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Lazio busca a Franjo Ivanovic: minutos garantizados

Lazio ha fijado un objetivo claro para su ataque: Franjo Ivanovic. El delantero de Benfica, codiciado por varios clubes, se ha convertido en la prioridad del club romano, que confía en ofrecerle algo que otros pretendientes no pueden garantizarle: un puesto real en el campo, no solo un nombre más en la plantilla.

El croata de 22 años llegó a Benfica el verano pasado procedente de Union Saint-Gilloise por 22,8 millones de euros. Una apuesta fuerte del club portugués, que vio en él un proyecto de delantero moderno. Sus números no engañan: ocho goles y dos asistencias en 42 partidos oficiales. La letra pequeña sí importa: solo 13 titularidades.

Ahí nace el problema. Y ahí se abre la puerta para Lazio.

Según informa el especialista de mercado Alfredo Pedullà, Ivanovic está obsesionado con una sola cosa en esta fase de su carrera: jugar de manera continua. No busca un escaparate más grande, sino un lugar donde le den el balón, la confianza y la responsabilidad que siente que ya merece. Sin minutos, no hay crecimiento. Y él lo sabe.

Lazio ha movido ficha con una propuesta muy clara a Benfica: un préstamo seco, sin opción de compra. Una fórmula que reduce el riesgo para el club portugués, que no quiere perder el control sobre un activo por el que pagó caro, y al mismo tiempo le permite al jugador salir en busca del protagonismo que se le escapa en Lisboa.

No está solo en el escaparate. El interés por Ivanovic se extiende por varias ligas: Como en la Serie A, Galatasaray en la Super Lig turca y Hull City en Inglaterra han sondeado la posibilidad de incorporarlo. Nombres serios, proyectos distintos, mercados muy diferentes. Pero ninguno puede competir con el argumento que Lazio intenta colocar en el centro de la mesa: ser el delantero de referencia, no una alternativa.

El contexto deportivo respalda la ambición del croata. Internacional absoluto con Croacia desde el año pasado, ya suma nueve partidos con su selección, con dos goles y una asistencia. No es un novato en pruebas, es un jugador que empieza a sentirse importante también a nivel internacional. Cada concentración con su país refuerza la misma idea: necesita un club donde su rol sea igual de claro.

En Podgorica, en aquel Montenegro–Croacia de clasificación para el Mundial de 2026, se vio otra vez la escena repetida: Ivanovic calentando, esperando su momento, consciente de que cada minuto cuenta para consolidarse en la élite. Esa imagen resume su situación actual en Benfica y explica por qué un proyecto como el de Lazio puede resultarle tan atractivo.

Para el club romano, la operación encaja en una lógica deportiva y económica: sumar un delantero joven, ya probado en competiciones europeas, sin hipotecar el futuro con una compra inmediata. Para el jugador, es la oportunidad de demostrar si está preparado para liderar el ataque de un club con exigencia permanente.

La pelota está ahora en el tejado de Benfica y del propio Ivanovic. ¿Prefiere quedarse luchando por minutos en Lisboa o dar el salto a un escenario donde la titularidad parece más al alcance de la mano? La respuesta puede marcar no solo su próxima temporada, sino el rumbo de su carrera y su peso en la selección croata.