Jürgen Klopp y Marc Kosicke: nueva era en la DFB
Jürgen Klopp no aterriza solo en la DFB. Llega con su hombre de máxima confianza y, esta vez, con cargo oficial: Marc Kosicke será “mi asistente técnico para estrategia, desarrollo e innovación”, confirmó el propio seleccionador en su presentación del viernes. Un título largo para alguien que, en la práctica, lleva casi veinte años siendo su sombra.
Para hacer sitio a este nuevo rol, Kosicke ya ha dado un paso que no es menor: dejó la dirección general de su empresa Projekt Five y puso fin a sus trabajos de asesoría para otros entrenadores. Toda su energía, a partir de ahora, estará volcada en el proyecto de Klopp con la selección alemana.
Klopp fue claro desde el escenario. No viene solo a cambiar la cara del banquillo. “No basta con que llegue solo un seleccionador”, advirtió. “Tenemos que cambiar muchísimas cosas. Queremos levantar hasta la última piedra”. Esa idea de revolución interna explica por qué el técnico quería a Kosicke a su lado también en la DFB.
El nombre de Marc Kosicke no es nuevo en el fútbol alemán. Se le considera el “inventor” de la figura del asesor de entrenadores y hasta 2021 trabajó también con Julian Nagelsmann. Antes de eso, el hombre nacido en Bremen, confeso hincha del Werder, ya había dejado una huella profunda en otro gigante: Bayern München.
El hombre detrás de “Mia san mia”
Kosicke jugó un papel clave en algo que hoy parece inseparable del club bávaro: convertir el histórico “Mia san mia” en eslogan oficial. Lo contó él mismo en 2023, en una entrevista con SPOX y GOAL, dentro de un reportaje multimedia sobre la historia de ese lema que acabaría recibiendo el Gran Premio Online 2023 de la Asociación de Periodistas Deportivos de Alemania.
La escena inicial parece sacada de una novela futbolera. Año 2008. Vuelo hacia un evento de FIFA en Suiza. Kosicke viaja con su entonces socio Oliver Bierhoff. En el mismo avión, Uli Hoeneß. El dirigente del Bayern se queja de sus propios jugadores y lamenta que nadie sepa realmente qué representa el club. Kosicke le lanza una pregunta directa: ¿qué cree él que representa Bayern München? Hoeneß no tiene una respuesta clara.
A partir de ahí, el consultor de Bremen ve una puerta abierta. Le explica a Hoeneß que había trabajado muchos años para Nike y Adidas, empresas que manejan auténticas “biblias corporativas”, manuales en los que todos los empleados encuentran los valores y mensajes esenciales de la marca. Hoeneß no tarda en reaccionar: le pide que redacte algo similar para el Bayern.
Kosicke acepta “con un 100 por cien de desconocimiento, pero con mucha autoconfianza”, como relató entre risas. Hoeneß pone una condición muy suya: nada de grandes consultoras de traje y corbata tipo Roland Berger; quería tratar solo con él. El resultado fue un grupo de trabajo tan variado como el propio club: gente de la tienda de fans, personal de marketing, el utillero, el coordinador de la cantera, el responsable de medios Stefan Mennerich y el jefe de ojeadores Wolfgang Dremmler. Cuatro semanas de trabajo conjunto para destilar los valores del Bayern.
El lema, sin embargo, Kosicke lo tenía decidido desde el primer minuto. “Mia san mia” estaba en su cabeza ya durante aquella conversación en el avión con Hoeneß. No lo dijo entonces para no “quemar el cartucho” demasiado pronto. Con el grupo, se centró en desarrollar los valores que debían sostener esa frase.
Al final acordaron 16 “mandamientos”. Algunos muy concretos: “Somos una familia y nos apoyamos mutuamente”. Otro, tan actual como delicado: “No hablamos los unos de los otros en público”. Una especie de código interno para recordar a todos qué significa vestir la camiseta del Bayern.
La presentación al consejo de administración tuvo un detalle muy bávaro. Kosicke mandó encuadernar varios ejemplares de prueba de esa “biblia” en auténtica piel de lederhosen. Al descubrir el título, la reacción fue inmediata: entusiasmo general. Hoeneß soltó una broma marca de la casa: “Gran eslogan, pero esa MIR es una estación espacial”. En la portada no ponía “Mia san mia”, sino “Mir san mir”. Un pequeño tropiezo lingüístico de alguien de Bremen que no dominaba al cien por cien el bávaro. Fue el único ajuste necesario.
Junto a esa biblia, Kosicke diseñó una hoja de ruta para implantar todo el concepto dentro del club. Con eso, su misión en Múnich se dio por cerrada. Al emitir la factura, cedió sus derechos sobre el eslogan y les dio una garantía muy clara: como aficionado del Werder y asesor de Jürgen Klopp, no iba a presentarse públicamente como “el gran inventor de Mia san mia”.
La idea era que todo recién llegado al Bayern —desde un empleado de oficina hasta un juvenil de Fürstenfeldbruck o una estrella como Sadio Mané— recibiera esa biblia como parte del proceso de bienvenida, con un mensaje inequívoco: “Esto somos, estos son los valores que vivimos”.
Ese mismo hombre, capaz de encapsular la identidad del Bayern en tres palabras y 16 mandamientos, es ahora el encargado de acompañar a Klopp en la redefinición de la selección alemana. Si en Múnich ayudó a responder a la pregunta “¿quiénes somos?”, en la DFB el reto suena parecido, pero con un eco mucho mayor: ¿qué quiere volver a ser el fútbol alemán?






