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Lise Klaveness: la voz que desafía a FIFA

Lise Klaveness, la jurista que se atrevió a desafiar a FIFA

En un ecosistema históricamente blindado para los hombres, Lise Klaveness lleva años convirtiéndose en la piedra en el zapato de FIFA. Presidenta de la federación noruega, exfutbolista con 73 internacionalidades y abogada de formación, la dirigente de 45 años ha pasado de ser una voz incómoda a perfilarse, para muchos, como una alternativa real a Gianni Infantino.

No es una crítica más. Es la dirigente que, el viernes, pidió abiertamente la dimisión del presidente de FIFA.

De la reforma prometida al desencanto

Cuando Gianni Infantino llegó a la presidencia de FIFA en 2016, lo hizo envuelto en un discurso de regeneración. Un programa de reformas, de “buen gobierno”, de ruptura con los vicios del pasado. Klaveness lo recuerda con nitidez. Y con decepción.

“Fue un candidato elegido sobre un programa de reforma centrado en la buena gobernanza”, explicó a AFP. Después, según su relato, todo se torció. “Las cosas se deterioraron rápidamente: de mantener la distancia pasamos a renunciar, e incluso a retroceder, todo ello sobre un telón de fondo de falta de independencia respecto a jefes de Estado y otras figuras influyentes, en particular de países anfitriones del Mundial”.

Ese giro encendió las alarmas en Oslo. Y Klaveness decidió no quedarse en los pasillos.

Qatar, el primer pulso público

Su primer gran choque con Infantino llegó en 2022, poco después de asumir la presidencia de la federación noruega. El escenario no podía ser más simbólico: Doha, Mundial de Qatar.

Desde allí lanzó una frase que dio la vuelta al planeta fútbol. Denunció que “los derechos humanos, la igualdad, la democracia, los intereses fundamentales del fútbol, no estaban en el once inicial”. Un mensaje frontal contra la forma en que se adjudicó la Copa del Mundo y contra la jerarquía de prioridades de FIFA.

Noruega dio luego un paso que pocos se atrevieron a imitar. En 2023 se negó a apoyar la reelección de Infantino, una señal política clara de descontento con su mandato.

“En cierto modo fue la primera abanderada de muchas de las críticas que hoy comparten otros sobre cómo Infantino dirige FIFA”, subrayó Mina Finsted Berg, comentarista deportiva del canal noruego TV2. “Está muy comprometida con que las normas y las decisiones se respeten”.

Trump, Balogun, inversores: el vaso se colma

Los motivos de choque se han ido acumulando. En los últimos meses, tres decisiones de FIFA han disparado la indignación en Oslo.

  • Primero, la concesión de un “Premio de la Paz” al presidente de Estados Unidos Donald Trump, con quien Infantino mantiene una relación especialmente cercana.
  • Después, el levantamiento de la sanción al jugador estadounidense Folarin Balogun para el Mundial de 2026 tras una intervención del propio Trump.
  • Y, por último, el plan —abortado la semana pasada— para abrir competiciones de FIFA, incluido el Mundial, a inversores privados.

La reacción noruega fue inmediata: la federación ha decidido llevar los tres asuntos ante la Comisión de Ética del organismo.

El contexto deportivo refuerza su voz. Noruega, ausente durante años de los grandes escaparates, firmó una notable actuación en el Mundial de este año antes de caer en cuartos de final frente a Inglaterra. El peso competitivo respalda ahora a una dirigente que ya era escuchada por su discurso.

En el plano internacional, muchos analistas destacan su “fuerte brújula moral” y la consideran una candidata seria a suceder a Infantino si el cargo quedara vacante. Por ahora, el suizo-italiano se mantiene firme: aspira a un cuarto y último mandato en las elecciones de marzo y, de momento, es el único candidato declarado.

Incluso una figura tan controvertida como el expresidente de FIFA Sepp Blatter, apartado tras un escándalo de corrupción, se ha alineado públicamente con la idea de un relevo femenino. En la red social X escribió que Klaveness “fue la única que siempre tomó una posición clara y no siguió la corriente dominante. Y en FIFA ha llegado el momento de que una mujer tome las riendas”.

Más que un “Juego de Tronos”

Klaveness, sin embargo, rechaza que la crisis del fútbol mundial se reduzca a una batalla personal por el trono de Zúrich. No quiere que su nombre quede atrapado en el relato fácil de una guerra de poder.

“Para nosotros, nunca ha sido un asunto personal contra Gianni Infantino”, insistió ante AFP. “Los problemas van más allá de la persona del presidente”.

Sabe que su nombre suena cada vez con más fuerza. Y admite que “ha registrado” ese ruido de fondo. Pero, cuando se le pregunta si será candidata, corta en seco: “Todavía no estamos ahí”.

El muro del voto

El camino hacia la cima del fútbol mundial está lleno de trampas. Políticas, culturales y de poder. Klaveness lo sabe mejor que nadie.

“Además de ser vista como extremadamente radical en muchos lugares, especialmente fuera de Europa, es una mujer. Eso probablemente también contará en su contra en muchas regiones del mundo”, advirtió Mina Finsted Berg.

Ni siquiera en Europa, donde cabría pensar que encontraría su base más natural de apoyo, lo ha tenido fácil. En 2023 fracasó en su intento de entrar en el Comité Ejecutivo de UEFA. Solo lo consiguió en 2025, cuando fue la única candidata para el puesto reservado a mujeres.

El diagnóstico de Erik Thorstvedt, exguardameta de la selección noruega y hoy comentarista, es tan crudo como directo: “Si ya tiene tantas dificultades para ser elegida en Europa, ¿cómo podría convencer a africanos y sudamericanos?”.

La pregunta queda flotando sobre los despachos de FIFA. Porque, mientras Infantino se prepara para otro mandato y el sistema se blinda, la figura de Lise Klaveness encarna una incómoda posibilidad: que el próximo gran giro del poder en el fútbol no llegue desde dentro del círculo, sino desde quien se atrevió a señalarlo desde fuera.