Kerim Alajbegovic: Un récord en la Bundesliga sin debutar
En Leverkusen el lunes marcaba el regreso de los mundialistas de vacaciones. Vuelta a los exámenes médicos, al césped, a las bromas en el vestuario. Pero uno de ellos está rodeado de una burbuja especial. Kerim Alajbegovic se entrena, sí, aunque apenas rozará el balón. Bayer no está dispuesto a arriesgar ni un músculo de un futbolista que está a punto de convertirse en una venta histórica.
“Estará el lunes en el regreso de los jugadores del Mundial”, explicó el director deportivo Simon Rolfes a Bild al hablar del bosnio de 18 años. Más allá de esa presencia casi simbólica, en el club asumen que lo perderán pronto. La puja millonaria por el mediapunta se da prácticamente por resuelta y su futuro a largo plazo en el Werkself se ve ya como una posibilidad remota.
Un récord de Bundesliga… sin debutar
Bild asegura que FC Chelsea puso la oferta más alta sobre la mesa: 40 millones de euros por Alajbegovic. Una cifra que encaja con la valoración de Leverkusen y que marcaría un hito: nunca un club de la Bundesliga había comprado o vendido a un sub‑19 por semejante cantidad. El listón lo tenía Bayern München desde 2016, cuando pagó unos 35 millones a Benfica por Renato Sanches.
Lo llamativo, lo casi surrealista para Bayer, es que Alajbegovic no ha disputado ni un solo minuto oficial con el primer equipo. No se va una pieza clave, se va una promesa. Un proyecto de estrella. “Kerim ha tenido un desarrollo increíble. Es extremadamente ambicioso y ha evolucionado de forma asombrosamente rápida”, destacó Rolfes en Sport1.
El rodeo por Salzburgo que lo cambió todo
El plan de Leverkusen con él fue claro desde el principio. El verano pasado permitió que el canterano se marchara a Salzburg. Los austríacos pagaron dos millones de euros, pero Bayer se guardó un as bajo la manga: una opción de recompra por ocho millones. Bastaron seis meses para que en las oficinas alemanas tuvieran claro que la activarían. El impacto del bosnio en Austria era demasiado grande como para dejarlo escapar.
No fue llegar y besar el santo. El propio jugador reconoció a los medios del club que el arranque fue duro: “Al principio fue difícil: estuve un mes y medio en un hotel, así que estaba muy solo”, confesó. Cuando se asentó fuera del campo, el fútbol empezó a fluir. Cerró la temporada con 13 goles y 4 asistencias en 44 partidos oficiales con Salzburg. Al final de su etapa allí podía decir sin dudar: “Fue la mejor decisión venir aquí”.
También creció lejos del balón. Aseguró que maduró como futbolista y como persona. Y lo ilustró con un rasgo muy concreto de su carácter: “Soy alguien que realmente odia perder. Lo odio de verdad. A veces me vuelvo muy agresivo, y allí me enseñaron que debía mantener la calma”. Una lección que ahora lleva tatuada en su juego.
Ese paso intermedio lo ha devuelto esta semana a Leverkusen convertido en algo muy distinto al chico que se fue. Regresa como casi profesional asentado y mundialista. “Antes de venir a Salzburg, todavía era un niño”, admitió. Esa etapa, según él mismo, ya quedó atrás.
De promesa de academia a fenómeno de mercado
Su curso en Austria no solo convenció a Bayer para ejercer la recompra. Lo puso en el radar de media Europa. A ello se sumaron sus actuaciones con la selección de Bosnia, con la que se convirtió en el debutante más joven de la historia del país.
En los play‑offs del Mundial fue protagonista en las victorias ante Gales e Italia. En la propia Copa del Mundo dejó una tarjeta de presentación inolvidable con un golazo ante Qatar. Rolfes lo definió con una frase que explica parte de la fascinación que despierta: “Tiene una técnica de disparo excepcional, también desde fuera del área. Eso es lo que realmente lo hace especial”.
La sombra de Xabi Alonso y el giro hacia Turín
Que Chelsea se lanzara a por él no parece casualidad. Xabi Alonso, ahora en el banquillo de Stamford Bridge, conoce a Alajbegovic como pocos. Lo tuvo a sus órdenes en Leverkusen, lo incluyó varias veces en convocatorias del primer equipo, aunque nunca llegó a darle minutos, ni siquiera en un tramo final. El técnico español sabe qué tipo de futbolista es y qué techo puede tener. Para los londinenses, esas virtudes valen 40 millones.
Sin embargo, la operación con los Blues se ha enfriado. El club inglés acaba de incorporar a Morgan Rogers desde Aston Villa para la misma zona del campo, el mediapunta ofensivo, por 127 millones de euros. Un desembolso que condiciona todo. Alajbegovic, según las informaciones, quiere entender bien el plan que tendrían para él. Sobre la mesa aparece la opción de un traspaso seguido de una cesión inmediata a otro equipo del grupo, como Racing Strasbourg. Una vía que, de acuerdo con los medios, el bosnio no veía con buenos ojos en un primer momento.
Ese matiz ha reabierto la puerta a otro gigante: Juventus. En los últimos días, los italianos han pasado a encabezar la carrera por el jugador. Sky habla incluso de un acuerdo entre todas las partes. La propuesta: 33 millones de euros fijos y una serie de bonus que elevarían el total hasta los 40 millones que supuestamente ofrecía Chelsea.
El argumento de la Vecchia Signora va directo al corazón del futbolista. Juventus le habría transmitido que entra de lleno en el once inicial desde el primer día. No como proyecto a largo plazo, sino como pieza inmediata del equipo. Según Sky, solo faltan detalles menores para que la operación se haga oficial.
Un traspaso que marca época
Quien gane este pulso —Chelsea, Juventus o un tercero que se atreva a entrar a última hora— puede ser casi anecdótico para la historia de la Bundesliga. Lo que ya parece inevitable es el titular: un sub‑19 saldrá de Leverkusen por una cifra récord, sin haber disputado un solo minuto oficial con el club.
Kerim Alajbegovic vuelve hoy al trabajo con el chándal del Werkself, protegido para que nada le pase. Dentro de poco, si nada se tuerce, se marchará con una etiqueta que pesa tanto como una carrera entera: la de la venta más cara de la historia de la liga alemana para un futbolista de su edad. La pregunta ya no es si está preparado para ese precio, sino cuánto tardará en demostrar que no es exagerado.






