Jamal Musiala habla sobre su disfunción neurológica tratable
Jamal Musiala ha puesto voz a la preocupación que rodeaba sus últimos días. El centrocampista del Bayern Munich explicó que está siendo tratado por una “disfunción neurológica” después de haberse desplomado dos veces en apenas cuatro días durante partidos amistosos del club bávaro.
La última escena llegó el martes, en el amistoso que el Bayern ganó 4-2 en el campo del Heidenheim. Musiala había entrado desde el banquillo y, seis minutos después, se vino abajo. Cayó al césped, aturdido, rodeado de compañeros y médicos. Tras recibir atención, abandonó el terreno de juego ayudado, visiblemente desorientado.
No era la primera vez. El sábado, en Múnich, ya se había desplomado durante la victoria por 3-1 ante RB Leipzig, también en un amistoso de pretemporada. Dos episodios en cuatro días encendieron todas las alarmas alrededor de una de las grandes figuras del Bayern y de la selección alemana.
El diagnóstico de Musiala
Horas después del susto en Heidenheim, Musiala decidió hablar públicamente. Lo hizo a través de un mensaje en Instagram para rebajar la inquietud de aficionados y entorno.
“Me han diagnosticado ausencias epilépticas temporales, breves, pero fácilmente tratables, que se deben a una disfunción neurológica”, explicó el jugador. Un diagnóstico claro, directo, que pone nombre a lo que se vio sobre el césped.
“Estas pueden provocar los episodios recientes, como el del partido contra Leipzig o ahora en Heidenheim. Sé que parecen aterradores a primera vista, pero para mí, actualmente, son solo parte de mi vida cotidiana”, añadió, tratando de normalizar una situación que, vista desde fuera, impacta.
Musiala subrayó que está en buenas manos y lanzó un mensaje de optimismo: “Estoy recibiendo un tratamiento médico excelente y soy muy optimista. FC Bayern y mi familia y amigos están siempre a mi lado y me apoyan en este camino”.
El Bayern ya conocía la situación
Tras el partido en Heidenheim, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, ya había adelantado que el club estaba al tanto del problema y que sería el propio jugador quien daría explicaciones.
“Lo sabíamos y somos conscientes de la situación. Jamal hablará. Está en el vestuario, cambiándose y dándose una ducha”, comentó Eberl, intentando transmitir calma mientras las imágenes del desvanecimiento recorrían las redes y los informativos.
Sus palabras confirmaban que no se trataba de un episodio aislado y desconocido para la entidad, sino de una situación controlada y monitorizada por los servicios médicos del club.
Un regreso marcado por los obstáculos
El presente de Musiala llega después de un año ya complicado. El internacional alemán se perdió los primeros seis meses de la pasada temporada por una fractura de tobillo sufrida en el Mundial de Clubes 2025. Una lesión larga, frustrante, que frenó en seco su progresión.
Regresó en la segunda mitad del curso, volvió a ganar ritmo y terminó llegando al Mundial 2026, donde fue titular en tres de los cuatro partidos de Alemania. De nuevo en el centro del escenario, de nuevo importante.
Ahora, cuando parecía haber dejado atrás la larga recuperación física, aparece este nuevo desafío, de naturaleza muy distinta, pero igual de exigente en lo mental.
La incógnita ya no es si Musiala tiene talento —eso nadie lo discute—, sino cómo gestionará él y el Bayern una condición que, según el propio jugador, es tratable y forma parte de su día a día. La temporada que viene no solo medirá su nivel futbolístico. Medirá también su capacidad para convivir con un diagnóstico que ha decidido afrontar de frente, sin esconderse.





