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Kevin McHugh critica a Finn Harps: “Se han cruzado líneas”

Durante casi tres décadas, Kevin McHugh fue algo más que un nombre en Finn Park. Goleador histórico, formador de generaciones y, en los últimos 15 meses, técnico del primer equipo mientras seguía al frente de la academia. Ahora, se marcha denunciando que en el club que siente como casa “se han cruzado líneas” que ya no está dispuesto a tolerar.

El domingo por la noche, Finn Harps anunció oficialmente su salida. Un comunicado frío, institucional. Pero la respuesta del mito del club ha encendido todas las alarmas en Ballybofey.

“Faltó honestidad, decencia y apoyo”

En declaraciones a Donegal Daily, McHugh dibuja un retrato duro del clima interno en Finn Park. Habla como alguien que lo ha visto todo en el club… y aun así se siente traicionado.

“Aquí, después de casi tres décadas, estoy bien curado de espanto con el caos y las tonterías que pasan alrededor de este club en una temporada normal, y de cómo tienes que arremangarte y seguir adelante”, explica. No es un recién llegado escandalizado por la primera tormenta. Es alguien acostumbrado a remar a contracorriente.

Por eso, estaba dispuesto a sacrificarse. “Estaba más que preparado para asumir un golpe a mi propia reputación por el club, con las dos manos atadas a la espalda, mientras doblaba con el primer equipo y la academia para ayudarnos en un periodo difícil”, relata.

El punto de ruptura llegó en los últimos días. “Habiendo encajado las piezas en los últimos días, se han cruzado líneas muy por encima de lo que estoy dispuesto a dejar pasar”.

McHugh, autor de 186 goles en 439 partidos en sus dos etapas como jugador de Harps, conoce “la cara fea del fútbol”. Aun así, no esconde su decepción: se declara “extremadamente decepcionado” con el comportamiento de algunas personas dentro del club.

Dardo directo a la cúpula

El técnico no se queda en generalidades. Apunta directamente al corazón del poder en Finn Harps.

“Estoy extremadamente decepcionado con el presidente y algunos de sus miembros de junta más cercanos que se supone que deben dirigir este club de fútbol”, dispara. Y concreta el motivo: “Su comportamiento en las últimas semanas, en particular, por la falta de honestidad, decencia y la falta de apoyo mostrada hacia mí y mi cuerpo técnico en un periodo en el que más lo necesitábamos”.

Sobre el césped, el contexto tampoco ayudaba. Harps atraviesa una mala racha y ha caído al fondo de la First Division. McHugh estaba dispuesto a aguantar el temporal, confiando en un horizonte más luminoso con la posible llegada de un nuevo propietario. Pero el golpe económico fue brutal.

En las últimas seis semanas, el equipo perdió a Max Johnston, Idir Zerrouk, Perrault Tokam, Daniel De Lacerda y Temi Ajibola. Salidas encadenadas, presupuesto recortado de forma drástica y un técnico intentando competir con recursos menguantes.

“Los hombres más débiles se habrían marchado hace meses con las condiciones en las que nos dejaron para competir a este nivel”, afirma. Él aguantó. Por los suyos. “Teníamos demasiado respeto por los jugadores y los aficionados que acudían a Finn Park y a los campos rivales cada semana como para marcharnos. La gente merece algo mejor”.

“Lavar los trapos sucios” por su cuerpo técnico

McHugh admite que no quería airear los problemas internos. Pero asegura que no le dejaron alternativa si quería respaldar a quienes estuvieron a su lado.

El técnico de 46 años sostiene que se ha visto obligado a hablar “para mostrar apoyo a mi cuerpo técnico, que no ha demostrado otra cosa que compromiso total, profesionalidad y dignidad durante todo esto y que merecía un trato mucho mejor por parte de las personas implicadas”.

Su mensaje deja una sensación clara: no se va por los resultados, ni por la presión de la grada, ni por cansancio. Se va porque, según su relato, la confianza con la cúpula se ha roto.

La era Freddy Gonzalez, a la vuelta de la esquina

Mientras el club intenta digerir la salida de una de sus figuras más emblemáticas, el futuro se mueve en los despachos. McHugh ya ha mantenido conversaciones con el posible nuevo dueño, Freddy Gonzalez, empresario filipino cuyo intento de compra se presentará a los accionistas en las próximas semanas.

McHugh no duda al describir el calado del cambio si la operación prospera: habla de un “cambio completo dentro del club” si se da luz verde a la compra.

El comunicado oficial de Harps apuntaba a que el Killea native asumiría un nuevo rol “como parte de la transición del club hacia una estructura profesional”. Él, sin embargo, matiza: nada está cerrado.

Sobre Gonzalez, detalla: “Me explicó sus planes a corto y largo plazo y también entiende que necesito tiempo para valorar todo antes de hablar de cualquier posible rol que tenga pensado para mí”.

La puerta, por tanto, no está cerrada. Pero tampoco garantizada. “Decida o no formar parte de este viaje, sin duda vienen tiempos emocionantes para este brillante club cuando Freddie se incorpore”, asegura. Y añade una frase que sonará como música para una afición cansada de sobrevivir: “La dirección que tomará el club bajo él es enormemente positiva y lo que más me gusta es que tiene una claridad total en sus planes”.

De la supervivencia al desarrollo

McHugh debutó con el primer equipo de Harps en agosto de 1998, en un duelo de League Cup ante Fanad United. Desde entonces, ha sido una constante en la historia reciente del club: goleador, referente, formador y, por último, entrenador en uno de los momentos más complicados de la entidad.

Por eso, su mensaje final va dirigido a quienes han sostenido al club en los momentos más oscuros.

“Estoy encantado por cada aficionado, voluntario actual y pasado y miembro del personal que ha pasado por el molino de una forma u otra a lo largo de los años por este club, de que finalmente, en su vida, puedan ver a Finn Harps FC salir del modo supervivencia y entrar en modo desarrollo”.

Se va un símbolo, herido por lo que considera una falta de principios en la cúpula. Pero deja también una advertencia y una promesa: o el club cambia de piel de verdad, o la próxima vez que Finn Park vea a Kevin McHugh quizá no sea desde el banquillo.

Kevin McHugh critica a Finn Harps: “Se han cruzado líneas”