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Klopp asume el mando de Alemania: cuatro años para un nuevo rumbo

Jurgen Klopp ya tiene nuevo banquillo. Y no es cualquiera: es el de la selección alemana. La DFB confirmó este lunes su nombramiento como nuevo seleccionador nacional con un contrato de cuatro años, hasta el Mundial de 2030.

El anuncio llegó en una rueda de prensa en el campus de la DFB en Fráncfort, poniendo fin a semanas de negociaciones y a meses de especulaciones sobre el futuro del técnico que marcó una era en Liverpool.

De Nagelsmann al plan Klopp

La decisión se aceleró tras la caída de Alemania en el último Mundial. Eliminación en los penaltis ante Paraguay en los octavos de final y dimisión inmediata de Julian Nagelsmann. Un fracaso que dolió y dejó a la federación sin margen para improvisar.

La DFB miró a un solo sitio. A Klopp. Fue el primer nombre y el único objetivo real.

Las conversaciones comenzaron en Nueva York, donde Klopp trabajaba como comentarista de televisión durante el torneo. Con la Copa del Mundo aún en juego, la federación movió ficha en silencio. El 11 de julio anunció que existía un acuerdo de principio. Hoy, ese acuerdo ya es oficial: el técnico dirigirá a la Mannschaft hasta 2030.

El equipo de confianza, casi intacto

Klopp no llega solo. Llega con su guardia pretoriana.

Pep Lijnders, que recientemente dejó Manchester City tras la marcha de Pep Guardiola, y Peter Krawietz están llamados a formar parte de su cuerpo técnico, replicando la estructura que acompañó al alemán en sus grandes éxitos. Los dos fueron piezas clave en la etapa dorada de Liverpool y todo apunta a que volverán a situarse a su lado en la selección.

Los informes desde Alemania también apuntan a la incorporación de Sven Bender, exjugador de Klopp en Borussia Dortmund, que aportaría conocimiento del método y conexión directa con el vestuario. Un grupo de trabajo reconocible, cohesionado, pensado para ejecutar una idea de juego sin atajos.

De Anfield al mando de un país

Klopp dejó Liverpool en 2024 después de nueve años que cambiaron la historia reciente del club. En ese periodo levantó la Champions League, la Premier League, el FIFA Club World Cup, la FA Cup y dos League Cups. Lo ganó casi todo, lo compitió todo, lo exprimió todo.

Se marchó diciendo que se estaba “quedando sin energía”. Y se le creyó. Nueve años al máximo nivel en Inglaterra desgastan a cualquiera.

Tras un descanso de seis meses, aceptó un cargo lejos del foco del día a día de los banquillos: se convirtió en responsable global de fútbol de Red Bull. Desde allí insistió en que no quería volver a entrenar a nivel de clubes. Nada de otro Liverpool, otro Dortmund o una nueva reconstrucción maratoniana.

La selección alemana es otra cosa. Menos partidos, más concentración en ciclos cortos, la posibilidad de atacar un gran torneo cada dos años. Un desafío distinto, pero igual de expuesto.

El precio de un seleccionador

Para liberar a Klopp de su vínculo con Red Bull, la DFB tuvo que pasar por caja. La federación alemana ha donado 1 millón de euros a Wings for Life, la fundación sin ánimo de lucro del grupo, como parte del acuerdo para permitir su salida.

Un gesto que ilustra hasta qué punto la DFB estaba decidida a cerrar la operación. Alemania quería a Klopp. Y estaba dispuesta a pagar el precio.

Ahora el reto es mayúsculo: devolver a la Mannschaft a la élite competitiva, recuperar identidad, energía y orgullo en los grandes torneos. Klopp ya tiene fecha, contrato y equipo de trabajo. La siguiente pregunta es inevitable: ¿tendrá también tiempo y margen para reconstruir un gigante herido antes de 2030?