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Liverpool busca fichar a Bradley Barcola mientras PSG refuerza su plantilla

El plan de Liverpool para firmar a Bradley Barcola entra en una fase decisiva. El extremo de Paris Saint-Germain se ha convertido en el objetivo número uno para reforzar las bandas en Anfield este verano, y el jugador ya ha dejado claro que quiere vestirse de rojo. El deseo está ahí. Falta el acuerdo más complejo: el precio.

Desde Francia y el entorno del mercado, las señales son claras. Fabrizio Romano y Fabrice Hawkins coinciden en que el escenario se está alineando para un traspaso de dimensiones históricas. No por la negociación del contrato, que no se percibe como un obstáculo para Liverpool, sino por la cifra que exige PSG.

El vigente bicampeón de la Champions ha marcado territorio: 170 millones de euros, unos 145 millones de libras. Una tarifa descomunal incluso para los estándares del mercado actual.

Liverpool está dispuesto a ir más allá del récord británico que ya batió el verano pasado con los 125 millones de libras pagados por Alexander Isak, pero no piensa alcanzar los 145 millones. En el club se trabaja en una primera oferta formal, que ya se estaría redactando, pero la distancia económica sigue siendo el gran muro.

PSG arma las bandas: Akliouche y Godts, las llaves del caso Barcola

En París, el movimiento es doble. Antes de abrir la puerta de salida a Barcola, el club francés se impuso una condición: cerrar la llegada de dos extremos. Solo entonces se sentarían de verdad a negociar.

Ese requisito está a punto de cumplirse.

Fabrice Hawkins adelantó en X el viernes que PSG está “listo para fichar” a Maghnes Akliouche desde Monaco por 50 millones de euros. El periodista detalló que el internacional francés siempre priorizó al conjunto parisino pese a tener otras opciones y que su llegada cubrirá numéricamente la marcha de Kang-in Lee. También apuntó que, en caso de salida de Bradley Barcola, la dirección deportiva incorporará otro extremo y que Ibrahim Mbaye también se encamina hacia la puerta de salida.

Horas después, Fabrizio Romano puso su sello habitual al acuerdo por Akliouche. Confirmó el principio total de entendimiento entre los clubes por esos 50 millones, el visto bueno del jugador y una revisión médica prevista para la próxima semana, con contrato hasta junio de 2031.

El siguiente paso se llama Mika Godts. Romano informó de que el futbolista ha dado luz verde al proyecto de Paris Saint-Germain y que ya están en marcha las negociaciones oficiales con Ajax, que pide en torno a 60 millones de euros. Godts está preparado para aceptar las condiciones personales si los clubes se ponen de acuerdo, y en París reina el optimismo.

Si PSG cierra a Akliouche y avanza como espera con Godts, el rompecabezas se completa: tendrá los dos extremos que necesita y podrá, por primera vez, plantearse seriamente la venta de Barcola. Y ahí aparece de nuevo Liverpool.

Barcola, ilusionado con Anfield; el dinero, la única trinchera

En la madrugada del sábado, Romano actualizó el estado de la operación en su canal de YouTube. Las conversaciones entre Liverpool, Paris Saint-Germain y los representantes del jugador siguen vivas. No se han roto, no se han enfriado. Están en marcha.

El punto clave es uno solo: el traspaso. No hay dudas en torno al proyecto deportivo que se le ofrece a Barcola ni al encaje del jugador en el esquema inglés. Tampoco sobre su predisposición: el atacante está muy interesado en unirse a Liverpool y se muestra entusiasmado con la posibilidad de dar el salto a la Premier League y a Anfield.

El acuerdo con el futbolista, según Romano, llegará. El problema real es cuadrar los números con Paris Saint-Germain. Liverpool sabe que tendrá que hacer una inversión enorme. La cuestión es hasta dónde está dispuesto a llegar el club para convencer a un PSG que ya ha perdido a varios atacantes y que todavía está cerrando otras operaciones.

Nada es inminente. Se ha hablado de una oferta en preparación, pero el simple acto de presentar una propuesta no resuelve el núcleo del conflicto: la diferencia entre lo que pide PSG y lo que Liverpool está dispuesto a pagar. Esa negociación puede alargarse.

En París, además, manejan sus propios tiempos. Antes de dejar salir a otro atacante importante, necesitan asegurarse de que Akliouche y Godts están completamente atados. Solo entonces Barcola podrá abandonar el Parque de los Príncipes.

Liverpool espera, calcula y prepara su golpe. PSG refuerza las bandas y protege su posición. La puerta empieza a entreabrirse para Bradley Barcola. Falta saber cuánto está dispuesto a pagar Anfield por cruzarla.