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London City inicia su era galáctica con victoria ante Manchester United

La nueva era de lujo de London City Lionesses arrancó con lo que más necesitaba: una victoria sólida, convincente y con mensaje. 2-1 frente a Manchester United, marcador corto para lo que se vio en Hayes Lane, pero suficiente para encender una temporada que apunta alto.

Había expectación. Había curiosidad. Y, sobre todo, había una protagonista: Alexia Putellas. La dos veces ganadora del Balón de Oro debutó con su nuevo club y arrastró a un lleno absoluto al estadio. El foco, sin embargo, no se quedó solo en ella. El colectivo respondió.

Un primer golpe… desde el lado equivocado

El primer gol del curso 2026/27 llegó con ironía. No lo firmó ninguna de las estrellas recién llegadas, sino Julia Zigiotti… en propia puerta.

La centrocampista forcejeó en el área con Alanna Kennedy y, en su intento por defender, terminó peinando el balón hacia su propia red. Un cabezazo inapelable, pero en la portería equivocada. London City se adelantaba y, desde ese instante, no soltó el control del partido.

United quedó a distancia de seguridad. Las locales manejaron el ritmo, el balón y los tiempos. La sensación era clara: el equipo de Eder Maestre jugaba a lo que quería; el de Eva Olid, a lo que podía.

Control, personalidad y un aviso desde lejos

Con el marcador a favor, London City empezó a exhibir su nuevo fondo de armario. Rosa Kafaji, Mapi León, la propia Putellas y Janni Thomsen se integraron como si llevaran meses en el equipo. Toques rápidos, líneas juntas, presión bien medida.

La segunda parte arrancó con el mismo guion. Kafaji probó desde lejos y obligó a una buena intervención de la guardameta Tullis-Joyce, un disparo potente que confirmó la tendencia: las locales estaban más cerca del 2-0 que United del empate.

En medio de ese dominio, una nota preocupante: Lucia Corrales tuvo que abandonar el campo agarrándose el hombro. Un gesto de dolor, una pausa en la fiesta y una primera lesión que puede condicionar las próximas semanas.

Van de Donk, un destello que sentencia

El partido pedía un gesto técnico que lo cerrara. Lo encontró Danielle van de Donk. A menos de diez minutos del final, la internacional neerlandesa apareció en el área con la sangre fría de las grandes. Un toque sutil, un giro de tobillo, una genialidad en forma de taconazo que dobló la ventaja y, en la práctica, aseguró los tres puntos.

El 2-0 hacía justicia a lo visto. London City mandaba en el juego, en las áreas y en la sensación de equipo hecho. Desde la grada, la propietaria Michele Kang observaba cómo su proyecto empezaba exactamente como había imaginado: con fútbol, estrellas y resultado.

En el banquillo, dos nombres de peso aún sin entrar en escena: Mary Earps y Kadidiatou Diani. Un lujo más que subraya el potencial de este plantel.

United reacciona tarde y admite su realidad

Manchester United apenas inquietó. Su único disparo a puerta llegó en el último suspiro, y terminó dentro. La suplente Simi Awujo aprovechó la ocasión y maquilló el marcador con el 2-1 en el 90+10. Demasiado tarde, demasiado poco.

Ese dato —un solo tiro a puerta en todo el encuentro— resumió la distancia actual entre ambos equipos. Mientras London City se permitió estrenar fichajes, estilo e identidad, United pasó buena parte del choque persiguiendo sombras.

Eva Olid no escondió su frustración tras el encuentro. Admitió que el equipo no fue reconocible en la primera parte, que nada de lo trabajado se vio sobre el césped. Reconoció una mejoría tras el descanso, pero la calificó de insuficiente: no basta con 40 minutos de intención cuando el rival te exige 90 de máxima concentración.

En el otro banquillo, Eder Maestre sonrió con razón. Habló de un equipo dominante de principio a fin, de una victoria merecida y de una identidad clara que empieza a cuajar. Reivindicó la valentía para asumir riesgos con balón y subrayó un concepto: juntos, este grupo está un paso más cerca de sus objetivos.

La primera noche de la nueva London City dejó goles, control y una declaración de intenciones. Si este es solo el comienzo, la pregunta ya no es si pueden competir por todo, sino cuánto tardarán en hacerlo de forma habitual.