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Jordania recibe primas pendientes de la FIFA tras acusaciones

El dinero llegó. Tarde, muy tarde, pero llegó. Dos días después de acusar públicamente a la FIFA de “chantaje”, el presidente de la Federación Jordana de Fútbol, el príncipe Ali bin Hussein, anunció que los jugadores y el cuerpo técnico de la selección han recibido por fin las primas pendientes por su participación en la Copa Árabe 2025.

El pago corresponde al premio por haber alcanzado la final del torneo en Qatar el pasado diciembre, una cantidad que, según el propio Ali, llevaba ocho meses bloqueada.

“Gracias a la administración de la FIFA por, de repente, esta mañana entregar lo que se debía a nuestros jugadores y cuerpo técnico, por el acceso de la selección nacional de Jordania a la final de la FIFA Arab Cup en Qatar el pasado diciembre”, escribió el dirigente en X el jueves. “Era una financiación que se debería haber recibido hace ocho meses”.

Un agradecimiento con filo. Porque el trasfondo es mucho más áspero.

Del elogio al choque frontal

El príncipe Ali elevó el tono esta semana contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, después de que fracasara su plan de vender una participación en los derechos comerciales del Mundial y quedara bajo fuerte presión de confederaciones y asociaciones nacionales.

Ali denunció que, durante el Mundial, desde la cúpula de la FIFA se le transmitió verbalmente que un apoyo explícito a Infantino “ayudaría mucho” a resolver los problemas de su federación. Entre esos problemas, citó precisamente el retraso en el pago del premio de la Copa Árabe.

El mensaje era claro: Jordania se sentía presionada a alinearse políticamente a cambio de lo que consideraba un derecho adquirido en los despachos.

La FIFA, consultada sobre estas acusaciones de chantaje y sobre la supuesta vinculación entre apoyo electoral y ayudas económicas, no respondió a las peticiones de comentario.

El dinero llega, la desconfianza se queda

El giro se produjo este jueves, con el ingreso finalmente efectuado. Pero Ali dejó claro que el pago no cierra la herida ni cambia su postura.

Recibir el dinero, admitió, es un avance bienvenido, pero insistió en que el episodio refleja un problema estructural en la gobernanza del fútbol mundial. “Es sintomático de esas mismas dificultades que todos afrontamos y que suelen estar ligadas a las elecciones presidenciales de la FIFA”, señaló.

Y remató con una declaración inequívoca: ni él ni su federación respaldarán a Infantino en las urnas. “No respaldaremos al presidente Infantino ni votaremos por él”, afirmó.

En otras palabras: las primas han llegado, el voto no está en venta.

Infantino resiste y busca un último mandato

Mientras desde Amán se elevaba el pulso político, en Marruecos la cúpula del fútbol mundial intentaba apagar otro incendio. Tras la tormenta provocada por el fallido proyecto de venta de derechos comerciales del Mundial, la FIFA pidió disculpas a sus miembros por los errores cometidos en la gestión de la propuesta.

La autocrítica tuvo límites muy claros. El liderazgo del organismo cerró filas en torno a Infantino tras una reunión de crisis, y reafirmó su apoyo al suizo de cara a las próximas elecciones.

Infantino aspira a extender una presidencia que ya roza la década y encadenar un cuarto y último mandato en los comicios previstos para marzo. En ese tablero, cada federación cuenta. También la jordana.

El pago atrasado a los jugadores de Jordania resuelve un asunto económico, pero abre otro debate mucho más incómodo: ¿hasta qué punto las relaciones financieras y políticas entre la FIFA y sus miembros condicionan el juego lejos del césped?