Macaulay Tait se une a St Johnstone para brillar en la élite
Macaulay Tait no llegó a McDiarmid Park prometiendo fantasía ni focos. Llegó con otra carta de presentación, mucho más sencilla y contundente: está “feliz de hacer el trabajo sucio” para St Johnstone.
A sus 20 años, el centrocampista deja atrás el entorno que le vio crecer, la academia de Hearts, para firmar un contrato de dos temporadas con St Johnstone y asentarse por fin de forma definitiva en la Premiership escocesa. No lo hace como un desconocido: ya acumula 16 partidos con el primer equipo de Hearts y dos cesiones consecutivas en Livingston en las últimas dos campañas.
Tait sabe bien de dónde viene y hacia dónde quiere ir. “He estado en Hearts durante un tiempo y pasé por la academia, jugando 16 veces con el primer equipo. Eso fue algo muy bonito para mí y para mi familia”, recuerda. De allí dio el salto a Livingston, donde se curtió durante 18 meses. “No puedo agradecerles lo suficiente por ayudarme a progresar en mi carrera”, admite. Ese tramo, lejos del confort del club de origen, le dio minutos, oficio y la sensación de estar listo para algo más que simples apariciones puntuales.
Ese “algo más” lo ha encontrado en St Johnstone. El club, recién impulsado por la inercia positiva de su regreso a la máxima categoría, le ha ofrecido un proyecto y un rol claros. Y Tait lo ha notado desde el primer contacto. “Estoy realmente ilusionado por empezar y conocer bien a todos los chicos”, subraya. “Cuánto me querían el club y el míster fue un gran punto de partida para todo esto”.
Ahí se explica buena parte de su decisión. No buscaba solo un destino, sino un lugar donde sentir que lo estaban esperando. “Sentí que era el sitio adecuado para continuar mi camino. El club llega con impulso a la máxima categoría y parece un lugar muy positivo. Los chicos juegan buen fútbol y yo solo intentaré llegar y sumar a eso”.
Su autodefinición encaja con lo que cualquier entrenador quiere en el corazón del campo: sacrificio, recorrido y balón limpio. “Seré un jugador trabajador y correré por este equipo todo lo que pueda. Ojalá pueda aportar calidad con la pelota y dar a los atacantes el servicio para que hagan su trabajo. Estoy feliz de hacer el trabajo sucio”.
No hay promesas grandilocuentes, ni titulares fáciles. Hay un centrocampista joven dispuesto a correr, morder y barrer metros para que otros brillen. Si St Johnstone logra consolidar su “momentum” en la élite, será interesante ver cuánto de ese impulso lleva la firma silenciosa de Macaulay Tait.






