Jorge Jesus, nuevo seleccionador de Portugal: desafíos y oportunidades
La Federación Portuguesa ha movido ficha con decisión: Jorge Jesus es el nuevo seleccionador nacional tras la salida de Roberto Martínez, que dejó el cargo después de la eliminación en octavos de final del Mundial ante España. Cambio de ciclo en el banquillo, misma exigencia: devolver a Portugal a las últimas rondas de una Copa del Mundo que no pisa desde 2006.
A sus 71 años, Jesus llega al cargo con una mochila repleta de kilómetros, títulos y polémicas bien gestionadas. Treinta y seis años de carrera en los banquillos, dos etapas en Benfica, un paso encendido por Sporting CP, éxito rotundo en Flamengo y una huella reciente en la Saudi Pro League con Al Hilal y Al Nassr. No es un técnico de laboratorio. Es un entrenador de vestuario, de área técnica, de choque frontal con la presión.
Un palmarés que impone respeto
Los números hablan claro: 25 trofeos como entrenador. Tres ligas portuguesas con Benfica, un campeonato brasileño con Flamengo y títulos de liga en Arabia Saudí con Al Hilal y Al Nassr. Donde ha ido, ha competido. Y casi siempre ha ganado.
Su figura se agigantó en Sudamérica, donde con Flamengo firmó una etapa de alto voltaje futbolístico, pero su nombre nunca dejó de sonar en Europa. En marzo de 2025, se le situó entre los principales candidatos al banquillo de Brasil, junto a Carlo Ancelotti. Finalmente fue el italiano quien asumió el cargo tras dejar Real Madrid en mayo, pero el simple hecho de que la CBF lo tuviera en su lista corta ya marcaba el rango en el que se mueve el técnico portugués.
De Riad a Lisboa, con Cristiano como nexo
Las últimas tres temporadas, Jesus vivió en el epicentro del nuevo poder económico del fútbol: la Saudi Pro League. Pasó por Al Hilal en dos etapas y, el verano pasado, aceptó el reto de dirigir a Al Nassr, el club de Cristiano Ronaldo en Riad. Antes de llegar, reconoció que no podía rechazar la invitación del astro portugués para ponerse al frente del equipo.
Con Al Nassr, Jesus rompió una sequía de siete años sin títulos de liga. Ganó, se fue al final de la temporada 2025-26 y dejó el banquillo listo para su sucesor, Ange Postecoglou. Misión cumplida en Arabia. Ahora, la llamada ya no llega de un club, sino de todo un país.
Un Portugal entre títulos recientes y cuentas pendientes
El contexto que se encuentra Jorge Jesus es tan atractivo como exigente. Portugal no alcanza unas semifinales de Mundial desde 2006, pero en este siglo ya ha probado el sabor de la gloria: campeón de la Eurocopa en 2016, campeón de la Nations League en 2019 y de nuevo en 2025. Es una selección acostumbrada a ganar torneos cortos, pero con la espina clavada de la gran cita global.
El reto se agranda con un matiz histórico: Portugal coorganizará el Mundial de 2030 junto a España y Marruecos, con Uruguay, Argentina y Paraguay albergando partidos inaugurales. Jugar en casa —o casi— multiplica la presión. No vale con competir. Hay que llegar lejos.
El futuro sin Cristiano… con la sombra de Cristiano
Cristiano Ronaldo ya ha puesto fecha de caducidad a su relación con los Mundiales: confirmó este mes que no volverá a disputar la competición. Se cierra así una etapa irrepetible: 146 goles con la selección, récord absoluto a nivel internacional, en 233 partidos con Portugal.
Su ausencia en el próximo Mundial no borra su influencia. Jesus lo conoce de primera mano, lo ha dirigido en Al Nassr y entiende mejor que nadie lo que supone que el vestuario deje de tener al máximo goleador de la historia de las selecciones. Es el fin de una era, pero también la oportunidad para que surja un nuevo liderazgo colectivo.
Un técnico de decisiones fuertes para un momento decisivo
Jesus nunca ha sido un entrenador de perfil bajo. En 2015, protagonizó uno de los movimientos más impactantes del fútbol portugués al dejar Benfica para fichar por su rival ciudadano, Sporting CP. Aquella decisión confirmó su carácter: no teme el ruido, lo gestiona.
Ahora deberá trasladar esa personalidad a una selección que mezcla generaciones, títulos y expectativas. Tiene experiencia internacional, conoce al detalle el fútbol portugués y llega con el aval de haber ganado en contextos muy distintos, desde Lisboa hasta Río de Janeiro y Riad.
Portugal ya sabe lo que es tocar techo en Europa. La pregunta, con Jorge Jesus al mando y un Mundial en casa a la vuelta de la esquina, es otra: ¿está por fin preparada para volver a mirar de frente a las semifinales de una Copa del Mundo?






