Kovacic y la presión en un Manchester City sin corona
Manchester City ya no mira la Premier League desde la cima. Después de cuatro títulos consecutivos, el trono ha cambiado de manos dos años seguidos, primero hacia Liverpool y después hacia Arsenal. Y Mateo Kovacic no esconde lo evidente: la presión aprieta en el Etihad.
El centrocampista croata, que llegó a Manchester en 2023 tras cinco temporadas en Chelsea, reconoció en una entrevista con el South China Morning Post que el margen de error se ha reducido al mínimo. El campeón en serie ya no es el campeón vigente. Y eso pesa.
“Creo que la presión está sobre todos… sobre nosotros especialmente, porque no la hemos ganado dos años seguidos”, afirmó Kovacic, dejando claro que el vestuario es plenamente consciente del contexto. No se trata solo de recuperar un título; se trata de restaurar una hegemonía.
Mientras tanto, alrededor de City el ruido crece. Chelsea, el antiguo hogar de Kovacic, se ha lanzado a otro verano de gasto fuerte, decidido a volver a la conversación por el título. El croata lo ve de cerca: “Los clubes están gastando mucho. Chelsea es uno de ellos, y creo que han añadido grandes jugadores”. No es un elogio vacío, es la constatación de que los rivales se arman para destronar al gigante de Guardiola de forma definitiva.
Arsenal también se ha movido con determinación. Mikel Arteta ha sido claro: el club está “muy activo” en la búsqueda de refuerzos para “mejorar y evolucionar”. Los londinenses ya han demostrado que saben llegar a la meta en lo más alto de la tabla; ahora quieren sostenerse ahí y convertir su irrupción en costumbre.
En ese tablero, City ya no puede refugiarse en el viejo relato del favorito indiscutible. Kovacic lo resume con una frase que retrata la exigencia de la élite: “Los grandes clubes van de ganar, así que siempre sientes la misma presión”. Ganar no es un objetivo, es la base mínima.
Hay, además, una sombra que se proyecta sobre todo lo que hace el club: el final de la era Pep Guardiola. Se acerca la primera campaña sin el técnico que cambió la dimensión de City, y ni siquiera Kovacic puede asegurar que vaya a vivirla desde dentro. El futuro del equipo y el suyo propio se cruzan en un punto de incertidumbre.
El mensaje, sin embargo, queda claro: el campeón caído no acepta su nuevo rol. La Premier se ha endurecido, los rivales gastan y se refuerzan, el ciclo de Guardiola entra en su tramo final. Y City, señalado por su propio pasado reciente, ya no compite solo por el título.
Compite contra la memoria de lo que fue. Y contra el miedo a dejar de serlo.





