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Liverpool–Atlético: Revanchas y expectativas en Anfield

La noche de miércoles en Anfield vuelve a juntar a dos viejos conocidos. Liverpool recibe a Atlético de Madrid en un duelo que ya se ha convertido en una especie de cita fija en Europa, con cicatrices recientes y cuentas pendientes por ambos lados. El curso pasado, los ingleses se impusieron 3-2 en el estreno de la fase de grupos. Esta vez, el guion llega mucho menos claro.

Un Liverpool aún por hacer… y que sufre atrás

El proyecto de Andoni Iraola sigue en construcción. Cinco puntos en las tres primeras jornadas de Premier y una sensación evidente: el equipo aún no se ha asentado, sobre todo sin balón. Cuatro goles encajados en los dos primeros partidos ligueros, ambos acabados en empate, son una señal demasiado ruidosa como para ignorarla.

La defensa se está montando sobre la marcha. Ronald Araújo tiene que actuar como lateral derecho ante las ausencias de Conor Bradley y Giovanni Leoni, lo que obliga a reajustar automatismos y coberturas. El último 2-0 en Ipswich alivió el ambiente y dio oxígeno al vestuario, con Alexander Isak firmando un doblete en apenas nueve minutos en Portman Road. Pero ni siquiera ese triunfo borra la sensación de fragilidad cuando el rival acelera.

Iraola no puede contar con Hugo Ekitike, Bradley ni Leoni. Y, por normativa, Federico Chiesa y Wataru Endo se han quedado fuera de la lista para la Champions. El once previsto, por tanto, tiene poco margen para la sorpresa: Alisson; Kerkez, Araújo, Jacquet, van Dijk; Szoboszlai, Mac Allister, Barcola; Wirtz, Gakpo e Isak.

El Atlético llega herido… pero reconoce el olor de Anfield

Al otro lado, el equipo de Diego Simeone aterriza en Merseyside golpeado por un 3-0 en Bilbao que dolió tanto en el marcador como en las formas. Pese a ese tropiezo, Atlético marcha sexto en LaLiga con siete puntos en cuatro jornadas. No es un drama, pero sí un aviso.

La historia reciente en este estadio alimenta la confianza rojiblanca. Atlético ganó 3-2 en Anfield en la temporada 2019/20 y el curso pasado fue capaz de levantar un 2-0 en contra en este mismo escenario. Sabe sufrir aquí. Y sabe castigar.

Simeone está listo para dar un paso más con su nuevo proyecto: se espera que Julián Álvarez firme su primera titularidad del curso, mientras Cristian Romero también empuja para estrenarse de inicio desde que llegó al club. El argentino, según el plan del club, seguirá en el Metropolitano al menos hasta el mercado de enero. No estarán Alexander Sorloth, lesionado en el muslo, ni Arnau Ortiz, sancionado.

El once probable: Oblak; Llorente, Romero, Hancko, Grimaldo; Giuliano Simeone, Barrios, Hjulmand, Lookman; Baena y Álvarez.

El punto débil está claro: la zaga ‘red’

Todo lo que ha enseñado este Liverpool de Iraola apunta al mismo lugar: la defensa. El bloque aún no domina los espacios a la espalda de los laterales ni las vigilancias interiores. Con Araújo fuera de su hábitat natural y un sistema todavía en pruebas, los ingleses se exponen más de lo que acostumbra un candidato serio en Europa.

Atlético, por perfil, encaja bien en ese escenario. Es un equipo que se siente cómodo sin la pelota, que sabe esperar el error y golpear rápido. Ya lo hizo aquí en 2019/20. Ya lo hizo el curso pasado remontando un 2-0. El contexto invita a pensar que, al menos, puede volver a salir vivo de Anfield.

El mercado le otorga a Atlético alrededor de un 46,5% de probabilidad implícita de no perder. A la vista de los antecedentes y del momento defensivo del Liverpool, esa cifra se queda corta. El dato que duele en el Metropolitano es otro: nunca ha ganado un partido de fase de grupos ante un rival inglés. Pero para este escenario, un empate también sirve. Y mucho.

Isak, de incógnita a amenaza constante

Alexander Isak ha cambiado de cara. Tres goles en tres jornadas de Premier hablan de un delantero que ha dejado atrás una primera temporada marcada por las lesiones y la irregularidad: solo cuatro tantos en 22 apariciones en su debut con el Liverpool.

En Ipswich se desató. Dos goles en nueve minutos, con Cody Gakpo participando en las tres dianas de su equipo. El sueco se mueve mejor, ataca los espacios con más decisión y parece físicamente a un nivel que no había mostrado hasta ahora en Anfield.

La defensa de Atlético tampoco llega en su momento más sólido tras encajar tres goles en Bilbao. Esa grieta se cruza con el único asterisco que arrastra Isak: apenas un gol en 13 partidos de Champions. El contraste es evidente entre su forma actual y su historial europeo, pero su estado de gracia convierte cada balón que recibe cerca del área en una amenaza real.

El gran problema del Liverpool: generar, no solo rematar

El foco no está solo atrás. Ofensivamente, el Liverpool también deja dudas, y no precisamente en la pegada, sino en la creación. El dato es demoledor: penúltimo en la Premier en ocasiones claras generadas, con solo cuatro en tres partidos. Brighton, por ejemplo, ya suma 15 en ese mismo tramo.

Para un equipo con Wirtz, Gakpo, Isak y compañía, la cifra es demasiado baja. Y el rival de esta noche no invita a pensar en un festival de llegadas. Pablo Barrios y Morten Hjulmand se encargarán de blindar las zonas donde Florian Wirtz suele recibir y girar. Detrás, Jan Oblak sigue siendo un seguro, un guardián que reduce espacios y nervios.

Simeone no tiene ningún problema en convertir Anfield en un partido espeso, lento, de pasillos estrechos y pocas ocasiones. Su Atlético ha marcado siete goles en sus últimas cuatro jornadas ligueras, así que el peligro está ahí, más aún con Julián Álvarez llamado a liderar el frente de ataque. Pero el plan del argentino pasa por bajar el ritmo, por enfriar la noche inglesa y por obligar al Liverpool a chocar una y otra vez contra un muro bien plantado.

El escenario invita a pensar en un duelo corto de goles, de detalles, de errores puntuales. Y en un Atlético que, una vez más, llega a Anfield dispuesto a incomodar, a morder y a recordar que, cuando huele a Champions, su instinto competitivo rara vez se apaga.

La pregunta es sencilla: ¿será esta la noche en la que el Liverpool termine de arrancar… o una más en la que el Atlético confirme que Anfield ya no le intimida?