del mercado podía dispararse.

En ese contexto, Santos por 48 millones empezó a verse como una operación mucho más sensata.

Ventas que no llegan y un presupuesto en movimiento

El plan financiero también ha tenido que adaptarse sobre la marcha. Clasificarse para la Champions League ha aumentado los ingresos y ha dado algo de oxígeno, pero el club no está en posición de tirar dinero.

La idea inicial era que las salidas cubrieran gran parte del gran fichaje en el centro del campo. La hoja de cálculo era clara: Rasmus Højlund rumbo al Napoli por 40 millones de libras, más posibles ventas de Marcus Rashford, Manuel Ugarte, Joshua Zirkzee y Altay Bayindir. El objetivo: acercarse a los 90 millones en ingresos.

La realidad ha sido menos dócil. El Barcelona decidió no ejecutar una compra definitiva de Rashford por 25 millones de libras. Ugarte, por su parte, quedó fuera del escaparate tras una grave lesión de rodilla con Uruguay en el Mundial, que puede mantenerle alejado de los terrenos de juego durante buena parte del año. Dos golpes directos al presupuesto previsto.

En Old Trafford asumen que las limitaciones financieras van cambiando semana a semana. Cada operación, cada lesión, cada oportunidad de mercado altera el tablero.

Un tercer centrocampista en el horizonte

Pese a la llegada de Santos y Tielemans, en el club no descartan incorporar un tercer centrocampista, sobre todo tras la lesión de Ugarte. La lista de nombres es larga y diversa.

Gustan Alex Scott y Tyler Adams, del Bournemouth. También Sander Berge, del Fulham. Adam Wharton, del Crystal Palace, ha sido seguido con especial atención. Lo mismo que João Gomes, de Wolves, Manu Koné, de AS Roma, y Ayyoub Bouaddi, el mediocentro marroquí de 18 años que irrumpió en el Mundial y juega en el Lille.

Eduardo Camavinga ha sido ofrecido a varios clubes de la Premier League, entre ellos el United, y el club ya preguntó el verano pasado por Carlos Baleba, del Brighton & Hove Albion. La respuesta fue contundente: el precio inicial estaría en un rango similar a los 100 millones de libras que Chelsea pagó por Moisés Caicedo en 2023. Una cifra que, hoy, choca de frente con la nueva disciplina económica de Old Trafford.

Más que el centro del campo: laterales, extremos y un ‘9’ suplente

El centro del campo no es el único frente abierto. El United también busca un jugador zurdo, ya sea lateral o extremo, y un segundo delantero que complemente al punta titular.

Bajo palos, el plan pasa por incorporar experiencia sin alterar la jerarquía. El galés Karl Darlow, de 25 años, está previsto que llegue desde Leeds United para ejercer de suplente de Senne Lammens, actual número uno.

El objetivo general es doble: elevar la calidad del once inicial y, al mismo tiempo, profundizar una plantilla que la próxima temporada se verá sometida a una exigencia física mayor por la Champions League. No basta con once titulares competitivos; el United necesita un banquillo que sostenga el ritmo de un calendario brutal.

Un verano tenso, pero sin pánico

Desde dentro del club se transmite calma. Hay frustración en parte de la afición por la ausencia, hasta ahora, de un fichaje absolutamente estelar para el centro del campo. Sin embargo, las fuentes internas repiten la misma idea: el mercado solo se puede evaluar cuando la ventana se cierre.

Quedan seis semanas para el inicio de la nueva Premier League, el 22 de agosto, y siete para el cierre del mercado, el 1 de septiembre. Tiempo suficiente para que cambien prioridades, aparezcan oportunidades y se derrumben operaciones que hoy parecen sólidas.

El United ha visto cómo sus mejores planes se han ido desdibujando. Anderson se fue al City por 116 millones. Fernandes eligió al Tottenham por 85. El acuerdo por Éderson se detuvo en la sala médica. Las ventas soñadas no se han concretado.

Pero el trabajo continúa. Santos y Tielemans ya están dentro. La lista de objetivos sigue viva. Y en un verano de golpes y rectificaciones, la verdadera medida del nuevo proyecto de Old Trafford no será el número de nombres rutilantes, sino la capacidad del club para mantener la cabeza fría en medio del caos del mercado.

Cuando el balón eche a rodar en agosto, se sabrá si tanta flexibilidad ha sido una virtud… o el síntoma de un club que todavía busca su rumbo.