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Kylian Mbappé y la noche de Álvaro Valles en Sevilla

Sevilla — Kylian Mbappé encaró el punto de penalti en el descuento, frenó en la carrera, cruzó el disparo abajo a la izquierda… y se topó con Álvaro Valles, gigante bajo los palos del Real Betis en La Cartuja.

Segundos después, el silbato final certificó la primera derrota del Real Madrid en la nueva etapa de José Mourinho. Un 1-0 tan inesperado como contundente en su mensaje: este Betis compite, y Valles manda.

Valles firma la noche de su vida

El guardameta bético no solo detuvo el penalti de Mbappé. Llevaba todo el partido edificando su gran noche. Muy pronto ya había volado para desviar un cabezazo en plancha de Jude Bellingham, una de varias intervenciones que mantuvieron con vida al equipo de Manuel Pellegrini.

La acción decisiva llegó en el tiempo añadido. Vinícius Júnior desbordó por la izquierda, pisó línea de fondo y se coló en el área. Natan llegó tarde, se lanzó al suelo con una entrada temeraria y el brasileño cayó. Penalti claro.

Mbappé agarró el balón. Parecía escrito: el francés, estrella del verano tras liderar el Mundial en goles, frente a un Betis exhausto defendiendo la mínima ventaja. Pero Valles había hecho los deberes. Estudió los lanzamientos del delantero y apostó por su derecha. Adivinó, voló y blocó el disparo. Sin rechace, sin duda.

Lo celebró como se celebra un título: rugido al cielo y un leve choque de pecho con un Mbappé atónito, clavado en el césped, sin entender cómo se le había escapado el empate.

“Estábamos seguros de por dónde podía ir, pero también necesitas un poco de suerte”, explicó después Valles, satisfecho por haber aguantado hasta el último instante el engaño en la carrera del francés.

Parrott castiga, Mbappé perdona

El golpe para el Madrid fue doble porque el partido se había inclinado hacia su lado durante muchos minutos. Sin embargo, el que sí aprovechó su ocasión fue Troy Parrott.

En el minuto 81, el delantero del Betis culminó una jugada que encendió las gradas de La Cartuja. Su gol puso el 1-0 y dejó al Madrid a contrarreloj, obligado a lanzarse en tromba sobre la portería de Valles.

La reacción blanca encontró ocasiones, pero no claridad. Y cuando la tuvo, Mbappé falló. No solo desde los once metros.

En la primera parte, Vinícius le regaló la oportunidad perfecta: Valles había salido y quedado fuera de posición, el brasileño le sirvió el balón y el francés dispuso de una doble ocasión franca. Dos disparos seguidos, dos defensas del Betis interpuestos. Uno tras otro, como si el área se hubiera encogido.

Ya en la reanudación, otro aviso: un disparo de Mbappé se estrelló en el marco, rozando el gol pero alimentando la sensación de que la noche no iba a ser suya.

Un comienzo brillante, una noche gris

El arranque de temporada de Mbappé con el Madrid había sido demoledor: gol en dos de los tres partidos disputados y un triplete incluido. En Sevilla, en cambio, se vio a un jugador incómodo, lejos de su mejor versión, atrapado entre la defensa bética y un Valles que le ganó cada duelo importante.

El contexto no ayuda a rebajar la presión. El francés llega de ser máximo goleador del Mundial este verano y cada balón que toca se mide con lupa. Este penalti fallado, en el descuento y con el marcador en contra, quedará señalado.

Pero el calendario no deja espacio para lamentos. El próximo martes, el Madrid recibe al Inter Milan en el estreno de la Champions League. El foco volverá a apuntar a Mbappé.

Valles ya tuvo su noche grande. Ahora la pregunta es sencilla: ¿responderá Mbappé en Europa con la misma contundencia con la que hoy se topó con el muro del Betis?