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Jordan Henderson y su posible despedida del Mundial por lesión

La noche en el Azteca debía ser de celebración total para Inglaterra. Victoria 3-2 ante México en un volcánico duelo de octavos, remontada sufrida, billete a cuartos en el bolsillo y un vestuario desatado sobre el césped. Pero en pleno estallido de euforia, el fútbol volvió a demostrar su crueldad: Jordan Henderson podría haber jugado ya su último minuto en este Mundial… sin haber llegado a pisar el campo.

El ex capitán del Liverpool, de 36 años, no disputó ni un solo minuto ante la selección anfitriona. Observó el partido desde la banda, arropando a sus compañeros mientras Jude Bellingham firmaba un doblete decisivo y Harry Kane convertía el penalti que inclinó el marcador. Inglaterra sobrevivió al empuje mexicano y desató la locura en el Azteca.

Y ahí, en pleno festejo, llegó el golpe.

Henderson resbaló sobre las vallas publicitarias durante las celebraciones y cayó de forma muy aparatosa sobre el brazo. El gesto encendió todas las alarmas al instante. El veterano centrocampista tuvo que ser retirado en camilla y trasladado directamente al hospital, mientras el gesto serio de Thomas Tuchel en la banda lo decía todo sobre la preocupación dentro del cuerpo técnico.

La naturaleza exacta de la lesión aún no está clara. Desde la concentración se habla de una posible afectación en la muñeca, el antebrazo o incluso el codo. Lo que sí empieza a tomar forma son los plazos… y no son nada alentadores.

El especialista en lesiones Physio Scout, a partir de las imágenes del incidente difundidas en redes, desgranó los escenarios más probables. Si se trata de una fractura de muñeca o de antebrazo, el tiempo de recuperación habitual se mueve entre las cuatro y las ocho semanas. Si lo que ha sufrido es una luxación de codo, el rango estimado baja ligeramente, pero sigue siendo largo: entre tres y seis semanas.

Con la final del Mundial programada en menos de dos semanas en New Jersey, el veredicto es contundente: Henderson sería “realmente afortunado” si logra volver a jugar en este torneo.

Un jarro de agua fría para un futbolista que veía en este verano quizá su última gran oportunidad de levantar el trofeo más importante del fútbol de selecciones.

Todo queda ahora pendiente de las pruebas hospitalarias y del parte médico definitivo. De ese informe dependerá si el mediocampista conserva alguna opción, aunque sea mínima, de reaparecer en una hipotética semifinal o final, o si su papel queda reducido al de líder silencioso en el vestuario.

Porque incluso sin botas, Henderson sigue siendo una figura de peso. Su experiencia en grandes noches, su ascendencia sobre los más jóvenes y su voz en los momentos de tensión forman parte del capital intangible de este grupo. Inglaterra pierde, de momento, mucho más que un posible recambio en el centro del campo.

Para Tuchel, la situación se agrava en un contexto ya delicado. La lesión del ícono del Liverpool se suma a otro golpe importante de la noche: la tarjeta roja a Jarell Quansah, que deja a la selección sin otra opción de lateral derecho para el cruce de cuartos de final frente a Noruega. Dos bajas en zonas clave, dos jugadores con pasado en Anfield fuera de combate en cuestión de horas.

El seleccionador deberá improvisar. Ajustar su defensa sin Quansah, redibujar el plan sin la opción de tirar de la jerarquía de Henderson en el césped y exprimir al máximo el fondo de armario de la plantilla. El margen de error se estrecha justo cuando el Mundial entra en territorio de gigantes.

La fiesta en el Azteca dejó una clasificación épica, pero también una pregunta incómoda: hasta dónde puede llegar esta Inglaterra golpeada por las bajas, y si Jordan Henderson volverá a vestirse de corto antes de que el torneo baje el telón en New Jersey.

Jordan Henderson y su posible despedida del Mundial por lesión