Juventus busca portero: Vicario y Suzuki en la mira
La portería de Juventus vuelve a estar en el centro del mercado. El club turinés ha puesto el foco en dos nombres claros para el futuro inmediato bajo palos: Guglielmo Vicario y Zion Suzuki. Dos perfiles opuestos en edad y proyección, unidos por una misma realidad: ambos están en el escaparate, pero por motivos muy distintos.
Según informa Gazzetta dello Sport, el guardameta de Parma se ha convertido en la opción favorita de Luciano Spalletti. El seleccionador italiano ve en Suzuki el relevo ideal, un proyecto de largo recorrido para un club que históricamente ha construido ciclos ganadores desde la seguridad en la portería. El problema es el contexto. Y el precio.
Vicario, oportunidad de mercado desde Londres
La situación de Guglielmo Vicario ha dado un giro brusco en el norte de Londres. Roberto De Zerbi lo ha dejado fuera de la convocatoria de pretemporada de Tottenham Hotspur, una señal inequívoca: el club está dispuesto a escuchar ofertas y a soltar lastre en la portería.
Vicario, de 29 años, ha pasado de ser vinculado insistentemente con Inter durante los últimos seis meses a ver cómo su futuro podría reenfocarse hacia Turín. Juventus todavía no ha presentado una oferta formal por el ex guardameta de Empoli, pero la puerta está entreabierta.
Tottenham acepta una salida en forma de cesión con opción de compra. Con un contrato vigente hasta 2028, el italiano podría terminar convirtiéndose en una operación a precio rebajado para quien se mueva con decisión. Para un club que mira con lupa cada euro, esa fórmula encaja como un guante.
Y hay un factor más: el propio Vicario. Tres años después de dejar Empoli para probar suerte en la capital inglesa, el portero ve con buenos ojos un regreso a la Serie A. Necesita minutos, continuidad y un contexto en el que volver a sentirse protagonista. Juventus puede ofrecerle exactamente eso.
Suzuki, la joya que encarece cada semana
La otra cara de la historia se llama Zion Suzuki. El japonés ha explotado a lo grande en el escenario más grande posible: el Mundial 2026. Su rendimiento con Japón lo ha catapultado de promesa interesante a activo de élite. Y Parma lo sabe.
El club emiliano ha fijado un precio claro: 30 millones de euros. No hay descuentos, no hay rebajas por presión del jugador ni por plazos del mercado. Quien quiera a Suzuki tendrá que pagar.
A ese escenario se ha sumado un actor que cambia todas las reglas: Paris Saint-Germain. El vigente campeón de Europa ha puesto los ojos en el guardameta de Parma, y eso modifica por completo el tablero. PSG puede igualar sin pestañear las exigencias del club italiano, tanto en traspaso como en salario.
Ahí es donde Juventus corre el riesgo de quedarse fuera de la puja. Un cara a cara económico con PSG suele tener un desenlace previsible. Si la operación se convierte en una subasta, el club bianconero sabe que sus opciones se reducen de forma drástica.
Entre presente y futuro
En términos puramente deportivos, la ecuación es evidente: con 23 años, Suzuki representa una apuesta de futuro mucho más larga que Vicario. Más margen de crecimiento, más años de rendimiento potencial, más valor de reventa. Para un club que quiere reconstruirse sin perder competitividad, encaja a la perfección.
Pero el mercado no se juega solo en la pizarra deportiva. Se juega en balances, límites salariales y prioridades. Y ahí Vicario se convierte en una solución mucho más accesible. Menor coste inicial, fórmula de cesión con opción de compra, experiencia en Serie A y hambre de reivindicación tras caer en desgracia en Londres.
Juventus se mueve entre esas dos líneas: la ilusión de un guardameta que puede marcar una década y la lógica de una oportunidad de mercado que resuelve el problema inmediato sin desajustar las cuentas.
Si PSG decide apretar el acelerador por Suzuki, el desenlace parece escrito. Si no lo hace, la pregunta será otra: ¿apostar fuerte por el japonés y bloquear la portería para años, o aprovechar la ocasión Vicario y mantener flexibilidad para el próximo gran movimiento?
La respuesta, esta vez, no la dará el campo, sino el mercado. Y el reloj ya está corriendo.






