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Juicio por la muerte de Maradona se suspende por prueba clave

El proceso judicial por la muerte de Diego Maradona volvió a quedar envuelto en el escándalo. El juicio, que apunta a siete profesionales de la salud por presunta negligencia criminal, fue suspendido tras una acusación explosiva: unos análisis de riñón presentados como prueba pertenecerían en realidad al padre del astro, y no al campeón del mundo en México 1986.

El tribunal decidió detener las audiencias hasta el 27 de agosto para revisar la evidencia. Un nuevo paréntesis en una causa que ya venía golpeada.

Un juicio que no encuentra estabilidad

No es la primera vez que el proceso se descarrila. El primer juicio fue anulado el año pasado, después de dos meses y medio de audiencias, al revelarse que uno de los jueces había participado en un documental clandestino sobre el caso. Aquello dinamitó la credibilidad del tribunal y obligó a empezar de nuevo.

El nuevo juicio comenzó en abril y se acercaba a su tramo final. Parecía, por fin, encaminarse hacia un veredicto. Hasta que estalló la controversia por los estudios de riñón.

La defensa sostiene que esos análisis no corresponden a Diego Armando Maradona, fallecido en noviembre de 2020 a los 60 años, sino a su padre, también llamado Diego, muerto en 2015. Si se confirma el error, el golpe político y técnico sobre la causa puede ser profundo.

El corazón del caso: la atención médica al ídolo

Maradona murió por una insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón en una casa alquilada en Tigre, en las afueras de Buenos Aires, dos semanas después de haber sido operado de un coágulo en el cerebro.

Los siete acusados —integrantes de su equipo médico y de enfermería— enfrentan cargos por haber brindado una atención deficiente en los días previos al fallecimiento. Todos niegan haber actuado con negligencia.

En la audiencia del martes, un nefrólogo fue tajante: el estado de los riñones de Maradona debía haber encendido todas las alarmas. Según su testimonio, el exfutbolista debió recibir “controles médicos diarios, cuidados de enfermería diarios, análisis de sangre y monitoreo de sus signos vitales”. Nada de eso, sostiene, estuvo a la altura de la gravedad del cuadro.

Ese especialista integra la comisión médica designada para evaluar las circunstancias de la muerte del 10, un cuerpo que ha sido muy crítico con el manejo clínico del paciente en sus últimos días.

La batalla por la prueba y la credibilidad

La supuesta confusión con los análisis de riñón abrió un frente inesperado. Si se confirma que los estudios corresponden al padre de Maradona, la comisión médica que los utilizó como insumo quedaría seriamente cuestionada.

La fiscalía, sin embargo, se plantó. Asegura que el posible error documental no derrumba la acusación. “No van a lograr tirar abajo el juicio”, afirmó el fiscal Patricio Ferrari, apuntando directamente a la estrategia de la defensa.

Del otro lado, el abogado de la enfermera Nancy Forlini —una de las imputadas— se desmarcó de cualquier intento de volar el proceso por los aires. Negó que vayan a pedir la nulidad y fue claro sobre el deseo de su defendida: “Quiero que esta causa termine para que mi clienta conozca su destino judicial”.

Un proceso bajo la lupa… y sin margen de error

La suspensión hasta el 27 de agosto abre un nuevo capítulo de tensión. El tribunal deberá decidir hasta qué punto esta presunta confusión contamina la prueba y cuánto afecta la solidez del informe médico que sostiene gran parte de la acusación.

En juego no está solo la responsabilidad penal de siete profesionales. También la capacidad de la justicia argentina para ofrecer una respuesta contundente y creíble sobre cómo murió el futbolista más influyente de su historia.

La pelota, ahora, la tiene el tribunal. Y el tiempo para equivocarse se agota.