Jamal Musiala tranquiliza al Bayern tras dos colapsos en amistosos
El Bayern Munich vivió dos sustos mayúsculos en plena pretemporada. En apenas cuatro días, Jamal Musiala se desplomó sobre el césped en dos amistosos, dejando al estadio en silencio y a sus compañeros paralizados. Ahora, el internacional alemán de 23 años ha explicado qué le ocurre y ha querido calmar a todos.
Dos escenas que helaron la sangre
El último episodio llegó el martes 18 de agosto, en la victoria por 4-2 del Bayern en el campo del Heidenheim. Musiala había entrado desde el banquillo y apenas llevaba unos minutos en juego cuando empezó a mostrarse desorientado. Sin recibir golpe alguno, se fue hundiendo lentamente hasta quedar en el suelo.
Los jugadores de ambos equipos corrieron hacia él. Círculo de protección, brazos alzados llamando a la asistencia médica, rostros de preocupación. El mediapunta terminó levantándose por su propio pie, pero visiblemente afectado, mientras el banquillo del Bayern respiraba con alivio contenido.
La inquietud, sin embargo, venía de antes. Tres días antes, en el 3-1 ante RB Leipzig, ya se había vivido una escena casi calcada: Musiala tambaleante, necesidad de ayuda y la sensación de que algo no encajaba para un futbolista joven, en plena forma y en plena preparación veraniega.
Al principio se apuntó al calor del verano como posible explicación. Pero el segundo colapso llegó en condiciones más frescas. La teoría del clima se derrumbó de inmediato. Había un problema de fondo.
El Bayern ya sabía que algo pasaba
Tras el partido en Heidenheim, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, dio algo de contexto. Explicó que el club ya conocía un problema subyacente y que lo estaba siguiendo de cerca. Señaló que Musiala estaba consciente, realizando su rutina posterior al encuentro con normalidad, y adelantó que el propio jugador hablaría en público.
Ese mensaje abrió un pequeño resquicio de tranquilidad en medio de la preocupación general. Faltaba la voz principal: la del propio Musiala.
Diagnóstico claro y mensaje directo
Horas después, el futbolista apareció en Instagram. Sin rodeos. Lo primero, un mensaje para apagar el miedo que había crecido entre aficionados y compañeros.
“Lo primero es lo primero: estoy bien”, escribió, antes de detallar el diagnóstico que le han dado los especialistas. Los médicos han identificado el origen de los episodios: se trata de crisis de ausencia breves y temporales, vinculadas a una disfunción neurológica y, según le han explicado, fácilmente tratables.
Musiala admitió que entiende la alarma que generan estas imágenes cuando se ven desde fuera: un jugador que se desploma de repente, dos veces en menos de una semana, siempre en un contexto competitivo, siempre bajo los focos.
Según el propio jugador, los doctores han descartado riesgos adicionales para su salud. Con la aprobación neurológica sobre la mesa, ha decidido seguir con su vida normal y continuar jugando al fútbol.
Optimismo y respaldo total
El mediocampista se definió como “muy optimista” ante lo que viene. Agradeció de forma especial al Bayern Munich, a su familia y a sus amigos cercanos por el apoyo en estos días de incertidumbre y miradas inquietas.
El club, que ya estaba al tanto del problema y lo monitoriza de cerca, cuenta con una de sus piezas más brillantes decidida a seguir compitiendo, ahora con un diagnóstico claro y un plan médico definido.
La pretemporada del Bayern ha dejado goles, dudas tácticas y ajustes físicos, como cada verano. Pero también una pregunta de fondo: ¿cómo gestionará el club, y el propio Musiala, una carrera de élite marcada desde ahora por un control neurológico constante?





